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Paz, después del Nobel que recibió hace 25 años

Hoy, cuando se cumplen 25 años de la entrega del Nobel a Octavio Paz, se realiza como cada año en la Sala de Conciertos de Estocolmo, Suecia, la ceremonia de entrega de los galardones anunciados en octubre pasado.
Rosario Reyes
09 diciembre 2015 21:8 Última actualización 10 diciembre 2015 5:0
El primer (y único) galardonado mexicano en el ámbito de la Literatura publicó Itinerario, La llama doble y Vislumbres de la India, entre 1993 y 1995. (Cuartoscuro)

El primer (y único) galardonado mexicano en el ámbito de la Literatura publicó Itinerario, La llama doble y Vislumbres de la India, entre 1993 y 1995. (Cuartoscuro/Archivo)

Entre la autobiografía, el amor y el erotismo, la obra de Octavio Paz, tras recibir el premio Nobel de Literatura en 1990, es testimonio de su lucidez y vitalidad, observa el poeta y ensayista Armando González Torres, autor, entre otros libros, de Las guerras culturales de Octavio Paz (El Colegio de México).

El primer libro que publicó después de recibir la distinción de la Real Academia de las Ciencias de Suecia fue Itinerario (Fondo de Cultura Económica), en 1993. En él Paz hace un recuento de su existencia, de sus batallas culturales y su formación, brindando una mirada sobre el pensamiento y la intelectualidad del siglo XX, añade el poeta y ensayista.

Su gran libro después del premio fue La llama doble, también de 1993, en el que hablaba sobre la diferencia entre el amor y el erotismo, agrega González Torres.

“Cuando recibió el Nobel, Paz había desarrollado todas las grandes inquietudes de su pensamiento: había escrito una obra poética innovadora, temas de historia y crítica literaria, sin embargo, La llama doble era un libro que tenía pendiente, porque desde su más temprana juventud fue un enamorado del amor; no sólo fue un hombre fogoso en su vida personal, sino muy interesado en el concepto, y hacía falta un libro teórico, en muchos sentidos confesional, sobre el amor, que curiosamente escribe ya en su vejez”, explica.

Finalmente, en 1995 vino otra entrega con tintes biográficos: Vislumbres de la India, país donde Paz vivió una de sus etapas intelectuales y personales más ricas y felices. Aquella alejada geografía significó para el escritor un remanso en su vida diplomática, y le permitió tener mayor espacio para la creación, asegura González Torres.

“Encuentra en esa cultura una serie de coincidencias muy fecundas y una especie de redención personal, al conocer a la que será su segunda esposa y compañera por el resto de su vida”, explica.

Con estos tres libros, Paz refrendó ser uno de los pocos autores que no se proyectan con el Nobel, sino al contrario, proyectan a ese premio, opina González Torres. “Pudiendo dedicarse a gozar las mieles de su prestigio, tenía el vigor, la curiosidad casi juvenil de plantearse nuevos retos”.

Hoy, cuando se cumplen 25 años de la entrega del Nobel a Octavio Paz, se realiza como cada año en la Sala de Conciertos de Estocolmo, Suecia, la ceremonia de entrega de los galardones anunciados en octubre pasado. La periodista bielorrusa Svetlana Alexievich lo recibirá en el ramo de Literatura, junto a los ganadores en Física, Química y Medicina.