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Ponte en forma con electroestimulación

Existe un método que intensifica el trabajo muscular hasta 18 veces más. Las personas que no tienen tiempo o simplemente no les gusta ir al gimnasio han encontrado en el fitness por electroestimulación la alternativa para ejercitarse y verse bien.
Myrna I. Martínez
03 agosto 2015 21:45 Última actualización 04 agosto 2015 11:54
Los clientes primero tienen que llenar un cuestionario médico para saber si son aptos para este tratamiento. (Cortesía)

Los clientes primero tienen que llenar un cuestionario médico para saber si son aptos para este tratamiento. (Cortesía)

Las personas que no tienen tiempo o simplemente no les gusta ir al gimnasio han encontrado en el fitness por electroestimulación la alternativa para ejercitarse y verse bien.

Este sistema se ha popularizado en Europa en la última década. En Alemania ya existen más de mil clínicas y son los desarrolladores de la máquina Miha Body Tech, ganadora del premio al mejor producto y al más innovador en los Plus X Award 2014.

Uno de los pioneros en utilizar esta tecnología con fines estéticos en la capital es FitFree, ubicado en el Grupo Médico Lomas (Teapa 4, Lomas Virreyes), en donde se realizan entrenamientos personalizados con electroestimulación desde hace dos años.

“Una sola sesión de 20 minutos equivale a cuatro o cinco horas de ejercicio. Estimulas 300 músculos al mismo tiempo, fortaleces todo el cuerpo, la fibra muscular y evitas lesiones al quitar cualquier desbalance que puedas tener, porque es un ejercicio sin carga articular”, explica Enrique Dornbierer, entrenador y cofundador.

El uso de la electricidad con fines terapéuticos, platica la cofundadora Adriana Ruiz de Velasco, fue utilizada desde los egipcios. Ellos colocaban los pies adoloridos en baldes de agua con peces que emitían electricidad para calmar el dolor.

En las décadas de los 60 y 70, el doctor ruso Yakov Kots desarrolló técnicas de electroestimulación para atletas. Su trabajo se dio a conocer públicamente en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, en los que la Unión Soviética encabezó el medallero.

“Lo aplicó a deportistas olímpicos y vieron que incrementaba en 30 por ciento la velocidad, fuerza y potencia. A partir de ahí se empezaron a hacer más investigaciones y se vio que era complementario con los ejercicios tradicionales”, platica Dornbierer.

Este método también ha sido utilizado por astronautas para no perder masa muscular en el espacio.

¿Cómo funciona?
La electroestimulación con fines estéticos, aseguran en FitFree, ayuda a bajar de peso, a reducir la grasa corporal, tonificar la piel, reactivar el metabolismo, además intensifica el trabajo muscular hasta 18 veces más que el ejercicio convencional, y ayuda a disminuir lesiones y aliviar dolores.

Los clientes primero tienen que llenar un cuestionario médico para saber si son aptos para este tratamiento. No es recomendable para personas con marcapasos o problemas circulatorios.

Después se colocan un traje negro, un chaleco y brazaletes en manos y piernas con electrodos que están conectados a una máquina Miha Body Tech. Mientras la persona está recibiendo descargas de electricidad, los entrenadores les ponen una rutina de ejercicio personalizada. La sesión dura 20 minutos.

Uno de sus usuarios platica que ya lleva 17 sesiones. Dice que en el momento la sensación puede ser extraña, pero asegura que los resultados al verse en el espejo han sido positivos y que además se siente bien físicamente, como si hubiera hecho unas horas de ejercicio intenso.

“Este ejercicio tonifica, baja de peso, quita la flacidez y la piel de naranja, y como activa el metabolismo durante 72 horas, sigues quemando calorías, además te sientes bien porque generas endorfinas”, explica Ruiz de Velasco.

“Se recomiendan dos sesiones a la semana si no se practica ningún otro deporte, pero si se practica, sólo una, y no se debe de hacer ejercicio muscular fuerte de dos a tres días después”.

Entre los programas de ejercicios se encuentran los llamados fitness, body firming y rendimiento deportivo, pero al ser personalizados se adaptan a las necesidades de cada persona que los utilice.