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¿Quién gana con Spotify?

El servicio de música digital Spotify es un negocio próspero tanto para la propia firma como para las disqueras. Sin embargo, son los artistas quienes a veces salen perdiendo. Lo único cierto es que escuchar música en streaming es ya una tendencia global. 
Myrna I. Martínez
04 marzo 2014 22:3 Última actualización 05 marzo 2014 5:0
Spotify tiene más de 25 millones de usuarios en todo el mundo. (Bloomberg)

Spotify tiene más de 25 millones de usuarios en todo el mundo. (Bloomberg)

El servicio de música digital Spotify es un negocio redondo para ellos y para las disqueras, pero para que un artista pueda obtener ganancias generosas y pueda vivir de sus regalías debe cumplir con altos niveles de popularidad.

Escuchar música en streaming es una tendencia global que va en aumento, incluso se habla de que en poco tiempo ha puesto a temblar a iTunes. El año pasado, según datos de Billboard, por primera vez en una década cayó la venta de canciones digitales 5.7 por ciento con respecto a 2012; se vendieron 80 millones de unidades menos.

A seis años de haberse lanzado en Europa, este servicio ya cuenta con presencia en 55 países, espera llegar a los 100 este año, y tiene más de 25 millones de usuarios.

Adrián Peregrino, director de mercadotecnia de Spotify México, asegura que es un negocio comprobado y altamente redituable, no sólo para ellos, también para las disqueras, sobretodo las grandes como Universal, Sony y Warner.

“Cada vez que un usuario le da play a una canción en Spotify, la caja registradora suena para la disquera y para el artista”, sostiene Peregrino.

La empresa fundada en Suecia en 2006, tras una inversión de 250 millones de dólares realizada el año pasado por TCV (Technology Crossover Ventures), ha sido valuada en más de 4 mil millones de dólares, y se rumora que está preparando el terreno para ingresar pronto a la bolsa estadounidense.


Una expansión acelerada


El servicio de música por plataforma digital ingresó a Estados Unidos en 2011, donde alcanzó 13 mil millones de reproducciones en su primer año.

A México, donde operan 28 compañías similares, Spotify tardó cinco años en llegar, pero su impacto, junto con el de otros servicios como Deezer, se sintió de inmediato.

Según cifras de Amprofon, en 2013 la compra de música digital en el país creció 21.95% con respecto al año anterior, tuvo ganancias de 808 millones de pesos, 145 millones más que en 2012. Estos números representan el 47.9% de las ventas totales de música en México, y lo ubica en el primer lugar de Latinoamérica en venta de música digital.
“No entramos en un país si no tenemos al menos el 90% del catálogo, y para eso, se tienen que hacer acuerdos con muchísimas disqueras.


"Las tres grandes manejan alrededor del 85% a nivel global”, explica Adrián Peregrino. “En cuanto llegamos a un acuerdo con las disqueras y firmamos contrato, ellas nos entregan de inmediato su contenido, el 100% de su catálogo, y cada semana nos envían contenido nuevo”, agrega.

Peregrino, quien no maneja cifras locales, asegura que su llegada a México fue muy buena, que los géneros favoritos son el pop y la electrónica, y que, curiosamente, el 85% de usuarios se conectan a través de Facebook, lo cual le generó en el último mes 80 millones de page views a la compañía de Mark Zuckerberg.

“Somos la segunda empresa en términos de negocio que remunera a las disqueras a nivel global, la primera es iTunes. Hemos pagado más de mil millones de dólares en regalías”, asegura el director de Spotify México. “Recibir un cheque tan grande es importantísimo para una disquera”.

Pero Spotify, que actualmente tiene un catálogo de más de 20 millones de canciones, también está interesada en los sellos independientes de cada país al que ingresa.

Arts&Crafts México, filial independiente del sello canadiense, subió en enero su catálogo de más de 80 discos, entre los que destacan las nuevas producciones de Moby y Queens of the Stone Age.

