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Roberto Osuna, en pos de un salvamento personal

Pese al trastorno de ansiedad que padece y le provocó insomnio y pérdida de peso, el lanzador mexicano de Azulejos de Toronto se ha mantenido en la loma, donde lo ha controlado sin afectar su desempeño.
Alain Arenas
04 julio 2017 23:12 Última actualización 05 julio 2017 5:0
El sinaloense continúa en buena camino para superar su batalla mental. (AP)

El sinaloense continúa en buena camino para superar su batalla mental. (AP)

El mal desempeño que tuvo en el primer partido de México en el Clásico Mundial de Beisbol ante Italia -en el que permitió cuatro carreras en una entrada y cuya derrota fue clave para la eliminación de la Selección-, la lesión de espalda alta y cuello que sufrió en la primera semana de marzo y la presión que generó por aparecer en el Juego de Estrellas de la MLB provocaron un trastorno de ansiedad en el lanzador Roberto Osuna, según cuenta su padre, Roberto Osuna Escalante.

“Tuvimos que viajar hace tres semanas a Canadá su madre, hermanos y yo para cuidarlo. Lo encontramos muy decaído. Bajó tres kilos y medio, no podía dormir y estaba nervioso. No se sentía con ánimo ni de correr en la caminadora. La presión a la que se sometió fue muy fuerte en los últimos meses”, menciona su papá, expitcher de la Liga Mexicana de Beisbol en la década de 1990.

La sicoanalista Isabel Gutiérrez Peláez explica que el tratamiento adecuado para superar ese trastorno (que puede causar, además, depresión, sobrepeso o debilidad) es la sicoterapia y, en casos más graves, la fármacoterapia.

El cerrador del Azulejos de Toronto le confío a su padre que presentaba síntomas claros de ese mal. El 24 de junio pasado tomó la determinación de abandonar la loma hasta que estuviera completamente rehabilitado. Un día después volvió a lanzar -consiguió tres ponches- en la victoria de su equipo frente al Kansas City. En la conferencia de prensa posterior al partido se dio cuenta que jugar le ayudaba a sobrellevar la enfermedad.

“Por ningún motivo se le puede quitar abruptamente su ocupación central, que en este caso es el beisbol, pese a que sea el factor principal que le causa la ansiedad. Si se le arrebatara, representaría un fuerte golpe a su autoestima y podría agravar su padecimiento; su terapia emocional es, sin duda, el juego”, asegura la especialista.

El rendimiento del sinaloense no se ha visto afectado en el campo. Registra 20 salvamentos en lo que va de la temporada 2017, los cuales lo colocan como el sexto mejor de las Grandes Ligas. El pasado 30 de junio consiguió el número 75 en su carrera y se convirtió en el pitcher más joven de la historia en alcanzar esa cifra (22 años y 134 días). Mariano Rivera -líder histórico de salvamentos en las Mayores (652)- llegó a esa marca a los 24 años.

Osuna Escalante menciona que su familia y el psicólogo deportivo de Azulejos han trabajado para recuperar el ánimo del cerrador. Encuentra que poco a poco se siente mejor, aunque no está totalmente recuperado.

“Mi esposa le cambió la dieta, porque antes tenía una mala alimentación; sus hermanos bromean con él para distraerlo, y yo me encargo de platicar sobre los partidos en los que sale con el Azulejos. Le insisto en que vuelva al gimnasio para recuperar la fuerza en los pies, porque gracias a ella puede lanzar mejor. Actualmente sólo lo hace conel poder del brazo derecho. Me preocupa que recaiga en una lesión”, sostiene el padre del beisbolista.

Gutiérrez Peláez advierte que el trastorno de ansiedad suele ser peligroso cuando el paciente cumple seis meses de padecimiento. Si Osuna lo padeciera por más tiempo, advierte, tendría que ser medicado con ansiolíticos, fármacos sicotrópicos con efecto tranquilizante.

“No hay un tiempo específico de cura para este mal, depende de la estructura de cada persona. Cuando el sicólogo del equipo le dé el alta médica tendrá que estar constantemente en observación, debido a que el trastorno suele afectarle de nuevo a los que ya lo padecieron”, resalta la sicoanalista.

El lunes pasado fue nombrado relevista de junio por la Liga Americana por la MLB. Registró ocho salvamentos y 19 ponches en ese mes. Sin embargo, no tuvo los votos suficientes para asistir a su primer Juego de Estrellas.

“Los golpes de realidad generalmente sacuden a los pacientes. Al principio son duros porque se sienten frustrados. Posteriormente lo aceptan, con apoyo de la terapia, sienten una carga menos por la qué preocuparse. Si puede aceptar esta situación, puede ser un paso más para su recuperación”, afirma la especialista.

Osuna cerró ayer el segundo juego de la serie ante el Yanquis de Nueva York. Retiró a los tres últimos bateadores en fila con nueve strikes en 12 lanzamientos. Continúa en buena camino para superar su batalla mental.