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CULTURAS

Poesía y narrativa, vehículos para hablar del corazón de México

"Formol" es la primera novela que publica Carla Faesler, quien intentó retratar el corazón de México con un entrecruzamiento de historias en el camino que ha recorrido el país.
María Eugenia Sevilla
23 julio 2014 21:53 Última actualización 24 julio 2014 5:0
Carla Faesler

La escritora Carla Faesler se inspiró en "El rito azteca" de Salvador Elizondo para escribir su primera novela. (Archivo)

El corazón de México está en un frasco de formol. Esta imagen -lo que sea que al lector le provoque- es la metáfora en torno a la cual se hilvana la primera novela de Carla Faesler (México, 1967). Una metáfora que, dice su autora, no es necesariamente negativa. Pero requiere de aceptación.

“El mundo contemporáneo está sobrediagnosticado; todas las instituciones saben qué es lo que pasa, y de todos modos no se puede hacer nada, y esto nos ha llevado a la inmovilidad. Estamos infomados como nunca y no podemos hacer nada, como siempre”, afirma la escritora en entrevista.

Formol narra un entrecruzamiento de historias a lo largo de la historia de México, que orbitan en torno al corazón. El corazón del guerrero que fue sacrificado en el último ritual realizado en el Templo Mayor, reliquia que habría de preservarse en las nieves de los volcanes por siglos, en espera de latir de nuevo para que el sol recobre su curso. “Para que el mundo no se extinga”.

A través de una serie de peripecias y personajes excepcionales -que pasan por Bernal Díaz del Castillo, hasta el Doctor Atl-, la víscera enfrascada en una pausa ilimitada -pues no existe aún la ciencia que permitiría devolverle la vida- llega a instalarse como eje gravitatorio de una familia, escondido entre las repisas de una biblioteca particular, en una casona de la colonia Roma. Nunca nadie supo bien a bien qué hacer con el órgano portador de un peso tan brutal: el de la promesa de un destino.

“Los personajes no apuntan a resolver. Esta situación truncada en la que vivimos no se resuelve: la idea de progreso, de un futuro que nunca llega… Yo misma soy un organismo hecho de dudas y en la complejidad en la que nos movemos es difícil definir. Creo que para eso sirve la literatura, para ir desenredando esta madeja de confusión desde otro punto de vista, que no es negativo. Es una manera de estar en el mundo”, señala.

El libro está inspirado en El rito azteca, uno de los textos de Salvador Elizondo que él incluyó en Camera lucida, donde aparece un corazón en un frasco de pepinillos.

“La imagen se me hizo genial y mucho tiempo después, con lo que vivimos el sexenio de (Felipe) Calderón, dije, México es un corazón en un frasco de formol. Y empecé a escribir muchas cosas, que dejé guardadas como retazos en mi disco duro”. La pasión de Faesler por el mundo prehispánico y esa pedacería cobraron cuerpo en un texto que no podía dejar de ser poético, pues de ahí brota su autora, quien ha elegido rutas que oscilan entre la narrativa y el verso para tocar el tema, tan sensible, del corazón.