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Río 2016 pondrá fin a tradición de opulencia en ceremonia de apertura

La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro pondrá fin a la tradición de espectáculos caros y a gran escala. El evento en el mítico estadio Maracaná fue pensado teniendo en cuenta la actual situación económica del país, dijo el productor ejecutivo, Marco Balich.
Reuters
01 agosto 2016 17:24 Última actualización 01 agosto 2016 17:37
Las ceremonias de apertura están entre los secretos mejores guardados de los Juegos. (AP)

Las ceremonias de apertura están entre los secretos mejores guardados de los Juegos. (AP)

RÍO DE JANEIRO.- La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de este viernes pondrá fin a la tradición de espectáculos caros y a gran escala, con un pebetero bajo en emisiones y una experiencia "análoga", informó este lunes el productor ejecutivo del evento.

A cuatro días del comienzo de los primeros Juegos Olímpicos de América del Sur, Marco Balich dijo a Reuters que el espectáculo en el mítico estadio Maracaná fue pensado teniendo en cuenta la actual situación económica del país.

"Este no será un evento opulento, teniendo en cuenta lo que pasa en Brasil", sostuvo Balich, quien estuvo involucrado en varias ceremonias previas, entre ellas la de los Juegos de Invierno de Sochi 2014.

Brasil sufre su peor recesión económica desde la década de 1930 y la organización de los Juegos ha tenido problemas para conseguir fondos y terminar a tiempo sedes, además de varios proyectos de infraestructura.

"No tendrá la grandiosidad de Beijing, los efectos especiales de Atenas o la excentricidad y características tecnológicas de Londres. Será una ceremonia de apertura análoga", sostuvo Balich.

La apertura, que costaría la mitad de los 42 millones de dólares de la ceremonia de Londres 2012, está basada en conceptos de sustentabilidad y remarcará la capacidad de seguir funcionando pese a las dificultades.

"Brasil tiene el último gran jardín del mundo (la selva amazónica). Tenemos que cuidar este jardín y trataremos de compartir este mensaje, de esperanza", remarcó Balich.

"Es una ceremonia muy contemporánea. Incluso sin efectos especiales, le habla a la gente del futuro con humildad. No es una muestra de lo bueno o lo moderno que es Brasil", agregó.

Las ceremonias de apertura están entre los secretos mejores guardados de los Juegos, junto al nombre de quien encenderá el pebetero, que esta vez no tendrá una estructura gigantesca que se pueda ver a kilómetros de distancia.

"Será un pebetero con bajas emisiones, sería un oxímoron hablar de sostenibilidad y quemar grandes cantidades de gas", dijo Balich. En la ceremonia participarán unas 4 mil 800 personas, junto a cerca de 11 mil atletas que desfilarán por el legendario estadio.