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culturas

Ramón Vargas y la participación social

El tenor mexicano, quien creó una fundación que ayuda a menores con discapacidad y sus familias en honor a su hijo Eduardo, considera que las organizaciones no gubernamentales son los pararrayos de la sociedad.
Rosario Reyes
01 diciembre 2017 0:53 Última actualización 01 diciembre 2017 5:0
ramón vargas

(Cortesía)

Eduardo tenía solo siete años cuando murió. “No hay palabras ni un sentido lógico ante la muerte de un niño”, dice conmovido el tenor mexicano al referirse a su hijo, en cuya memoria creó una fundación que ayuda a menores con discapacidad y sus familias.

Ramón Vargas regresará a México para ofrecer un recital a beneficio de su fundación el próximo 3 de diciembre, junto al pianista Ángel Rodríguez en el Teatro de las Artes del Cenart.

“Cuando nació Eduardo no sabíamos qué estaba pasando, por mucho tiempo creímos que era una cuestión transitoria que iba a mejorar y sí mejoró, pero pensamos que iba a poder hacer más cosas de las que hizo, por eso creemos que es importante el apoyo en familia”, dice en entrevista telefónica desde París, donde estrenó recientemente La Clémence de Titus, de Mozart. A partir de su activismo, el tenor ha revalorado la participación social. 

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ramon vargas
ACUDE
Entre amigos. Concierto a beneficio de la Fundación Ramón Vargas
Teatro de las Artes del Cenart. Río Churubusco y Tlalpan, Country Club
Domingo 3 de diciembre, 18:00 horas
$560


“Las organizaciones no gubernamentales somos los pararrayos de la sociedad. Sin estas organizaciones espontáneas, desinteresadas, ya se hubiera desatado una revolución. La gente está muy desencantada de lo que está pasando: la violencia, la corrupción, los gobernadores ladrones; es un degrado moral y social inaceptable. Por eso creo que cuando apoyamos a estas organizaciones, nos estamos protegiendo
a nosotros mismos”.

La desconfianza, asegura, ha marcado la historia de este país. “Desde los aztecas, la conquista, el porfiriato, el priismo, nos hemos sentido agredidos y utilizados. Algo hay en el espíritu de los mexicanos, sin duda; cuando pasan las desgracias, el pueblo de México se vuelve maduro, saltan las mejores cualidades, pero después de la emergencia nos volvemos otra vez los mismos, eso es lo que hay que cambiar”.

El 2018 podría ser una oportunidad, dice, aunque no es optimista al respecto. “Ojalá que podamos ver un interés de todo el pueblo, pero mucha gente está tan desencantada que ya no le importa, está viendo cómo sobrellevar su vida, pasar el mes, pagar las cosas básicas para su familia. Si somos capaces de ver más allá, las elecciones sí se convertirían en un factor de cambio”, comparte el tenor, quien planea celebrar en México el año entrante el 35 aniversario de su debut en el
Palacio de Bellas Artes y en los próximos meses, actuará en Ginebra, en Don Giovanni y en Montecarlo con I masnadieri de Mozart, así como en Viena, en El baile de máscaras, de Verdi.