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River Plate sale ileso del asedio precipitado de Tigres

El cuadro regiomontano no aprovechó la localía y se va con el marcador a ceros al Monumental de Buenos Aires. El próximo miércoles 5 de agosto podría librarse una batalla de dimensiones épicas. 
Mauricio Mejía
29 julio 2015 22:26 Última actualización 29 julio 2015 22:32
Tigres no pudo contra River Plate en el Estadio Universitario. (FOTO: AP)

Tigres no pudo contra River Plate en el Estadio Universitario. (FOTO: AP)

Partido desértico en el que el jugador más activo fue Rivas, a quien apodan La Palmera. River Plate, hecho de oficio, mantuvo el cuerpo completo ante un Tigres a veces voluntarioso, a veces atrevido y otras precipitado. La ida de la Libertadores es un libro abierto. El cero a cero atribuye al Monumental de Buenos Aires una carga mayor de la esperada por el cuadro de Ferreti, cuya responsabilidad de anfitrión le obligaba al gol y, si se quiere a la ventaja irreversible. No ha sido así. Sin atributos en el remate, una descarada de Damm, en la segunda hizo que la nada gobernara en el reino de los arcos.

Tigres tuvo otra en el primer capítulo, Gignac, presa de la impericia, remató de cabeza ante las manos del meta rival. River, en cambio, jugó a la burocracia, al irla pasando mientras la inercia no obligara al acelerador o a la reacción. No ha sido el de esta noche un partido entretenido; el tedio fue el compás con el que bailaron, por ratos ambas oncenas, siempre más precavidas que propositivas. Para los dirigidos por Gallardo la comidad del hogar puede ser, ciertamente, ventajoso. Pero la final, en su vuelta, estará regida por el azar. El sol o el águila se mecen en el tiempo. Los 180 minutos de trámite se han convertido en un juego de “el que anota gana”. La costumbre, la inercia histórica, han dejado en claro que los conjuntos mexicanos suelen distraerse en los últimos minutos de sus partidos en el Cono Sur.

River tampoco vende piñas. Un tanto regio en el postre del encuentro de regreso puede ventilar el “estilo Tuca”, caracterizado por el doble candado. La certeza juega cada vez menos en esta final. La aventura rioplatense puede ser una épica universitaria de altos vuelos. Todo depende de la voluntad, el tino y la sagacidad de una escuadra que milita en el relato de lo incierto hasta en sus epílogos.