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buena vida

Un apapacho para llevar a casa

El Rincón del Apapacho es una tienda inspiradora dedicada a consentir. La idea es querer y quererse, afirma su propietaria, Monika Stege, creadora de este novedoso concepto. El local está ubicado en Río Pánuco 177-A.
Myrna. I. Martínez
13 octubre 2014 21:55 Última actualización 14 octubre 2014 5:0
“Nos gusta apapachar a los demás, porque no somos de una cultura de apapacharnos a nosotros mismos", afirma Monika Stege. (Cortesía)

“Nos gusta apapachar a los demás, porque no somos de una cultura de apapacharnos a nosotros mismos", afirma Monika Stege. (Cortesía)

Un pequeño y confortable espacio abrió hace dos meses para brindar una cálida recompensa después de un ajetreado día. El Rincón del Apapacho es una tienda inspiradora dedicada a consentir.

“Todo lo que hay aquí está enfocado a hacerte sentir bien, tengo desde un chocolate hasta un vibrador”, dice Monika Stege, creadora del concepto.

Stege tuvo esta idea después de fallecer su padre, sentía que nada la reconfortaba, hasta que se dio cuenta que necesitaba un apapacho. Así que abrió este espacio (Río Pánuco 177-A) con una diversa gama de productos enfocados a consentir a la gente.

Hay galletas hechas en casa, soperos con cuchara para servir a un enfermo, almohadas con camisa y un brazo para no sentirse solo en las noches; monstruos come pesadillas para que los niños duerman tranquilos, libros de motivación, llaves de la felicidad, tazas con buenos deseos, máquinas para hacer masajes… hasta helados artesanales Glace, los mismos de la Condesa.

También hay kits con productos de belleza: paquete facial con mascarilla, ampolleta y crema, o el de manicure y pedicure con exfoliantes. Y para los que prefieren relajarse con un incienso o algún aroma, se puede crear una fragancia relajadora al mezclar distintas piedritas de esencias para colocar y derretir en un difusor. Hay 25 aromas diferentes, entre florales, relajantes y frutales.

Este rincón también cuenta con una salita de estar para tomar el té, leer y descansar. Es perfecta para un día de mucho estrés o después de estar horas en el tráfico, ya que cuenta con un sillón masajeador de espalda y algunos aparatos para hacer masaje en pies o cuello.

“Nos gusta apapachar a los demás, porque no somos de una cultura de apapacharnos a nosotros mismos. La idea aquí es querer y quererse, demostrar el amor hacia los demás y hacia uno mismo”, concluye Monika Stege.