"Quise bajar a Churchill del pedestal"
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"Quise bajar a Churchill del pedestal"

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After Office

"Quise bajar a Churchill del pedestal"

El director inglés revela el trabajo artesanal que realizó con Gary Oldman para lograr el complejo retrato del ex primer ministro británico en 'Darkest Hour'.

Universal Pictures
24/01/2018
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Sólo unas decenas de hombres presentes en la Cámara de los Comunes escucharon el discurso con el que Winston Churchill cambió el destino de Gran Bretaña -y con ello, de Europa- a unos meses de iniciada la Segunda Guerra Mundial.

Aquella tarde de mayo de 1940 el Primer Ministro británico rebatió los argumentos del Ministro del Exterior, el Vizconde Halifax, para unirse a Hitler, y convenció a los legisladores de luchar contra la invasión nazi. En aquel tiempo las grabaciones en el recinto estaban prohibidas; únicamente algunos fragmentos fueron registrados y difundidos por la BBC con fines noticiosos. Nueve años más tarde, Churchill accedió a grabar su célebre arenga, aunque notoriamente reducida. Con la multigalardonada actuación de Gary Oldman, Joe Wright lleva la histórica escena parlamentaria fuera de los muros del Parlamento en la cinta basada en el libro homónimo de Anthony McCarten, Darkest Hour.

___¿Cómo le llegó el guion?
___No estaba terminado, pero tenía la estructura. Me sorprendió cómo me hizo reír mucho al principio y cómo me conmovió al final. Pienso que todos somos un tanto ambivalentes, tenemos fallas, pero también cualidades, y traté de llevar esos contrastes al guion. Quise asegurar que el argumento de Halifax fuera lo más persuasivo posible para que el público en algún punto pensara: “Halifax tiene razón, la prioridad es salvar vidas, y la manera de hacerlo es firmar un trato con Hitler”. Y después, plantear el argumento del extremo opuesto, para que la gente tuviera posibilidad de pensar sobre lo que hay que sacrificar por defender los principios propios, y la responsabilidad de tomar esa decisión. En lo inherente a esa tensión está el drama.

___¿Este proceso cambió su visión sobre Churchill?
___Sí, mucho. Crecí con Churchill, el icono, allí parado en su pedestal en Parliament Square, intocable y, por ende, inenarrable. Lo que quería hacer era bajarlo del pedestal, encontrarlo cara a cara y explorarlo como ser humano, con sus faltas, sus malas decisiones –que tuvo muchas- y mostrar cómo esas fallas se convirtieron en atributos que nos guiaron en nuestro momento más heroico. Realmente me interesaba encontrar en él a un hombre que tuviese serias dudas sobre sí mismo.

Creo que toda sabiduría debe provenir de la duda y el autocuestionamieto, porque lo que queremos en nuestros líderes es sabiduría. Yo quiero que mi líder cuestione todo, especialmente a sí mismo.

___Lo muestra como un hombre muy excéntrico en muchos aspectos, como que sostenía una junta en su recámara, en bata de baño...
___¡Y lo hacía! Así era. Es que también existe una historia contada por la gente que lo rodeó: sus secretarios, su chofer... Ahí encontré lo más revelador en términos del retrato íntimo del hombre.

___¿Involucró a la familia de Churchill en el proceso de la película?
___Sí, desde el principio. Era muy importante para mí, y también para Anthony (McCarten) y (el productor) Eric Fellner.

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Me interesaba encontrar en él a un hombre que tuviese serias dudas sobre sí mismo; toda sabiduría debe provenir de la duda y el autocuestionamiento, porque lo que queremos en nuestros líderes
es sabiduría

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___Entonces habló con Nicholas Soames (nieto de Churchill)...
___Sí, y con Randolph Churchill. Un día pasó que habia como 14 Churchills en el set. ¡Y muchos se parecían a Winston!

___¿Oldman dudó en aceptar el papel?
___Un poco. Lo interesante de Gary es que, al igual que Churchill, duda de sí mismo, se autocuestiona. Él no sabía si podía sacar la parte, lo cual me sorpende. Quería hacerlo, pero le daba miedo. Mi labor fue dejarle ver que creía en su capacidad al 100 por ciento.

___¿Él habló con usted durante su intensa etapa de preparación?
___Sí, mucho. Me encanta ver que los genios tienen que trabajar mucho. Dedicó cuatro o cinco meses a la preparación de este rol y trabajamos mucho con Kazuhiro [Tsuji] en la prótesis, así que fue un proceso largo y delicado. Gary se preparaba en su estudio en casa y me mandaba grabaciones y discutíamos la inflexión. Hablábamos del humor y de la energía correcta, empezando por cómo respiraba, su caminar, y así, lentamente, construimos el personaje.

___¿Los actores llegaban en ropas de diario a los ensayos?
___Sí, aunque para la primera lectura con todo el elenco, Gary llegó totalmente caracterizado. Todos saltaron cuando entró a la sala.

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___¿Qué tan importante fue Clemmie para Churchill?
___Vital. Fue todo para él y creo que no habría un Winston Churchill sin Clementine Churchill. Ella fue lo mas importante en la vida de él, así que el casting para el personaje fue una de las decisiones más importantes. Yo estaba determinado desde el principio a que fuera Kristin (Scott Thomas).

___¿Por qué? ¿Qué aportaba?
___Sólo clase, calidad, estilo y un poco de neurosis. Es una de mis actrices favoritas y este era el rol perfecto para ella, en el momento perfecto. Al principio rechazó el papel, pero yo me negué a tomar un no por respuesta, así que tomé un tren a París para verla. ¡Fue emocionante reunirse con Kristin Scott Thomas en el Café de Flore! Después de un par de horas me dijo, mirando sus pies: “¿Sabes, Clementine tenía unos toblilos muy elegantes”. En ese momento supe que la tenía.

___¿Qué resonancia tiene la historia de Darkest Hour hoy?
___Mucha. Mi trabajo era hacer una película que presentara una serie de cuestionamientos al público. Queda en la gente, tomarlos –y espero que lo haga- y descubrir las respuestas que pudieran ayudarnos a descifrar lo que está sucediendo en el mundo. Mi trabajo no es ser didáctico y trato de no serlo, pero creo que muy probablemente haya una crisis de liderazgo en el mundo, así que hacer una película sobre un líder que, a pesar de de sus errores, gobernó bajo una verdadera brújula moral y actuó por principios más que por su personalidad, es muy importante.

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