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Poesía y química se funden en el Cervantino

Roald Hoffmann, Premio Nobel de Química 1981 ofreció ayer la conferencia magistral "La química del arte y el arte de la química", en el marco del 43 Festival Internacional Cervantino (FIC). Como escritor, Hoffman habla de la ciencia, la poesía y la filosofía en sus ensayos y en los libros "Chemistry imagined".
El Nobel de Química explicó que su profesión de químico no contradice, sino que complementa su vocación de poeta. (Cuartoscuro)

El Nobel de Química explicó que su profesión de químico no contradice, sino que complementa su vocación de poeta. (Cuartoscuro)

GUANAJUATO.- Los científicos no son mejores que las demás personas. Tampoco son peores. Tal vez son más racionales y han hecho un buen trabajo para llevar su racionalidad a sus horas de trabajo. No hay un científico mejor que otra persona, y así lo muestra la historia, aseguró Roald Hoffmann, Premio Nobel de Química 1981.

Durante una conferencia magistral ofrecida esta tarde aquí, en el marco del 43 Festival Internacional Cervantino (FIC), el científico nacido en 1937, en Zloczów, Polonia, hoy Ucrania, también poeta, ensayista y dramaturgo, añadió en el Teatro Juárez que “nosotros sabemos hacia qué dirección dirigirnos, pero es muy difícil decir que somos diferentes”.

El científico, para quien no hay límites tajantes entre el arte y la ciencia, porque asegura que ambas pueden coexistir y mezclarse para generar nuevos y fascinantes efectos, citó su caso para ejemplificar lo anteriormente dicho ante cientos de personas, quienes en la compra de su boleto para oír la charla recibieron un ejemplar de un libro de Hoffmann.

“Inicié la universidad tomando unos cursos de ciencias para prepararme hacia la Facultad de Medicina. En la Universidad de Columbia estuve expuesto a la mejor educación general, con grandes maestros de literatura, historia, ciencias sociales y arte, y pronto me enamoré de la poesía y de la historia del arte; eran las materias más seductoras para mí”, recordó.

A lo largo de su conferencia, titulada La química del arte y el arte de la química, Roald explicó que su profesión de químico no contradice, sino que complementa su vocación de poeta, su pasión por la difusión y su curiosidad omnívora, y se refirió a la química como “una herramienta esencial” y habló de “los elementos artísticos de la ciencia molecular”.

Al exponer la base espiritual que esas dos disciplinas comparten, se preguntó: ¿Existe una analogía entre ciencia y arte abstracto? “Estoy interesado en la historia del arte y en las razones y conexiones entre arte y ciencia, lo que me ha llevado a mantener mi interés en las humanidades. Es decir, la ciencia y el arte están más relacionadas de lo que parece”, aseguró.

Hoffmann sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y llegó a Estados Unidos en 1949. Estudió química en las universidades de Columbia y Harvard, y desde 1965 es profesor en la Cornell University. La investigación que le dio el Nobel, puesta en más de 500 artículos y dos libros, aporta a la química otra forma de ver la geometría y la reactividad molecular.

Como escritor, Hoffman habla de la ciencia, la poesía y la filosofía en sus ensayos y en los libros Chemistry imagined, escrito en colaboración con Vivian Torrence. También ha publicado sus poemas The metamict state, al que le siguieron Gaps and verges, Memory effects y Soliton. Parte de su poesía se tradujo al español y ruso.