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CULTURAS

Ríete, es bueno para tu salud

Las estadísticas muestran que los mexicanos cada día tienen una mayor tendencia hacia la depresión. Es por ello que han surgido en el país diversos métodos para estimular la risa. 
Rosario Reyes
06 abril 2015 20:43 Última actualización 07 abril 2015 5:0
El objetivo de los terapeutas es crear vínculos afectivos. (FOTO: Édgar López)

El objetivo de los terapeutas es crear vínculos afectivos. (FOTO: Édgar López)

En un país donde alrededor del 20 por ciento de la población padece depresión, resulta vital reír. “Dicen que los mexicanos nos reímos de todo, yo, desde el punto de vista neurológico, digo que si los mexicanos lo tomáramos todo en serio, estaríamos con una salud mental peor de la que tenemos ahora”, asegura el doctor Eduardo Calixto, del Instituto Nacional de Psiquiatría.

El crecimiento de la depresión ha sido brutal en los últimos años. En 2010, uno de cada 10 mexicanos la padecía y actualmente un 20 por ciento de la población está deprimida. “Ninguna enfermedad, ningún trastorno de la personalidad tuvo este crecimiento. Muchos de estos procesos depresivos son la expresión de una descomposición social, económica y política que nos está afectando. Yo sí agradezco que tengamos a bien reírnos de lo que nos pasa, somos los únicos en América Latina que nos reímos tanto de nuestra desgracia”.

Cuando reímos, nuestro cuerpo se fortalece. Está comprobado científicamente, como explica el neurólogo y profesor de la UNAM y del Tec de Monterrey. “Las interleucinas, que son sustancias con las que se comunica el sistema inmunológico, se incrementan; además se activa la producción de anticuerpos, como la Inmunoglobulina A, que nos ayuda a tener resistencia a bacterias y nos enfermamos menos. Al contrario, cuando una persona padece estrés, ese proceso disminuye y es más fácil que se enferme”.

También el cuerpo se beneficia a nivel cardiovascular, osteomuscular y el cerebro produce dopamina, que es la hormona de la felicidad. Si reímos en grupo, desarrollamos lazos afectivos. La risa aparece en el tercer mes de vida y es un rasgo de madurez cerebral.

LA VERDADERA MEDICINA: EL AMOR


Reír, entonces, es bueno para la salud. Así lo valoró a principios de la década de 1970 el médico estadounidense Patch Adams, considerado el padre de la risoterapia, quien viaja por el mundo para compartir este conocimiento y crear células de voluntarios. Uno de ellos es Jesse O’Connor, director de la Fundación Doctor Payaso, que se dedica a capacitar a sus voluntarios y al personal médico en hospitales.

“Somos coaches ontológicos y trabajamos con el tema de la inteligencia emocional, para que las personas se conozcan mejor y tengan consciencia de sus recursos emocionales en un ambiente tan estresante como el de un hospital”, explica O’ Connor. El coaching ontológico es una disciplina de autoconocimiento mediante la cual las personas y organizaciones optimizan su manera de estar y ser en su entorno. “Combinamos el juego, el cariño, alegría y humor”, cuenta en entrevista durante una visita al área de consulta externa del hospital Nacional de Pediatría, donde su presencia sorprende tanto a los pacientes como a sus familiares, a quienes él y su equipo se acercan con un abrazo. Después, juegan con burbujas de jabón, cuentan chistes y les brindan compañía durante una larga mañana de espera, que se hace llevadera y hasta alegre entre risas y narices rojas.

O’Connor, un ciudadano neozelandés cuya madre es misionera, contactó a Patch Adams por Internet y se unió como voluntario. “Cuando viajábamos de Quito a una comunidad indígena en las montañas, Patch me dijo: ‘¿quieres saber el secreto de todo esto que estamos haciendo? Es un truco para acercar el amor, para eso nos ponemos la nariz, para eso jugamos, para eso somos payasos, para que podamos soltar nuestras barreras y conectarnos; ahí nace el amor y el amor es lo que sana’”, puntualiza.

RISA DE 9 A 5

Si los beneficios de reír son tan claros, es natural que se integren estas técnicas a otros ámbitos. Raquel Origel, la Doctora Serpetina, que dirige Risaterapia A.C., comparte su experiencia en el ámbito laboral. “Nuestro trabajo comenzó en hospitales, asilos, orfanatorios y con el paso del tiempo, nos dimos cuenta de que la gente en las empresas también está súper vulnerable”, afirma.

“Las organizaciones en México cada vez son más competitivas y están buscando mayor productividad, y si se pide tanto a la gente, se tiene que proporcionar un clima laboral de lujo. Lo que Risaterapia empresarial busca, a través del juego, es crear ambientes productivos, cálidos, que fomenten la creatividad y el trabajo en equipo, lo que al final genera competitividad. Está muy enfocado a la actitud de las personas, en un ambiente entre amigos. Estamos enseñándole a las organizaciones cómo tener una comunicación efectiva y un liderazgo basado en la empatía, en la compasión, en promover espacios alegres”.

Risaterapia empresarial trabaja sobre temas específicos con las compañías y diseña programas a la medida. “Se puede elaborar una sesión, por ejemplo, en la empatía, si es lo que necesita la institución; pero lo ideal es realizar varias sesiones para que la organización tenga bien afianzados esos temas y se vuelvan parte de su cultura organizacional”. Las temáticas que se abordan son, entre otas, liderazgo, comunicación, competitividad, desarrollo humano, tolerancia a la frustración y resolución no violenta de conflictos.

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¿QUÉ ES LA RISA?

    

Risoterapia

Hay cuatro explicaciones sobre la risa, según el doctor Eduardo Calixto.

1. La de la superioridad. Los griegos explicaban que al reír, se expresa una posición elevada sobre los demás.

2. La freudiana. Asegura que la risa se produce por represión sexual, o porque libera de la tensión de intelectualizar ideas.

3. La teoría de la incongruencia. Es más cercana al campo de las neurociencias, la planteó Immanuel Kant. Sostiene que nos reímos del contraste de las situaciones o de las soluciones imprevistas a lo largo de la existencia.

4. La teoría de la violación benigna. De acuerdo con estudios de la Universidad de Colorado, violar un valor cultural o un proceso social demasiado controlado, sin ser hiriente, provoca la risa, siempre en complicidad con otros.