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Real Madrid va por la voltereta como hiciera Di Stéfano

El recuerdo del goleador histórico puede ser motivación suficiente para alzar el ánimo de la escuadra madrileña, la cual ha fallado en todos sus intentos de remontar un marcador adverso en series de eliminatoria desde 2006, aunque hoy, de guardar el cero, sólo le basta un gol.
Domingo Aguilar Mendiola
12 mayo 2015 22:37 Última actualización 13 mayo 2015 5:0
Real Madrid apela a la memoria de Alfredo Di Stéfano para el partido de hoy ante la Juventus. (Cortesía)

Real Madrid apela a la memoria de Alfredo Di Stéfano para el partido de hoy ante la Juventus. (Cortesía)

La última vez que el Real Madrid cerró en casa ante la Juventus, el empate prevaleció y fue necesario un tercer partido que hizo que los merengues llegaran a la semifinal de la Copa de Europa en la temporada 1961-1962. Más de medio siglo después, los blancos apelan a la memoria de Alfredo Di Stéfano, artífice de aquel triunfo.

Desde entonces, el club blanco sólo ha vencido una vez a los Bianconeri en fase de eliminación a dos partidos: en 1986, en tanda de penales. La Juventus los derrotó en octavos (2005), cuartos (1996) y semifinales (2003), pero perdió la final en 1998.

De cara al duelo de hoy, el defensa central Sergio Ramos recordó en redes sociales una de las frases más reconocidas de la Saeta Rubia: “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos”, acompañada de una foto del Santiago Bernabéu lleno a reventar. Estadio nombrado en honor al presidente de la institución que más títulos llevó a Chamartín: 16 ligas, seis copas de España, seis Copas de Europa y, además, le arrebató a Di Stéfano al Barcelona.

El delantero argentino debutó en River Plate a los 19 años, pero fue cedido a Huracán, club que se dio cuenta del potencial del joven de ascendencia italiana. Los Millonarios pidieron mucho dinero por su pase por lo que regresó al club. Tras un par de años de vestir la franja roja sobre el pecho, se inició una huelga de futbolistas en el país (1949).

Emigró entonces a los Millonarios de Bogotá y ahí fue donde comenzó a llamar la atención del mundo entero. El Ballet azul, como era conocido el equipo colombiano a mediados del siglo XX, fue invitado por el Real Madrid a disputar un torneo que serviría para conmemorar los 50 años de la institución blanca (1952).

En ese torneo los sudamericanos vencieron a los anfitriones (4-2) y Santiago Bernabéu quedó encantado por el juego del ariete. En un principio se había interesado por Adolfo Pedernera, a quien se le considera el maestro de Di Stéfano. Sin embargo, José Lino Vaamonde, arquitecto español que vivía exiliado en Venezuela (ex integrante de la junta directiva del Real Madrid entre 1926 y 1927) convenció al dirigente de inclinarse por La Saeta después de que se celebrara La Pequeña Copa del Mundo de clubes en Caracas en 1953.

En 1951 se firmó El Pacto de Lima, el cual aseguraba que los jugadores que se fugaron a Colombia serían propiedad de esos clubes hasta 1954. El Barsa, que se había interesado por el delantero porque necesitaba cubrir la baja de Ladislao Kubala, pagó al River Plate 80 mil dólares y vistió de azulgrana a Alfredo Di Stéfano en 1953. No obstante la FIFA le prohibió jugar hasta partidos amistosos, pues seguía siendo de Millonarios. En ese momento, Santiago Bernabéu aprovechó la amistad construida con Alfonso Senior (presidente de la institución bogotana) y pagó los 27 mil dólares que pedían por el futbolista, cifra que Enric Martí, entonces dirigente del club catalán, se negó a pagar.

El recuerdo del goleador histórico puede ser motivación suficiente para alzar el ánimo de la escuadra madrileña, la cual ha fallado en todos sus intentos de remontar un marcador adverso en series de eliminatoria desde 2006: seis veces en Copa del Rey y siete en Champions League, aunque hoy, de guardar el cero, sólo le basta un gol.