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Platillos para reírse de la muerte

El restaurante Los Danzantes cederá su espacio para dar paso a las creaciones culinarias de San Miguelito Restaurante, bajo la dirección de la chef Cynthia Martínez, quien presentará en el corazón de Coyoacán su festival gastronómico "Las almas regresan en forma de mariposa", del 30 de octubre al 9 de noviembre.
Sandra Aguilar Loya
27 octubre 2014 21:52 Última actualización 28 octubre 2014 5:0
El festival gastronómico "Las almas regresan en forma de mariposa" está inspirado en la cultura purépecha. (Cortesía)

El festival gastronómico "Las almas regresan en forma de mariposa" está inspirado en la cultura purépecha. (Cortesía)

Del 30 de octubre al 9 de noviembre, el restaurante Los Danzantes cederá su espacio y dejará de producir su menú completo para dar paso a las creaciones culinarias de San Miguelito Restaurante, bajo la dirección de la chef Cynthia Martínez, quien presentará en el corazón de Coyoacán su festival gastronómico Las almas regresan en forma de mariposa.

En la cultura purépecha, principalmente, se dice que la creencia que da nombre al encuentro se cumple en México cada año durante la celebración de las fiestas de las ánimas, de donde la chef tomó la inspiración para poner a prueba su creatividad y reírse de la muerte a través de la comida.

“Me siento muy segura de mi cocina y estoy trayendo mi experiencia de 20 años a este lugar emblemático de la Ciudad de México”, dice Martínez, quien viajó con los ingredientes necesarios para crear más de 25 platillos, resultado de un proceso creativo que le permitió “bajar la muerte a los platos”.

Y ello lo logró de diversas maneras, sabores y colores. Tal es el caso de sus Mariposas del alma, una crema de uchepo a la que agregó unas mariposas en laja, bañadas en un licor de chocolate amargo, combinado con un cacao troseado y nuez de macadamia, para provocar “algo” en los comensales.

Para ella, “el arte en el plato es el que cuenta porque es muy diferente a todo lo visto”. Y eso se plasma en el Ya expiró, una cara de chocolate que tiene los ojos cerrados como las personas que han muerto. Y para darle alegría, ya que su viaje será a un buen destino, le pone color con polvo de bugambilia y cempasúchil, colores que se combinan con unos brillos de jamaica y su sabor sólo se puede entender una vez que lo haya probado.

Otro platillo con nombre sugerente es Decidieron incinerarlo, un salmón con aroma de tres chiles (pasilla ahumado, árbol y morita).
“He estudiado los sabores de tal manera que toquen el alma de los comensales a través del paladar, porque uno de mis objetivos en la vida es que a todos les guste lo que hago; ese es el arte de un restaurante”, dice la creativa de la cocina.

Las corundas de tres picos, esos tamales tradicionales de la meseta purépecha, también están incluidos en el menú. Pero aquí se hizo una reinterpretación con una salsa ceremonial que es elaborada de un chile negro de la región de Queréndaro; uno que da sabor a ciruela en la boca. A eso se le agrega queso fresco, tortilla “paja” y flores de cempasúchil.

De postre puede disfrutar 21 gramos llamado así porque la tortilla que la chef mete a quemar pesa exactamente eso, mientras que le agrega al que le llama El peso del alma: un camote elaborado en el San Miguelito al que se le agrega crema dulce, un poco de menta, un poco de la tortilla quemada para que termine su proceso de combustión en una copa globo.

Un platillo divertido es el Pintxo calavera. Ate con queso y jamaica con azúcar, frutos rojos, yerbabuena. Pero hay uno en especial que cuando el mesero pasa con ese platillo por el salón del restaurante no hay quien se resista a verlo, el cual bautizó como Las mariposas regresan.
Para quien no tenga oportunidad de degustar los platillos en el DF podrá hacerlo en Xcaret. Además, en octubre de 2015 será replicado en Rímini, Italia, en el marco de una feria turística.