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¿Por qué los 'palazzos' de Venecia se venden en secreto?

Desde el exterior son dicretos, pero por dentro tienen los lujos y acabados más exclusivos que se pueden hallar en Italia, y quienes los venden, deciden no anunciarlos ni hacer uso de la publicidad para llegar a los compradores, por una razón especial.
Bloomberg
31 mayo 2017 21:25 Última actualización 08 agosto 2017 22:11
Palazzos de Venecia (Bloomberg)

Palazzos de Venecia (Bloomberg)

La parte trasera de un palazzo de tamaño mediano sobre el Gran Canal de Venecia no parece gran cosa: un portón de hierro forjado, una pared de estuco, algunas ventanas con persianas negras. Pero al entrar, los visitantes se encontrarán en la planta baja de uno de los palacios más selectos de la ciudad. Desplegada sobre casi 2 mil 790 metros cuadrados, esta mansión del siglo XVI contiene frescos originales, recubrimientos antiguos de seda en las paredes y algunos de los mejores revoques de Venecia.

“Todo es simplemente hermoso”, dijo Ann-Marie Doyle, directora de Venice Sotheby’s International Realty, mientras entraba a un salón de baile dominado por un colosal candelabro de vidrio Murano. “Podría pasarme la vida en esta habitación”.

Sin duda, hay quienes podrían, pero de momento el palacio está desierto. Su dueño, el patriarca de una familia de banqueros italianos, falleció hace algunos años. Desde entonces, “está prácticamente vacío”, dijo Doyle, excepto por una única ama de llaves, Manola, que mantiene presentables sus salones magníficos para huéspedes que todavía no llegan.


Sin embargo, todo podría cambiar pronto. La casa está en el mercado secretamente. Lejos de poner un cartel de “En venta” en el Gran Canal, Doyle, a pedido de la familia que la vende, no hace prácticamente nada para promocionar la casa. “Los dueños comenzaron de forma muy, pero muy secreta”, dijo. “Ahora cambiaron, al menos un poco”. Con esto ella quiere decir que le permitieron publicar una sola imagen (de una pared de una sala de estar) en internet con una descripción de dos oraciones. Además, aunque las fotos en esta nota no hayan sido divulgadas anteriormente, hasta ahí quieren llegar los dueños. Siguen negándose a publicar o incluso indicar cuánto costaría: sólo dicen “Consultar precio”.

VENTAS SUSURRADAS

El palazzo es una de las llamadas “ventas susurradas” de Venecia, casas que por determinado motivo (discreción, exclusividad o un desagrado ante la más mínima insinuación de publicidad) se mantienen en secreto, disponibles sólo para quienes contacten a agentes inmobiliarios, sean investigados previamente y puedan demostrar la voluntad (y los fondos) para invertir su tiempo y energía en la ciudad de Venecia.

“Preseleccionamos a la gente”, dijo Serena Bombassei, directora de ventas de Venice Real Estate, afiliada de Knight Frank. Ella estaba de pie en el vestíbulo de un apartamento que ocupaba la mayor parte del piano nobile de un chalet gótico del siglo XV, también sobre el Gran Canal. El interior de los principales ambientes del apartamento prácticamente no sufrió modificaciones desde que se construyó el palazzo.

“En esta ciudad queremos calidad. El dinero importa, pero Venecia necesita ayuda”, dijo Bombassei. “Necesitamos mantener la belleza de la ciudad, así que queremos gente que compre propiedades como esta, pero también debe devolverle algo a la ciudad. Venecia es muy pequeña y necesita sobrevivir”.

TÁCTICA RARA

Si bien a primera vista es una táctica de marketing rara, a nivel intuitivo las ventas susurradas tienen sentido: sólo existe un puñado de personas que pueden y quieren poner mucho dinero en Venecia, y los interesados probablemente estén dispuestos a levantar el teléfono y llamar a un agente. Al mantener estos edificios “fuera del mercado”, sus dueños pueden controlar el mercado y al mismo tiempo evitar algo tan sórdido como una publicación en internet.

Naturalmente, el lado negativo es que se mantienen ocultos de un público embelesado. “Me encanta mostrar este lugar”, dijo Doyle mientras subía por la escalera al segundo piso del palazzo de 2 mil 790 metros cuadrados. Las alfombras orientales de 9 metros de largo, los muebles de siglos de antigüedad, intrincadas cortinas de terciopelo y una pequeña biblioteca se pueden incluir en la venta. Las decenas de intrincados candelabros, todos originales del palazzo, vienen en el precio de compra. “Lo mantuve en silencio por tanto tiempo que creí que nadie vendría a verlo”.

Aún así, los listados de susurros de los corredores parecen ser la crema de la cosecha. Podría ser su interior, su ubicación, o su historia. O podría ser el secreto en sí.