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Ciencia contradice a Skakespeare

Rey Ricardo III, último soberano de la dinastía Plantagenet, anterior a los Tudor, no habría sido el desfigurado jorobado que retrató Skakespeare en sus obras; una reconstrucción 3D de su columna muestra una escoliosis no tan grave. 
Bloomberg
30 mayo 2014 20:26 Última actualización 31 mayo 2014 5:0
Científicos reconstruyeron en 3D la columna vertebral de Ricardo III. (AP)

Científicos reconstruyeron en 3D la columna vertebral de Ricardo III. (AP)

Las flechas y pedradas de insultos literarios dirigidos al rey Ricardo III adornan burdamente las deformidades de la supuesta joroba cuya vileza sobrevive gracias a William Shakespeare.

Esa es la conclusión de científicos que utilizaron la impresión en 3D para reconstruir la columna vertebral del último soberano inglés anterior a los Tudor, luego de que sus restos fueron descubiertos impúdicamente debajo de un estacionamiento. Los hallazgos pueden revertir siglos de maltrato por parte del Bardo y otros escritores.

Ricardo III, quien murió ofreciendo permutar su reino por un caballo en la versión que propone Shakespeare de su vida, tenía una escoliosis que no era tan grave como para justificar la descripción de una joroba, dijeron científicos de la Universidad de Cambridge y la Universidad de Leicester en un informe publicado en la revista Lancet. No se hallaron pruebas de un brazo atrofiado ni de piernas disparejas que lo hubieran llevado a cojear.


“Quitándole la ropa, se podía ver que la columna de Ricardo tenía una curva pronunciada, pero vestido, la escoliosis es mucho menos obvia”, dijo en una entrevista telefónica Piers Mitchell, paleopatólogo de Cambridge. “Shakespeare escribió su obra un siglo después de haber muerto Ricardo III, escribía basándose en lo que había oído, sin ver la evidencia directamente”.

Los científicos utilizaron tomografías computarizadas para crear reconstrucciones en 3D de cada hueso de la columna vertebral. Si bien el alineamiento de las articulaciones derivó en una curvatura que coincidió con lo que se vio claramente cuando el año pasado se desenterraron los huesos verdaderos, el efecto en la apariencia externa de Ricardo era “probablemente leve” y fácilmente ocultado por una armadura hecha a medida, dijeron.

‘DESGASTADO’

En la obra epónima que data de aproximadamente 1593, Shakespeare utilizó caracterizaciones como “deformado” e “inconcluso” en la primera escena del acto inicial para describir a Ricardo, quien murió en combate en 1485. En el tercer acto, el rey dice, “se me ha desecado el brazo, como un vástago desgastado”.

Es posible que Shakespeare se haya inspirado en escritores como el historiador John Rous, quien describió los “hombros desiguales, el derecho más alto y el izquierdo más bajo”, al describir a Ricardo como jorobado. Thomas More, quien prestó servicio en tiempos de Enrique VIII como jefe de la administración de justicia, también se refirió a él como “mal formado de miembros, encorvado, con el hombro izquierdo mucho más alto que el derecho”.

El análisis científico más reciente podría ayudar a poner las cosas en su lugar, dijo Mitchell de Cambridge. Ricardo III ha sido “injustamente envilecido, inicialmente por los historiadores Tudor y a perpetuidad por las obras de William Shakespeare”, según la Sociedad Ricardo III, que originó la búsqueda de sus restos.

El esqueleto fue hallado en 2012 en las ruinas de una iglesia inglesa cubierta por un estacionamiento en Leicester. Los arqueólogos confirmaron que eran los restos de Ricardo III en febrero de 2013 después de comparar el ADN de dos familiares por la línea materna del rey.

La desaparición de Ricardo III puso fin a la dinastía de los Plantagenet en Gran Bretaña e inspiró las obras más populares de Shakespeare, en tanto el papel protagónico fue interpretado por Kevin Spacey en el Old Vic de Londres un año antes de que fueran desenterrados los huesos.

Es posible que, a su muerte, algunos hayan querido calumniar al rey para dar legitimidad a la dinastía Tudor que lo sucedió. La exageración de defectos físicos puede oscurecer la verdad sobre la presunta malignidad del monarca, según algunos académicos.