Saciar el hambre y las emociones
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Saciar el hambre y las emociones

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Saciar el hambre y las emociones

La psicoterapeuta Marisol Santillán, nos dice: "Ya sea que tengas un trastorno o no, el simple hecho de mal alimentarnos es suficiente para tener un problema de mala relación con la comida". Es la creadora del taller vivencial "Mi relación con la comida… Un mundo de emociones".

Rosario Reyes
22/09/2014

“Cuando podemos ver que la forma en la que sentimos y la forma en la que comemos están totalmente ligadas, nuestra forma de sentir y de comer cambia. Ya sea que tengas un trastorno o no, el simple hecho de mal alimentarnos es suficiente para tener un problema de mala relación con la comida”, advierte la psicoterapeuta Marisol Santillán, quien impartirá mañana a las 18:00 horas la conferencia Nutriendo el bienestar familiar, en el Club Berimbau, ubicado en Bosque Alto 255, colonia Lomas Verdes 1ª Sección, en Naucalpan.

Creadora del taller vivencial Mi relación con la comida… Un mundo de emociones, que imparte desde 2012, Marisol Santillán ha ampliado su trabajo terapéutico para atender a las familias.

“La mamá y el papá son los que se encargan de nutrir, en todos los sentidos, a los hijos. Si somos una familia que invita a la nutrición emocional, abierta, no dejo lugar para esos vacíos emocionales que al rato los hijos van a querer llenar con comida. Si soy una familia poco nutricia, o restrictiva, evidentemente voy a encontrar trastornos en la alimentación y en la forma de sentir”, explica.

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En su presentación muestra el camino para dar bienestar a los hijos con el ejemplo, y ofrece herramientas a los padres para que puedan autorregularse en la vida cotidiana.

“Una vez que distinguimos entre el hambre emocional y el hambre física, estamos descubriendo la diferencia para el bienestar”, agrega. “El hambre emocional no se alimenta con comida. Cuando yo intento darle al hambre emocional comida, ese vacío físico va a continuar; podrá desaparecer 10 minutos, pero al rato regresa”.