AFTEROFFICE
CULTURAS

¿Qué esperar de la remodelación del
Teatro Arlequín?

Es uno de los recintos escénicos del país con más historia. Ahora será remodelado con base en un plan que incluye, entre muchas otras cosas, un espacio diseñado exclusivamente para la comedia musical.
Rosario Reyes
27 mayo 2015 21:5 Última actualización 28 mayo 2015 5:0
El Teatro Arlequín, un lugar con mucha historia. (FOTO: Alejandro Meléndez)

El Teatro Arlequín, un lugar con mucha historia. (FOTO: Alejandro Meléndez)

Con más de 60 años de tradición, el inmueble de Villalongín 22, en la colonia Cuauhtémoc, está por dar paso a un moderno teatro con dos escenarios, uno para 250 y otro para 750 butacas.

La remodelación, a cargo del arquitecto José Moyao (responsable de obras como el teatro Metropólitan, el Telmex de Guadalajara o el Forum Imperial de Acapulco), incluye un teatro de cámara, que se ubicará en lo que actualmente es el Teatro Arlequín y un espacio diseñado especialmente para comedia musical, con una inversión de alrededor de 10 millones de dólares. Se tiene planeado que la remodelación comience en enero de 2016 y el nuevo escenario se inaugure en 2017.

El actual dueño, el productor Antonio Calva, reproduce el esquema con el que a principios de 1950 una pareja construyó este foro: poco a poco fueron comprando propiedades alrededor. Lo que comenzó como un espacio que el coronel Antonio Haro Oliva construyó para su esposa, la actriz de origen francés Nadia Haro Oliva, en una extensión de 400 metros cuadrados, pasará a ser un espacio de más del doble. En 900 metros cuadrados se construirá el nuevo Teatro Arlequín.

Competidores olímpicos de esgrima, Antonio y Nadia se conocieron en París, donde el coronel era agregado cultural de la embajada mexicana. Además del deporte, compartían el amor por el teatro. Dieron vida a uno de los construidos a mitad del siglo pasado, en la época en la que también se inauguró el Insurgentes. Nadia estelarizó todas las puestas en escena del Teatro Arlequín durante más de cincuenta años, la mayoría comedias ligeras con títulos como La vedette y el cardenal, en la que compartía créditos con Andrea Palma, Luis Manuel Pelayo y Jorge Rusek, o Sólo piensas en eso y Tres muertos y una viva, traducidas por el coronel Haro Oliva.

El emblemático muro donde lucen las placas de bronce alusivas a la permanencia en cartelera de alrededor de 50 producciones montadas se conservará en el nuevo proyecto, cuenta Antonio Calva. Es parte del valor histórico de este inmueble, que, en su última temporada presenta las obras Menoclownsia, con Sofía Álvarez, y Almacenados, con Sergio y Héctor Bonilla.

“Obviamente habrá construcción, pero aún no sé si en el espacio actual será una remodelación o demolición para construir todo nuevo”, explica Antonio Calva, quien el 17 de febrero de 1994 estrenó en el Teatro Arlequín La dama de negro con la intención de aprender a producir para posteriormente montar su musical sobre Don Juan Tenorio. Más de dos décadas se planeó montar la versión del clásico de José Zorrilla.
“Nadia Haro Oliva me vendió el teatro en 2009 y en 2011 me vendió su casa; el teatro tiene 400 metros cuadrados y la casa 300. Después me enteré que estaban en venta tres casas que suman más de 180 metros cuadrados y a principios de mayo las compré”, cuenta el productor acerca de este predio que, como en su origen, fue sumando propiedades para dar forma al teatro, que tuvo una época (durante la transición entre la venta y la entrega de 2009 a 2014) en la que se montaron obras de teatro gay, o el último montaje en el que participó la fallecida actriz Alma Muriel: La tiendita de los horrores.

Mientras en la Ciudad de México se construían grandes teatros, Nadia Haro Oliva decidió abrir un pequeño teatro de vodevil, con un repertorio de comedias francesas que la pareja adaptaba para el público mexicano. En el Teatro Arlequín se estrenaron, entre muchas otras, Contigo sí, La pícara Cocó, Cenas y te acuestas, Prefiero a tu mujer, La dama del Maxim’s. “Por aquí han pasado todos los actores de México, en un ambiente con mucho glamour y en un formato pequeño”, dice Antonio Calva, frente a una placa conmemorativa en la que destaca el nombre de Manuel Sánchez Navarro, el padre de Manolo Fábregas.

Curiosamente, la relación “teatral” de los Haro Oliva comenzó cuando éste produjo La dama de negro. A ella le llamó la atención encontrarse un día con que el productor estaba limpiando la marquesina antes de una función, pues ninguno de los trabajadores del teatro lo había querido hacer y años después, cuando le ofreció en venta el Arlequín, le recordó ese detalle y le dijo que había visto en él un amor verdadero por el teatro. El mismo que ahora le impulsa a preservar este legado cultural de la Ciudad de México.

“En México no hay infraestructura teatral, son los mismos inmuebles de más de hace 30 o 50 años. Es muy complicado su financiamiento. No hay apoyos del gobierno, que tira teatros en vez de abrirlos o remodelarlos. Han sido muy pocos los políticos que apoyan el arte en este país ¿Quién fundó Bellas Artes? Porfirio Díaz. ¿Quién creó la Compañía Nacional de Teatro? Maximiliano. Es algo muy extraño, la gente que ha tenido la sensibilidad para hacer grandes cosas, son los villanos de nuestra historia. Hay algo que no nos están contando bien”, advierte.

Este proyecto de renovación del Arlequín, es un riesgo, como todo lo que tiene que ver con el teatro, concluye el productor. “Esa es una de las grandes enseñanzas de este oficio. El teatro inspira, si tiene 700 butacas, entre esas habrá un niño que se va a quedar impactado para siempre y va a decidir que se quiere dedicar a esto. Los que hacemos teatro estamos acostumbrados a dejar la vida por hacer lo que nos gusta; obviamente lleva riesgos, pero para eso vivimos, vale la pena vivir la vida y perseguir el sueño”.

1
   

      

Teatro Arlequín