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¿Quién necesita un presidente en el país sede de los Juegos Olímpicos?

Brasil lucha a contrarreloj para estar lista para la justa deportiva, en medio de la crisis política y la suspensión de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff. Sin embargo, ni al Comité Olímpico Internacional ni a los organizadores parece preocuparles.
Agencias
12 mayo 2016 15:34 Última actualización 12 mayo 2016 15:58
El portavoz del comité organizador de Río dijo que la inhabilitación a Rousseff podría ser positivo para los Juegos. (Reuters)

El portavoz del comité organizador de Río dijo que la inhabilitación a Rousseff podría ser positivo para los Juegos. (Reuters)

RÍO DE JANEIRO.- En un intento por dar un giro positivo a una situación política cada vez peor, el líder del Comité Olímpico Internacional (COI) y el vocero del comité organizador local argumentaron este jueves que los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro no se verán afectados por la aprobación del juicio político que provocó la suspensión de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

Mario Andrada, portavoz del comité organizador de Río, fue más allá: según él, el juicio político que el Senado brasileño aprobó en la madrugada del jueves, y que inhabilitó a Rousseff por hasta 180 días, podría ser positivo para los Juegos que comienzan en menos de tres meses.

"Los Juegos se beneficiarán tremendamente ahora que ha avanzado la situación política", dijo Andrada a AP, al hablar sobre las consecuencias de un juicio político que apenas comienza y que podría terminar con la destitución de Rousseff.

"Hemos llegado lejos con los Juegos a pesar de una situación política muy complicada", agregó. "Ahora que la situación se aclaró, podemos concentrarnos sólo en una cosa".

El vicepresidente, Michel Temer, asumió este jueves las funciones de presidente interino, y probablemente sea el jefe de estado en funciones cuando los Juegos sean inaugurados el 5 de agosto en el estadio Maracaná de Río de Janeiro.

El presidente del COI, Thomas Bach, destacó que las obras para los Juegos están prácticamente listas, y afirmó que los toques finales no se verán afectados por la suspensión de Rousseff.

"Esta situación afecta mucho menos (ahora) que en otras etapas de la preparación", dijo Bach en la sede del COI en Lausana, Suiza. "Hay un gran respaldo a los Juegos Olímpicos en Brasil, y vamos a trabajar con el nuevo gobierno para presentar unos juegos exitosos".

Desde un punto de vista operacional, quizás la inhabilitación de Rousseff sea el menor de los problemas para el éxito de los Juegos, ya que hay otros obstáculos considerables.

Sumido en su peor recesión desde los años 30, Brasil recortó cientos de millones de dólares del presupuesto operacional, y el estado de Río de Janeiro, que suministrará la mayoría de los policías y soldados para patrullar los Juegos, redujo 550 millones de dólares (alrededor de 20 por ciento de su presupuesto de seguridad).

También hay descontento generalizado entre la población por un amplio escándalo de corrupción que involucra a la empresa petrolera estatal Petrobras y una de las compañías que ha construido muchos de los proyectos olímpicos. Y, para colmo, el país es el epicentro del brote del virus zika, que es transmitido por la picadura de un mosquito y se ha demostrado que puede provocar defectos congénitos.

"Es innegable que Brasil atraviesa por una crisis muy grave", dijo el exfutbolista Romario, quien ahora es senador federal, durante la votación en el Senado. "No hay ningún truco de magia que nos saque de este lodazal a corto plazo".

Temer nombró casi inmediatamente a Leonardo Picciani como nuevo ministro de deportes, el cuarto en dos años. Su predecesor Ricardo Leyser ocupó el cargo por unos pocos meses. Es miembro del mismo partido que el alcalde de Río, Eduardo Paes, el principal aliado del COI en la organización de los Juegos.

"Al menos los organizadores tendrán alguien con quien hablar", consideró Sergio Praca, un politólogo de la Fundación Getulio Vargas. "Esta falta de liderazgo es muy mala, pero todo estará más claro en junio". Praca indicó que el país siente apatía hacia los Juegos, para los que la venta de boletos ha sido lenta. En las calles de Río se ve poca publicidad para los Juegos.

"Los Juegos Olímpicos siempre han sido algo secundario (para los brasileños), algo que sucede entre Mundiales", señaló Praca. "No veo a la gente entusiasmándose como lo hicieron para la Copa del Mundo" de fútbol, disputada en Brasil en el 2014.