“Como independiente te obligas a encontrar cualquier recoveco para enseñar tu música y monetizarla. Empezamos con discos físicos hace cinco años, luego en formatos digitales en iTunes, cada año ha ido creciendo el mercado digital en México”, dice Andrés Velasco, socio fundador de Arts&Crafts México.

“Lejos de decir no queremos streaming porque la gente compra menos tracks, nosotros siempre vamos a buscar más oportunidades para dar a conocer a nuestros artistas”.

Velasco, también integrante del grupo indie Chikita Violenta, asegura que su relación con la empresa sueca ha fluido positivamente y que ya están planeando realizar en conjunto lanzamientos en exclusiva.

Aproximadamente tienen unos 50 mil streamings semanales, pero como acaban de empezar, todavía no tienen un panorama real de cuánto ganarán.

“Le tengo mucha fe a Spotify, creo que cumple un propósito diferente a iTunes o a un disco físico, se pueden complementar más que canibalizar”, concluye Velasco, quien utiliza este servicio también para promocionar su música.


¿Para quién suma la caja registradora?


Si Spotify paga el 70 por ciento de sus ingresos totales en regalías y ha entregado más de mil millones de dólares a las disqueras, es más que predecible la reacción de los músicos.

El guitarrista David Lowery, de Cracker, se quejó de haber recibido un cheque de 12.05 dólares por las 116 mil 280 reproducciones de su canción Low; Damon Krukowski, del grupo Damon and Naomi, reclamó que por 5 mil 960 reproducciones le pagaron 29.80 dólares.

A partir de esto, conocidos músicos han hecho fuertes críticas contra Spotify, entre ellos Beck, quien declaró que lo que recibe no le alcanza ni para pagar a sus músicos; o Brian Molko, vocalista de Placebo, quien dijo que los suecos están más interesados en hacer dinero a costa de los demás.

Pero la reacción más feroz fue la realizada por Thom Yorke al sitio mexicano Sopitas.com, al que declaró que este servicio es “la última desesperada flatulencia de un cuerpo moribundo”. Yorke bajó de Spotify la música de su grupo Atoms for Peace.

Sin embargo, otros músicos como Moby, salieron al quite. El neoyorquino opinó que cuando oye las quejas de Yorke contra Spotify, “es como escuchar a un anciano gritándole a los trenes rápidos”, y aseguró que él ama cualquier cosa que permita a la gente tener más música en sus vidas.

Para explicarle a los artistas el modelo de negocio y mostrarles el número de streamings que generan sus canciones, Spotify lanzó el sitio Spotify for artists, donde además informan que ellos pagan a las disqueras un mínimo de .006 por stream, cifra que varía dependiendo del acuerdo con la disquera y si la canción es reproducida a través del sistema de paga Premiun, servicio que por pesos 99 da acceso a 9 mil 999 canciones offline.

“Los acuerdos que tenemos son con las disqueras y no con los artistas, al final de mes hago un reporte, se lo doy a la disquera con el número de streams que tuvieron sus artistas, y se les deposita una cantidad”, aclara Adrián Peregrino, director de Spotify México. “No hay un costo diferente por artista, ya ellos reparten dependiendo de los acuerdos que tienen con ellos”.

En México los músicos no esperan regalías. El guitarrista Alejandro Otaola ignoraba que la música que hizo con Santa Sabina (BMG) y su disco Fractales (Discos Intolerancia) se podían escuchar en este servicio.

“La música de Santa Sabina pertenece a la disquera, no a nosotros. Ellos no nos avisan si está en Spotify, y la verdad gasto más en ir a BMG para ver si me pagan unos centavos, que dejarlo. La mayor parte de nuestros ingresos son de la taquilla, los discos son una carta de presentación para que la gente caiga al concierto”, dice el músico quien prefiere comprar un vinil a escuchar música por Internet.