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culturas

Por Piedad Teatro, la estética del riesgo

El colectivo cumple tres lustros de mantener una estética arriesgada para hablar de las angustias y pasiones que hacen a la humanidad, más allá de cualquier frontera. Con "El síndrome Duchamp" y "El final", ambas piezas, bajo la dirección de Ana Graham, se presentan en el Teatro El Galeón.
Rosario Reyes
19 enero 2015 21:31 Última actualización 20 enero 2015 5:0
En el monólogo "El final", Arturo Ríos profundiza en la soledad que enfrenta un hombre que ha sido expulsado del asilo en donde ha vivido por años. (Cortesía)

En el monólogo "El final", Arturo Ríos profundiza en la soledad que enfrenta un hombre que ha sido expulsado del asilo en donde ha vivido por años. (Cortesía)

Afincada los últimos cinco años en Nueva York, la compañía Por Piedad Teatro cumple tres lustros de mantener una estética arriesgada para hablar de las angustias y pasiones que hacen a la humanidad, más allá de cualquier frontera.

Con El síndrome Duchamp, el colectivo se lanza a su primera creación escénica desde la dramaturgia, un estreno al que se suma la reposición de El final, de Samuel Beckett. Ambas piezas, bajo la dirección de Ana Graham, se presentan en el Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque.

“La temática siempre es lo humano”, explica Graham. “Las dos obras hablan de la soledad, de la necesidad de amor, de la necesidad de poderse relacionar con otros seres humanos, de la dureza de una sociedad hacia un ser solo”.

Graham define su trabajo como un “teatro de riesgo”, concepto que con la mayor diversidad de soluciones, rige los elementos de todas sus puestas en escena.

El final es una obra muy sintética, no tenemos ningún tipo de utilería en el escenario: el actor trabaja sobre una plataforma de un metro cuadrado y con un banquito, es todo lo que hay”, detalla la también actriz y productora.

El síndrome de Duchamp, por el contrario, tiene alrededor de 250 elementos de utilería, títeres, miniaturas y juguetes. “Una aspiradora es un personaje en la trama, es un contraste (con respecto a la otra puesta)y sin embargo hay una misma estética, un mismo punto de vista”, añade la artista.

Devastados, Ansia y Psicosis 4.48, de la dramaturga inglesa Sarah Kane, o El dragón dorado, del dramaturgo alemán Roland Schimmelpfennig, son algunos de los títulos que la compañía ha montado en México, así como Working on a Special Day, en Off Broadway.

Tanto en la forma de escenificar el texto como en su fondo, cada montaje es animado por un afán experimental, dice la directora.
“Tratamos de mantener una calidad en cuanto a los actores, los iluminadores y todo el equipo con el que trabajamos. Creo que ésa es realmente la estética, el riesgo: la alta calidad, y presentar proyectos de teatro contemporáneo que amplíen la cartelera mexicana con cosas que no se han visto o no se han hecho en el país”, comenta.

“No importa de dónde sea la obra, si es irlandesa, rusa o alemana; lo que importa es que nos podamos relacionar con ella. Que no sean obras locales, que no tengamos que mexicanizarlas para que el público se sienta identificado”. En ese sentido, dice, Por Piedad Teatro busca lo que siempre ha estado presente en la humanidad, hoy. “Por ejemplo, los efectos de la economía de mercado sobre la sociedad, la manera en que nos va desensibilizando y nos afecta”, puntualiza.

PARA SUFRIR Y GOZAR EN LA BUTACA
El síndrome Duchamp, codirigido por Antonio Vega, se presenta de viernes a domingo, hasta el 1 de marzo. Con la actuación de Arturo Ríos, El final tendrá funciones los lunes, martes y jueves, hasta el 5 del mismo mes. También en el Centro Cultural del Bosque se presentan Perro sin raza, de jueves a domingo en la Sala Xavier Villaurrutia; El juego de Yalta,los mismos días en el Teatro El Granero, y Algo de un tal Shakespeare, los lunes en la Sala Xavier Villaurrutia.