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Rompen la línea del color

Por su fortaleza física, habilidad para generar segundas jugadas fuera de la bolsa de protección y correr el balón, los quarterbacks afroamericanos acaban con el predominio de los de raza blanca en la NFL.
Alfonso Mancilla
21 septiembre 2016 22:10 Última actualización 22 septiembre 2016 5:0
Ellos conservan la habilidad corredora que se ha reconocido desde siempre a los mariscales de campo afroamericanos. (Alejandro Gómez)

Ellos conservan la habilidad corredora que se ha reconocido desde siempre a los mariscales de campo afroamericanos. (Alejandro Gómez)

Dak Prescott, quarterback de los Vaqueros de Dallas, leyó la cobertura defensiva de los Pieles Rojas de Washington. Vio que se abrió un hueco entre él y la zona de anotación. Fintó que mandaría un pase para evadir al linebacker que salió al paso y se escapó a la zona de anotación.

Al final del partido del domingo pasado, los Vaqueros salieron con la victoria de Washington, en muy buena parte gracias a la actuación de Prescott, mariscal de campo afroamericano que tomó la titularidad tras la lesión de Tony Romo en pretemporada.

Junto a él otros cuatro quarterbacks afroamericanos son titulares indiscutibles de sus equipos en la todavía joven temporada 2016 de la NFL, que hoy arranca su tercera semana.

Cam Newton, de las Panteras de Carolina; Russell Wilson, de los Halcones Marinos de Seattle; Jameis Winston, de los Bucaneros de Tampa Bay, y Tyrod Taylor, de los Bills de Búfalo, completan la lista de una generación que rompe la regla de que esa posición era sólo hecha para jugadores blancos.

En el caso de Newton y Wilson, su capacidad los ha llevado a acaparar el mando de la Conferencia Nacional: Newton llevó a las Panteras al Super Bowl en la temporada pasada, mientras que Wilson lo hizo los dos años anteriores con los Halcones Marinos.

Por otra parte, Winston también generó un impacto inmediato y que parece duradero con los Bucaneros: en 2015, su primer año como profesional, brilló con 4 mil 42 yardas por pase, lo que le valió ser elegido Novato del Año. Ya en los dos juegos de la temporada 2016 suma 524 yardas aéreas.

En cuanto a Taylor, dejó atrás su paso con los Cuervos de Baltimore para tomar la titularidad con los Bills, gracias a una sólida campaña 2015 en la que incluso fue elegido para llegar al Pro Bowl.

De lo visto en Preskott, con los Vaqueros, se resalta el temple mostrado a pesar de estar en su primer año como profesional.

En conjunto, estos jugadores conservan la habilidad corredora que se ha reconocido desde siempre a los mariscales de campo afroamericanos, pero complementada con una notable efectividad pasadora.

Un dato que deja constancia de este hecho es, por ejemplo, que Taylor lanzó 20 pases de touchdown y sólo sufrió seis intercepciones durante todo el 2015.

NO SIEMPRE FUE ASÍ
Hubo otros tiempos en lo que ver a un quarterback negro en los emparrillados era una rareza. Aunque la historia certifica que Fritz Pollard, en 1921, se convirtió en el primer pasador afroamericano en la NFL, para los Akron Pros, los años posteriores mantuvieron una clara hegemonía de los blancos.

En 1973, James Harris, de los Carneros de Los Ángeles, se convirtió en el primer mariscal de campo negro elegido al Pro Bowl y abrió la puerta para que llegaran otros talentosos pasadores afrocamericanos: Vince Evans, Doug Willams, Warren Moon, Randall Cunningham y Andre Ware fueron los más sobresalientes durante los 70 y 80, para que en los 90 e inicio del siglo XXI brillaran Steve McNair, Michael Vick y Vince Young. La barrera, finalmente, se había roto.