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CULTURAS

Robert Plant derrama nostalgia en el Vive Latino

El cierre de la edición 16 del Vive Latino estuvo a cargo de una de las figuras más icónicas en la historia del rock. El ex líder de Led Zeppelin conmovió a la multitud con temas como 'Rock and Roll' y 'Black Dog'.  
Eduardo Bautista
14 marzo 2015 11:34 Última actualización 14 marzo 2015 16:38
Robert Plant y su banda, The Sensational Space Shifters. (FOTO: Alejandro Meléndez)

Robert Plant y su banda, The Sensational Space Shifters. (FOTO: Alejandro Meléndez)

Robert Plant fue el plato fuerte del Vive Latino 2015. Con el escenario principal ocupado en sus tres cuartas partes, el ex vocalista de Led Zeppelin cerró anoche el festival de rock más importante de América Latina y demostró que su música va más allá de lo establecido.

Su show estuvo aderezado por ritmos árabes y africanos que a muchos extrañaron, pues esperaban que el cantante interpretara sus éxitos de la forma clásica. "No sé, Black Dog suena rara", dijo un joven de 25 años con cerveza en mano.

Plant no reprodujo fidedignamente los viejos éxitos de Zeppelin. No. Optó por refrescarlos. Babe I'm Gonna Leave You, Black Dog, Whole Lotta Love y Rock and Roll fueron las canciones que más estremecieron al Foro Sol en una noche fría y empapada por una llovizna casi imperceptible. Casi todo el público sabía qué clase de edificio del rock se encontraba aposentado sobre el escenario, pero pocos se sabían sus canciones.

A sus 66 años, Robert Plant no pierde la sensualidad, la cadencia. Tomaba el micrófono como en los años setenta, como abrazándolo, como haciéndole el amor con un movimiento de cadera ya desgastado por el tiempo. Los cabellos rubios, largos y desparpajados hicieron recordar aquellos conciertos en compañía de Jimmy Page, John Paul Jones y John Bonham, íconos de una cultura, de una generación vejada por los conflictos armados, el autoritarismo y la Guerra Fría. 

La voz de Plant, más ronca y cansada que antaño, cuando alcanzaba altísimas notas en Since I've Been Loving You, acompañó por poco más de una hora los acordes de su banda, la Sensational Space Shifters.

Salió al escenario alrededor de las 11 de la noche. La primera canción que interpretó fue Babe I'm Gonna Leave You, luego de una entrada de guitarra flamenca que erizó la piel a más de uno. Siguieron Watching You y Rainbow, su tema más famoso como solista. Después, uno de los momentos más mágicos de la noche: Black Dog. "¿Dónde está el perro negro, México?", gritó Plant.

El trabajo como solista continuó con Little Maggie y un sonido que transportó al norte de África. Siguió Going to California, del cuarto disco de Zeppelin. Continuó con Turn It Up y No Place To Go, un cover de Howlin Wolf, uno de los músicos de blues más importantes de principios del siglo XX. 

Después se abrió paso para interpretar otro de sus éxitos de antaño: What Is and What Should Never Be, del álbum Led Zeppelin II. Luego, tras agradecer al público mexicano su estadía, otro cover más de blues: Fixin To Die. Enseguida sonó Whole Lotta Love, con un arreglo que alargó la canción por varios minutos e hizo extrañar los golpes de Bonzo, ese monstruo de la batería.

Pero el final fue la cumbre. Rock and Roll despertó el bajofondo del festival. Descarnó almas y desató placer. La multitud gritó, brincó y movió sus cabezas, arriba y abajo, arriba y abajo. Los vasos de cerveza volaron por los aires. El humo del tabaco y la mariguana formaron una nube que apenas dejaba ver a Robert Plant, quien estaba allí, placentero y lascivo, para recordar que de la nostalgia también se vive: "Hace mucho tiempo que no rockeo. Hace mucho que ya no doy un paseo. Déjame regresar a mi origen. Ya he vivido demasiadas soledades".

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Robert Plant
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