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Playa, duende y jazz latino

El "Oasis U Latin Jazz Fusion", el pretexto perfecto para escaparse a Cáncún. No sucede siempre y se vive sólo una vez al año. Por fortuna para los amantes de la playa y la buena música, la ocasión tendrá lugar este fin de semana, cuando se lleve a cabo el festival.
María Eugenia Sevilla
17 mayo 2015 20:59 Última actualización 18 mayo 2015 5:0
El programa contempla, como siempre, mucho sabor sincopado. (Cortesía)

El programa contempla, como siempre, mucho sabor sincopado. (Cortesía)

Mar y noches de jazz. Para no pocos, la escapada perfecta. Pero no sucede siempre y en Cancún se vive sólo una vez al año. Por fortuna para los amantes de la playa y la buena música, la ocasión tendrá lugar este fin de semana, cuando se lleve a cabo el festival Oasis U Latin Jazz Fusion.

Este foro une lo mejor de dos mundos, y hasta de tres, porque en su cuarta edición -dedicada a la fusión latina-, una de las figuras estelares del cartel es el cantaor Diego El Cigala.

“Año con año buscamos ofrecer un concepto distinto del jazz, tanto para el público de Cancún como para los visitantes de México y del extranjero”, comenta Rubén Olmos, director corporativo de Proyectos especiales en Oasis Hotels & Resorts. La edición pasada, el festival dedicó un homenaje luctuoso al guitarrista Paco de Lucía, en el que se lucieron algunos de los músicos más destacados de la fusión flamenca, como el bajista Carles Benavent y el flautista Jorge Pardo, entre otras figuras del latin jazz, como Chuchito Valdés con su orquesta y el clarinetista Paquito D’Rivera, además del salsero venezolano Oscar D’León, que puso a la gente a bailar durante horas en la clausura de la fiesta.

El programa contempla, como siempre, mucho sabor sincopado: tras el concierto inaugural que tuvo lugar el 14 de mayo con el guitarrista español Juan D’Anyelica –afincado en Cancún- y el bajista Hiram Gómez, este viernes el ciclo despliega un cartel que incluye a Na’rimbo, proyecto chiapaneco que mezcla el sonido tradicional de la marimba con ritmos jazzísticos contemporáneos. Esta presentación será el preámbulo al concierto del pianista neoyorquino Eddie Palmieri, pionero de la salsa y mundialmente reconocido como un innovador en la música latina. Al día siguiente, el teclado queda a cargo del mexicano Héctor Infanzón, quien es considerado el pianista más destacado en el terreno del jazz latino en México, y quien precederá al cantaor. “El Cigala viene a presentar su nuevo disco de tango –dice Olmos- con el que ganó un Grammy este año”.

Apapacho para los sentidos
En este festival, la música es el culmen de una experiencia absoluta que comienza desde la elección del alojamiento. Los organizadores han creado paquetes especiales con propuestas para llegar desde distintas ciudades y quedarse en cualquiera de sus seis hoteles en la región, con transporte incluido para asistir a los conciertos, que tendrán lugar en la Arena Oasis del hotel Grand Oasis Cancún.

“Éste es un destino de 38 mil habitaciones, que aunadas a las que hay en la Riviera Maya suman 80 mil”, afirma Olmos. “Con cuatro mil cuartos en total, cada uno de los hoteles Oasis tiene un posicionamiento especial en diferentes nichos”.

Para ir con la familia, una buena opción es el Oasis Palm, un espacio de 460 habitaciones enclavado en la zona hotelera, donde se unen Laguna Nichupté y el mar, cuyo club de niños ofrece una amplia gama de actividades para los pequeños. Si el viaje coincide con una visita de negocios, la alternativa ideal es el Oasis Smart, un concepto lounge bien ubicado en el centro (a 20 minutos del aeropuerto); o si el plan es ir con amigos, el Grand Oasis Cancún pone al alcance toda la diversión.

Únicamente para adultos, una de las propuestas más exclusivas de la cadena está concebida para la relajación y el disfrute en pareja –bienvenida la comunidad LGTB. Con habitaciones que incluyen piscina privada, el Grand Oasis Sens posee un diseño –dice Olmos- basado en sensaciones.

El común denominador entre estas estancias es que el huésped siempre encontrará propuestas interesantes en la cocina. “Tenemos una oferta gastronómica muy diferente a la de otros hoteles todo incluido”, afirma el hotelero. Una de las más atractivas es el Black hole, ubicado en el Sens, que se define como un “restaurante a ciegas”. Tanto el espacio como el menú están creados para disfrutarse a oscuras, por lo que el servicio se lleva a cabo con la ayuda de luces infrarrojas.

Para contratar un paquete de hospedaje en alguno de los hoteles de la sede visite: www.oasishoteles.com