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Rolling Stones, en la cima y sin disco en 10 años

No han grabado un disco nuevo en la última década y sin embargo se han mantenido en el escenario por 52 años. Los septuagenarios siguen llenando estadios sin la necesidad de un nuevo álbum. Tal parece que Mefistófeles dejará rockear a los Rolling Stones hasta la muerte, afirman analistas.
Mirna I. Martínez
24 noviembre 2015 21:16 Última actualización 25 noviembre 2015 5:0
A lo largo de cinco décadas se han construido una serie de mitos en torno a sus Satánicas Majestades. (Archivo)

A lo largo de cinco décadas se han construido una serie de mitos en torno a sus Satánicas Majestades. (Archivo)

Mick Jagger, en una entrevista concedida hace siete años a la revista Playboy de Alemania, dijo: “un día tendré que pagar mi tributo al diablo, como Fausto”. Ese día no ha llegado, y tal parece que Mefistófeles dejará rockear a los Rolling Stones hasta la muerte. Los septuagenarios músicos tocan juntos desde hace 52 años y siguen llenando estadios sin la necesidad de grabar discos inéditos.

Pablo Islas, exproductor de Rock 101 y ferviente seguidor de la banda, opina que ellos no tienen un pacto con el diablo, ellos los son. “No hay ningún front man en la historia como Jagger, él ha dictado las clases y sobre eso han crecido generaciones de cantantes. Keith Richards ha escrito los mejores riffs en la historia y Charlie Watts es el semáforo que pone en orden a esas dos bestias”, expresa Islas, también articulista de música.

Los Stones siempre han generado controversia y, con el tiempo, un sinfín de bromas sarcásticas. El periodista Pepe Návar sostiene que siguen subiéndose al escenario porque “es lo único que saben hacer”. Lo mismo dice Bill Wyman, el bajista del grupo por más de 30 años.

“Yo digo que a los Rolling Stones los presta el Museo del Cairo, los lleva en sus sarcófagos a los conciertos y cuando van a tocar, un sacerdote egipcio lee el Libro de los muertos y los revive. Ya son unas momias, pero sagradas”, agrega.

A lo largo de cinco décadas se han construido una serie de mitos en torno a sus Satánicas Majestades y el pacto que les ha permitido una larga vida de excesos y rock & roll. Platica Návar que incluso se decía que a Keith Richards le tenían que cambiar la sangre antes de ingresar a Estados Unidos por la cantidad de drogas que consumía.

La imagen satánica era alimentada por ellos mismos, sobre todo en la década de los 60 con la canción Simpathy for the Devil y con el concierto Rock & Roll Circus, en el que participaron John Lennon, Yoko Ono, The Who y Eric Clapton, y en cuyo final Jagger se levantó la camisa para mostrar la imagen del diablo pintada en su pecho.

Sucesos posteriores fomentaron el mito. Uno de ellos fue la muerte en julio de 1969 del guitarrista fundador Brian Jones, quien, poco después de haber salido del grupo, apareció flotando en la piscina de su casa. Después, en diciembre de ese año, el grupo de motociclistas Hell’s Angels, encargado de la seguridad en uno de sus conciertos, acuchilló a un hombre afroamericano.

“Sí es un milagro que estén vivos, sobre todo Richards, porque hasta las cenizas de su papá se metió (por la nariz)... Después lo desmintió”, comenta el promotor y divulgador musical Octavio Echávarri. “Yo creo que el diablo les hubiera tenido miedo. Han sido un ejemplo de perseverancia”, añade.

POCOS DISCOS, MUCHOS CONCIERTOS
Pero, como dice una de sus canciones: “no siempre puedes tener lo que quieres”. En cinco décadas no han logrado vender tantos discos como los Beatles o Elvis. Mientras que el cuarteto de Liverpool, con una trayectoria de una década, ha comercializado mil millones de unidades, el grupo de Jagger, Richards, Charlie Watts y Ron Wood, poco más de 200 millones de sus 24 producciones de estudio, recopilaciones y conciertos.

“No venden discos, son buenos vendedores de conciertos. Es al único grupo de ese tamaño al que la disquera le exige promoción de sus materiales... Ese tipo de cosas la gente no las cree, pero por eso salen tantas ediciones especiales, cajas antológicas, ediciones remasterizadas”, opina Návar.

Para Octavio Echávarri, locutor de la barra vespertina de la estación radiofónica Horizonte, los Stones no han sido musicalmente tan innovadores como lo fueron los Beatles, quienes incluso incursionaron en el rock progresivo.

“Finalmente la primera canción que grabaron se las regalaron Lennon y McCartney: I wanna be your man. Los Stones replicaban la música de los blusistas afroamericanos y lo hacían muy bien, con un toque de rock inglés muy particular. Su aportación fue llevar al extremo esta peligrosidad del rock, fueron provocativos, transgresores”, observa Octavio Echávarri.

Su imagen rebelde y sexual fue la que sedujo hasta a una adolescente Patti Smith, quien en su texto Jag-arr of the Jungle, publicado en 1973, confiesa que la primera vez que los vio en la televisión en 1965, su padre gritaba “Jesus Christ!”, mientras ella “mojaba sus pantaletas vírgenes”.

Para Pablo Islas, si la banda ha sobrevivido a tantas épocas es en parte porque supo absorber y plasmar el espíritu de cada una, y aunque en los 70, cuando el movimiento punk, llegaron a ser figuras a superar, su influencia en generaciones subsiguietes era innegable. “The Clash en una de sus canciones decía: ‘No más Beatles ni Rolling Stone’. ¿Qué cantidad de grupos crecieron y fueron influídos por ellos? Siguen manteniendo esa vanguardia”.

Los Rolling Stones regresan el 14 de marzo al Foro Sol durante su gira por Latinoamérica. A pesar de que los boletos más caros superan los 10 mil pesos, están por agotarse en la preventa iniciada el lunes. Los más económicos ya se acabaron. El público sólo escuchará los clásicos, pues en 10 años no han lanzado un disco inédito. Pero al finalizar esta gira regresarán al estudio para grabar su álbum 25.

“A estas alturas ya no van a innovar, pero es refrescante que sigan trabajando con garra. Hacen música para divertirse, ya no tienen nada que demostrar”, concluye Octavio Echávarri.