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buena vida

Un resquicio para millonarios

Desayunar, comer y cenar con vista a las montañas nevadas puede ser parte de tu día a día en este rancho de 19.5 millones de dólares, inmerso en un club privado para esquiar en Estados Unidos.
Bloomberg
20 octubre 2016 21:30 Última actualización 21 octubre 2016 5:0
La casa y los terrenos son adorables, pero quizás el principal atractivo sea su afiliación al Yellowstone Club. (Especial)

La casa y los terrenos son adorables, pero quizás el principal atractivo sea su afiliación al Yellowstone Club. (Especial)

The Yellowstone Club, un resort privado de 5 mil 503 hectáreas en Montana, en el que se dice que alguna vez vivieron Bill Gates y Justin Timberlake, está compuesto por sólo 864 propiedades residenciales. Burt Sugarman, el productor de televisión que creó el programa The Midnight Special, fue dueño de 27 de ellas en total desde que empezó a ir de vacaciones al sitio en 1998. “Tuvimos de todo: propiedades de dos y de cinco hectáreas, y en algunas de ellas construimos casas y cabañas”, recuerda el esposo de la celebridad televisiva Mary Hart.

Sugarman conservó tres propiedades en el club, que según él tiene un precio de entrada de 350 mil y un costo anual de afiliación de 40 mil dólares. Ahora venderá el terreno más grande que queda, un rancho de 64.7 hectáreas con instalaciones ecuestres, una casa para el cuidador y una casa principal de 603.8 metros cuadrados con un granero renovado, por 19.5 millones de dólares.

Según su dueño, la casa se construyó en 2006. Sus seis dormitorios “tienen vistas enormes”, destaca. “Se pueden ver el campo de golf y las pistas de esquí desde cada cuarto de la casa”. La propiedad cuenta con una magnífica sala de estar con doble altura, chimeneas, comedor y una oficina. El living se abre y se transforma en un porche de gran tamaño, debajo del cual hay un jacuzzi. Hace poco, agrega, “vino un oso, le arrancó la parte de arriba y se metió en el jacuzzi”. El aparato estaba encendido, pero “no sé cuánto tiempo se quedó ahí. Así es Montana”. Desde entonces, Sugarman sustituyó la tapa arrancada con otra a prueba de osos, pero todavía tiene la dañada en su garaje. “La conservé simplemente porque quiero seguir mirándola”.

La casa y los terrenos son adorables, pero quizás el principal atractivo sea su afiliación al Yellowstone Club. Éste, que tuvo algunos altibajos muy publicitados (su fundador tomó prestados 375 mdd de Credit Suisse con la propiedad como garantía y luego perdió gran parte de ésta), conserva su encanto como destino de vacaciones de bajo perfil para algunas de las personas más ricas del mundo.

Para que esas sigan yendo, el club mantiene su propia montaña de esquí privada con 15 ascensores y más de 60 trayectos, un campo de golf propio con 18 hoyos, instalaciones de equitación propias, una casa club gigantesca y hasta personal que hará las compras por usted y abastecerá su casa de comida fresca cuando su jet privado aterrice en el aeropuerto de Bozeman, Montana (consejo de experto de Sugarman: “Hay un lugar llamado Coffee Pot que hace las mejores tartas del mundo. En el camino paramos ahí y nos llevamos cuatro o cinco”).