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Pedro Kóminik... de la letra al canto

Pasó de la Compañía Nacional de Teatro -al tiempo que estaba formándose como cantante de ópera- al cabaret y tan campante. Luego de iniciar temporada los jueves en 'Youkali Cabaret', Pedro Kóminik regresará en 2017 con el espectáculo musical 'Quiero que me quieras'. 
Rosario Reyes
22 diciembre 2016 22:4 Última actualización 23 diciembre 2016 5:0
Pedro Kóminik

Pedro Kóminik

Pasó de la Compañía Nacional de Teatro -al tiempo que estaba formándose como cantante de ópera- al cabaret y tan campante. Por su tesitura de contratenor, comenzó a cantar temas de Kurt Weill, interesado en el repertorio alemán de entre guerras. En ese entonces (1993), su acercamiento al boite fue sobre todo musical. La política vendría después, cuando impulsado por Jesusa Rodríguez tomó una postura en favor de las mujeres dentro y fuera del arte.

Así, reivindicó el género femenino y rindió homenaje a su abuela y sus tías, exiliadas en este país. Ellas alcanzaron a ver en Viena montajes con escenografías hechas por Tamara de Lempicka, Kandinsky o Klimt, tomaron sesiones de sicoanálisis con Freud y vestían con un gusto exquisito. Las historias que las damas le contaron cuando era niño han alimentado su quehacer escénico, junto a la realidad que enfrentan las mujeres en México, donde la igualdad de género es un tema pendiente y de urgente solución legal y política.

El cabaret alemán 
Es el gran semillero estético que permeó a todo el mundo. Esta forma de expresión te da una voz y te permite criticar sin panfleto. Es como la hermanita casquivana de la ópera, porque necesitas tener una formación teatral, ser músico, bailarín, entender de artes plásticas, pero con una vocación social y crítica.

La influencia de la cultura
alemana. Mi herencia ha marcado mi trabajo. Mi papá nació en Viena y llegó como refugiado en la Segunda Guerra Mundial junto con mis tías abuelas, que venían de Rumania, Hungría, Alemania y Austria. Es mi memoria parietal, tiene qué ver con lo que se escuchaba en mi casa cuando era niño. Mi abuela Hana y mis tías, fueron parte de la movida vienesa en la que surgió el cabaret, casi todas sin hijos, encontraron un símil de la vida nocturna de la Europa central en la música de Agustín Lara y la voz de Toña La Negra, así que también oía eso en mi niñez, porque mi familia asumió México como un nuevo hogar.

El feminismo masculino 
Yo milito en varias ongs. Somos pocos varones y a veces se nos permite poco, también eso es cierto, pero porque si bien hablar de empoderamiento es un neologismo que es sintácticamente incorrecto, yo viví entre mujeres empoderadas. Mi madre es científica con que estudió un doctorado en los cincuenta, hoy tiene varios más. Mis tías eran mujeres de mundo, una de ellas se casó ocho veces; incluso mi hermana, que es directora de su empresa. Yo no creo en el techo de cristal, pero sé que existe.

La equidad de género 
Para mí, es un asunto político. La política es lo fluye en el intercambio de poder entre dos entidades. Hay muchas madres solteras que siguen esquemas machistas; eso es político. Respecto a los gobernantes, aunque económica y jurídicamente estuviéramos bien, seguiría habiendo temas que criticar a través del arte. Gente como Trump, como Vicente Fox nos los sirven en bandeja de plata. Lo preocupante, en el caso de Trump, es que en su campaña fue tal el nivel de mentiras, ofensas y barbaridades, que la gente terminó por dejar de sorprenderse.

Militancia política
Ante la preocupación puedes esconderte o salir a la calle. Yo voto por salir, sobrepasar el activismo de escritorio; la gente siente que dar un like en change.org. es poner su grano de arena. Por ejemplo, el recorte salvaje de 30 por ciento a la cultura, que literalmente cierra todos los institutos de cultura de los estados, tenía que haber sido refutado en Hacienda cuando se anunció la iniciativa. Tenemos que aprender a hacer cabildeo.

Lo políticamente correcto 
Es un ying yang. Por un lado, tiene que ver con la sensibilidad hacia la otredad, el respeto al otro, pero, también, y regreso a la elección en Estados Unidos, el voto para Trump, fue justamente para poder decirle negro a un afroamericano, maricón a un homosexual, o pinche vieja a una mujer, de reclamar ese derecho a lo políticamente incorrecto. A veces la gente utiliza la etiqueta de lo políticamente correcto para ocultar su ambigüedad y su desdén por la otredad.

Lo que viene
Luego de iniciar temporada los jueves en Youkali Cabaret (Amberes 61, colonia Juárez), en 2017 regresará los fines de semana con el espectáculo musical Quiero que me quieras, en el que interpreta una selección de canciones de cabaret y otras famosas en voces femeninas. Próximamente se integrará como actor y director a Microteatro, en su serie de montajes dedicada al cabaret.

Retomará el personaje Lupe Lemper, que rinde tributo a la artista alemana Ute Lemper, en un montaje sobre la protagonista y sus nueve maridos a través de la historia, en el que aparecerá como Lupatra (en alusión a Cleopatra), entre otras caracterizaciones, acompañado de personajes como Arthur Rambaud y el marqués de Sade.