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Real Madrid y su zaga frágil

La irregular defensiva del equipo 'merengue' pone en riesgo la eliminatoria de octavos de final de la Champions League ante el Nápoles, equipo que no pierde desde el pasado 29 de octubre.
Alain Arenas
14 febrero 2017 22:10 Última actualización 15 febrero 2017 5:0
El Nápoles enfrenta al Real Madrid con el objetivo de avanzar por primera vez en su historia a la ronda de cuartos de final. (Ismael Ángeles)

El Nápoles enfrenta al Real Madrid con el objetivo de avanzar por primera vez en su historia a la ronda de cuartos de final. (Ismael Ángeles)

La ventaja de dos goles que desaprovechó el Real Madrid ante el Borussia Dortmund en el último partido de la fase de grupos de la presente edición de la Champions League, es el ejemplo del porqué la defensa del equipo español es su punto débil. El equipo que dirige Zinedine Zidane permitió 10 tantos, que lo colocan como el club más goleado –empatado con Benfica y Manchester City- de los clasificados a octavos de final del certamen europeo.

“El problema de la defensa fue que tuvieron excesos de confianza contra equipos de segundo orden en Europa como el Legia Varsovia y el Sporting de Lisboa. Contra este último, por ejemplo, permitieron un gol que se produjo porque Sergio Ramos pierde un balón en su terreno. Esa desatención casi le cuesta tres puntos al equipo. También es un factor el planteamiento de Zidane, que se preocupa más por cómo atacar, que por cómo defender”, explica Jaime Rodríguez, periodista que cubre al equipo para el diario El Mundo.

En la fase de grupos de la temporada anterior, la defensiva merengue sólo permitió tres anotaciones y al concluir la misma -en la que levantó el título- registró seis.

“El desempeño irregular de la defensa viene acompañado de un bajo nivel del arquero Keylor Navas. En la campaña pasada tuvo un nivel superlativo. Hacía atajadas que mantuvieron vivo al equipo, por ejemplo, contra el Wolfsburgo en Alemania o en la final contra el Atlético, pero en este año no”, señala Rodríguez.

El Madrid se enfrenta hoy al Nápoles en la ida de los octavos de final. Los italianos tienen 18 partidos invictos (contando todas las competencias). En la fase de grupos de la Champions terminaron primeros de su grupo y sólo perdieron un encuentro.

Los del sur de Italia enfrentan la serie ante Madrid con el objetivo de avanzar por primera vez en su historia a la ronda de cuartos de final. En su último intento por alcanzar esta instancia fueron eliminados por el Chelsea en penales en la edición 2011-12.

“El Nápoles es un club obrero, sin grandes figuras, pero que vive un gran momento. El problema es que no está en la élite del fútbol europeo y a esos clubes les suele pesar el estadio Santiago Bernabéu, al igual que otros grandes escenarios. Si Maurizio Sarri, entrenador de los napolitanos, pone una estrategia agresiva, el Madrid estará en aprietos, no sólo en el primer partido, sino en la eliminatoria. Pero si el equipo juega con precaución, la ofensiva de los españoles los liquidará temprano”, sostiene Rodríguez.

Para el encuentro de hoy, Zidane decidió no convocar a Gareth Bale, quien se recupera de una lesión de tobillo. No juega desde el pasado 22 de noviembre, fecha en la que se lastimó contra el Sporting de Lisboa. Contra el Nápoles se perderá su partido 20 en lo que va de la campaña.

“La lesión fue sensible para el equipo, pese a que Lucas Vázquez tuvo un buen desempeño en los partidos que lo suplió. Bale era el que mejor rendimiento tenía, incluso que Cristiano. Cuando el portugués no participó en la primera parte del año futbolístico por la lesión que tuvo en la Eurocopa, el galés fue el encargado de liderar el ataque. La apuesta de Zidane es no forzar su regreso y tenerlo preparado para la vuelta de la eliminatoria en San Paolo”, agrega el periodista.

REGRESA LA CALMA
La racha de 40 partidos que rompió el Real Madrid al perder contra el Sevilla el pasado 15 de enero, según Rodríguez, sirvió como una llamada de atención para que el equipo se volviera a concentrar en sus objetivos primarios: la Liga y la Liga de Campeones.

“En los partidos contra el Sevilla, el Madrid tuvo su rendimiento más bajo en la etapa de Zidane como entrenador, no sólo por los resultados, sino por la forma en que se dieron. El francés había dado indicios de que una de sus cualidades como técnico era levantarse de seguidillas de malos resultados para evitar una crisis. Lo volvió a hacer. No cambió su formación inicial porque sabía que lo que los jugadores que tenía de inicio eran los que en mejor momento estaban. Los malos resultados sólo le costaron la eliminación de la Copa del Rey y una derrota en Liga, fue un buen negocio”.