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Rosario: rock, funk y soul al estilo flamenco

La cantante española Rosario Flores es hija de Antonio González "El Pescaílla" y la cantaora Lola Flores "La Faraona". El duende flamenco corre por sus venas. Sin embargo, en su propuesta musical, se ha revestido de casi cualquier género. 
Rosario Reyes
13 mayo 2015 21:18 Última actualización 14 mayo 2015 5:0
La artista llega a México con la firme intención de demostrar que es una actitud completa del arte. (Cortesía)

La artista llega a México con la firme intención de demostrar que es una actitud completa del arte. (Cortesía)

El duende flamenco corre por sus venas. Es hija de Antonio González El Pescaílla y la cantaora Lola Flores La Faraona. Al salir de casa, en las calles escuchaba rock, funk, soul. Creció entre la más pura manifestación de la música gitana y los sonidos provenientes del otro lado del mundo, su mundo, en el que, sobre cualquier tragedia, imperaba la alegría. Aún es así.

La cantante y compositora Rosario Flores, quien se define a sí misma como una “gipsy funky”, comparte cómo fue su infancia en un ambiente gitano en las calles de Madrid. Dice que la música, que brinda alivio y solaz por partes iguales, es un elemento clave en ésta y en todas las crisis españolas. “Yo sé que lo vamos a superar, porque los españoles somos gente fuerte y muy alegre”, confía. Asegura que a pesar del aumento al impuesto a la cultura, decretado por el gobierno de su país, los últimos años ha mantenido un ritmo de trabajo y sigue brindando conciertos en foros con un promedio de audiencia de 2 mil espectadores. “Si quieren conocerme, tienen que venir a un directo”, se ufana.

Rosario, que puede cantar con la suave melancolía del blues (o con el quejío flamenco que, sugiere, se le asemeja), y también con la vitalidad del pop, que en su propuesta ha revestido de casi cualquier género, se presentará en el marco del Festival 5 de mayo en Puebla, el próximo domingo 17 a las 19:00 horas en un concierto gratuito en el zócalo de esa ciudad.

“Si soy artista se lo debo al lugar donde nací y a los padres que tuve. Eran una bomba explosiva juntos; mi padre era el músico y mi madre la que tenía la energía, el arte y el don de llegar a la gente”, recuerda orgullosa de su estirpe, que continúa con Lolita, su hermana, también cantante, cuya hija Elena es actriz, igual que Alba, hija del fallecido Antonio Flores, su hermano, quien también se dedicó a la música. Alba actúa en la exitosa serie Vis a vis, la versión española de Orange is the new black. “Guillermo, mi otro sobrino, también toca la guitarra. Más que compromiso en la familia por seguir en esto, hay que tener sangre, verdad y arte dentro de ti”, reconoce.

La “buena sangre” que corre por sus venas ha marcado su sensibilidad. Igual que sus padres, se afirma como una bomba explosiva en el escenario. Ellos le enseñaron que, sobre todas las cosas, debía ser buena gente, tener un buen corazón. Su infancia estuvo llena de amor, de libertad. Convivió con muchos artistas, escuchó mucha música. Con toda esa pluralidad se califica como “puro arte”.

RIQUEZA MUSICAL

El Pescaílla y La Faraona fueron los primeros en llevar al flamenco canciones de América Latina: boleros, rancheras, salsa o vallenato, que se conocieron en el Viejo Continente a ritmo de rumba. Cuando la globalización no había inventado el género world music, fusionar estilos era habitual en su casa. “La música es mi mejor medicina, mi respirar, mi aire, todo; no sé qué haría si no pudiera cantar y bailar”, revela esta visionaria para quien no existen fronteras en el arte.

“Siempre mezclé mucho los ritmos calientes porque yo me crié en el flamenco, pero escuchaba mucho funky, soul, R&B: Michael Jackson, Barry White, Aretha Franklin, Carole King”, dice quien grabó con Michael Narada (el productor de Whitney Houston) una versión explosiva de Love me do, de los Beatles, que aparece en el álbum dedicado a su padre, Raskatriski.

En su último disco incluye rumba americana, esa que su padre aprendió del músico cubano Compay Segundo, y logra un sonido puramente de soul en el tema Yo me niego, un hallazgo en español, reconoce, que no es tan musical como el inglés.

Para Rosario Flores, este arte es un impulso vital, “que no se debe pensar mucho”. Pero se toma muy en serio su quehacer. La forma en la que se ha ganado el sustento durante más de 30 años. “La música es tan mágica que nunca sabes en dónde está esa canción que va a llegar a la gente. He tenido canciones que han llegado muchísimo y yo no lo creía así, como otras en las que tenía puesta mi fe y nada pasó”.

No es ajena a la crisis de los últimos años en España, desde luego. Ahora su banda es de siete músicos, cuando antes llevaba 14, pero, dice convencida, lo importante es cantar, seguir expresándose y llenar los corazones de la gente. “Siempre cantaré, como sea”, promete.

Y es que algo más que aprendió en su familia es el optimismo. Por eso percibe el ánimo de la gente en España con buenos augurios. “Somos gente fuerte, tenemos mucho corazón y mucha energía, somos alegres, nos gusta vivir la vida, yo creo que vamos a salir, como siempre”, concluye quien después de su concierto en Puebla viajará a Costa Rica y Miami; también tiene varios shows en España y en agosto viajará a Colombia.

UNA CARRERA LIBRE ENTRE DOS GIGANTES

Inició su carrera como Rosarillo. A los 12 años, actuó en la cinta Al fin solos, de Antonio Giménez Rico. En 1984 presentó su primer disco Vuela de noche, pero su primer éxito fue a principios de la década de 1990 con De ley, un álbum de canciones de su hermano, Antonio Flores, quien murió semanas después del fallecimiento de su madre, en 1995. Fue protagonista de la cinta Hable con ella, de Pedro Almodóvar. Ha grabado, entre otros, Siento, Muchas flores, Raskatriski y el homónimo de 2013 que es hasta ahora su última entrega. Ha ganado dos Latin Grammy y fue jurado de la edición española de La Voz.