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Protección necesaria

No sólo en vacaciones, aplicarse una pantalla o protector solar todos los días es algo que debes convertir en hábito. La inadecuada exposición al sol puede ser contraproducente.
Lizbeth Hernández
24 julio 2016 21:34 Última actualización 25 julio 2016 5:0
El uso diario de pantallas y protectores solares se ha convertido en una recomendación necesaria. (Cortesía)

El uso diario de pantallas y protectores solares se ha convertido en una recomendación necesaria. (Cortesía)

El sol brinda múltiples beneficios al organismo como el fortalecimiento del sistema inmunológico, fijar el calcio a los huesos, aportar vitaminas y simplemente mejorar el estado de ánimo. Sin embargo, la inadecuada exposición puede ser contraproducente.

“Desde que nacemos vamos acumulando daño solar, con todas aquellas veces que nos quemamos, que nuestra piel se enrojeció y llegaron a salir ámpulas o apareció descamación. Alrededor de los 18 años ya tenemos un 70 por ciento de daño en la piel. Es muy importante que se inicien los hábitos de fotoprotección desde la niñez, que se enseñe a los pequeños que no deben salir sin usar protector solar”, comenta la doctora Rossana Janina Llego, dermatóloga con especialidad en cirugía dermatológica y miembro de la Fundación Mexicana para la Dermatología.

En la actualidad ya no debería salir de casa sin antes haber usado una protección en cara y cuerpo. El uso diario de pantallas y protectores solares se ha convertido en una recomendación necesaria.

“El principal objetivo es prevenir el daño que ocurre en la piel como consecuencia de la exposición a las radiaciones ultravioleta. Nos van a proteger contra las de tipo A, tipo B y la radiación infrarroja. Cuando vamos a elegir un protector solar debemos buscar que sea de amplio espectro y que tenga un factor de protección como mínimo de 30”, sostiene la especialista.

Hay dos tipos de protectores solares, los químicos y los físicos o pantallas solares. Los primeros tienen la característica de absorber los fotones de radiación solar y alteran su estructura molecular, mientras que los segundos van a desviar la radiación solar formando una barrera opaca que actúa a modo de espejo.

Un dermatólogo puede orientarlo de acuerdo al ritmo de vida y características de su piel, entre las que se incluyen color, edad, tipo (grasa, seca, mixta), actividad que realiza y tiempo de exposición al sol.

“Los dos actúan muy bien; una pantalla va a ser más adecuada para quienes tengan la piel más blanca, sean más sensibles o tengan manchas. También son ideales para los adultos mayores y los niños; los extremos de la vida son las pieles más sensibles y son las que hay que proteger más”, agrega.

Existe una amplia variedad de presentaciones, en crema, gel y spray. Lo más importante es aplicar el producto cada cuatro horas, ya que tanto las pantallas como los protectores tienen un efecto sólo por ese tiempo. En los días calurosos se debe cubrir con gorras, sombreros, lentes solares y ropa con manga larga para evitar quemaduras.
mala costumbre

Las brillantes pieles bronceadas que los modelos presumen en anuncios es una recomendación fuera de toda proporción para la doctora. “Exponerse a la radiación ultravioleta para buscar un cambio de coloración es altamente dañino, favorece el envejecimiento precoz y el desarrollo de cáncer de piel. Son modas, pero no se trata de una piel bella, es una con más daño que va a envejecer más rápidamente”, aclara. Con el uso de protector o pantallas solares se previenen manchas, lentigo solar, queratosis seborreica e incluso cáncer de piel.

¿QUÉ PRODUCTOS USAR?
La especialista recomienda buscar opciones dermatológicas y no cosméticas, porque muchas veces el factor de protección solar es menor a 30. Entre las marcas están: Avene, Anthelios e Isdin. Lo que sí se debe evitar es exponerse al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas.

APOYO TECNOLÓGICO
La Roche-Posay realizó un estudio de hábitos en 20 mil personas en 23 países, incluido México, y sólo el 27 por ciento dijo preocuparse por usar protector solar. Por ello emprendió una campaña en tres pasos: revisa, protege y actúa, que incluye el desarrollo de un parche que se adhiere a la piel y mediante la aplicación UV Patch se brindan recomendaciones.