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¿Por qué el rugby no 'pega' en México?

Falta mucho para que México alcance a las grandes potencias mundiales de la disciplina. Sin embargo, cada año hay más gente involucrada en este deporte, asegura Francisco Echeguren, presidente de la Federación Mexicana de Rugby.
Eduardo Bautista
17 septiembre 2015 23:14 Última actualización 18 septiembre 2015 19:16
Koalas Rugby Team acaba de ascender a la Liga Mayor. (FB Oficial)

Koalas Rugby Team acaba de ascender a la Liga Mayor. (FB Oficial)

¿Rugby en México? Es la pregunta que muchos le hacen a Erick Enríquez cuando le cuenta a sus amigos que practica este deporte desde 2013. Tiene 23 años, estudia Leyes en la UNAM y es parte de los Koalas Rugby Team de la Liga Mayor. No cobra un peso por jugar. Él es uno de los casi 12 mil mexicanos que practican rugby. Y representa justamente el nivel incipiente y semiprofesional que tiene la disciplina en el país.

Todavía falta mucho para que México alcance a las grandes potencias mundiales de la disciplina. Sin embargo, cada año hay más gente involucrada en este deporte que surgió en Inglaterra, en 1823, asegura Francisco Echeguren, presidente de la Federación Mexicana de Rugby.

En 1999, el deporte se encontraba en una situación precaria en el país. Apenas había 120 jugadores que lo practicaban en sólo cinco equipos. Diez años después mejoró: la cifra aumentó a 650 atletas. Desde entonces el crecimiento ha sido exponencial. Hoy la Liga Mayor tiene registrados a 45 equipos distribuidos en 21 estados. La mayor parte se concentra en el Distrito Federal, Jalisco y Guanajuato.

“El problema es que no tenemos jugadores de tiempo completo. La mayoría trabaja o estudia. Y esto sucede porque nos falta fomentar el deporte desde edades tempranas, entre los cinco y seis años. Recordemos que todo crecimiento siempre debe venir desde las bases”, señala Echeguren.

Enríquez ha practicado deportes toda su vida; jugó futbol americano y soccer. Llegó al rugby por invitación de su hermano. En los círculos universitarios –dice– cada vez es más popular este deporte, cuyo primer partido en México se jugó en los años 30, cuando un grupo de trabajadores ingleses convirtió un llano de futbol en campo de rugby. En aquel tiempo operaba en el país al menos una decena de compañías petroleras británicas.

“Lo que se necesita es visibilidad, difusión y promoción. El hecho de que el rugby 7 forme parte del programa olímpico nos ha ayudado mucho. Desde 2003 recibimos apoyos económicos de la Conade, el Comité Olímpico Mexicano y la World Rugby. Cuando yo jugaba en los 90, la Selección Mexicana tenía sólo tres partidos al año y cada uno debía pagar sus viáticos. Hoy la situación es mucho más estructurada y organizada”, comenta el dirigente.

Sin embargo, asegura que el dinero no siempre alcanza para concretar los planes trazados. La iniciativa privada –afirma– no se ha involucrado con patrocinios a largo plazo. Olympus, Telcel o HSBC han auspiciado algunos eventos, pero no existe como tal un proyecto específico entre las marcas y la Federación, señala.

“El problema de los patrocinios es que las marcas siempre te piden espacios televisivos y nosotros no contamos con ellos. En este país el futbol domina la mayoría de los medios. Así es muy complicado”, lamenta.

Hoy inicia la Copa Mundial de Rugby en Inglaterra. ¿Falta mucho para que México se clasifique a este torneo? Echeguren considera que sí, pero los resultados, dice, se han dado poco a poco. La Selección nacional ya ha participado en dos torneos de clasificación para los Mundiales de 2011 y 2015, y en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015.

“Nuestra experiencia internacional ha aumentado. Por ahora, nuestro objetivo es promover el deporte, tocar las puertas de deportivos, colegios y universidades para decir: ‘el rugby sí existe en México’”.


EL RUGBY, UN DEPORTE REDITUABLE 

Cifras de la Copa Mundial de Rugby 2015 (18 de sept  -31 de oct.)

2,000 millones de dólares de ganancias por publicidad

1,300 millones de dólares de ganancias por turismo

4,000 millones de espectadores en televisión

600,000 turistas visitarán Gran Bretaña

2.5 millones de entradas vendidas

41,000 nuevos puestos de trabajo

20,000 horas de transmisión en 205 países