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Paul Pierce: amor y odio por Los Ángeles

Paul Pierce creció como fanático de los Lakers, pero el destino lo llevó a ser ídolo de Boston y verdugo de los angelinos; en ésta, su última campaña en las duelas, se despide con el otro equipo antagónico: los Clippers.
Alain Arenas
23 octubre 2016 23:47 Última actualización 24 octubre 2016 5:0
El jueves, en Portland, comenzará su última campaña, y en Navidad se enfrentará a los Lakers. (Especial)

El jueves, en Portland, comenzará su última campaña, y en Navidad se enfrentará a los Lakers. (Especial)

Cuando Paul Pierce entró al Draft de la NBA en 1998, tenía la ilusión de ser elegido por los Lakers de Los Ángeles. Su deseo obedecía a que nació y creció en Inglewood, California, ubicada a 19.6 kilómetros al noreste de la ciudad angelina. Pero el destino fue caprichoso con el delantero. En el selectivo, los Celtics de Boston, equipo antagónico de los Lakers, lo eligieron. Pierce no ocultó su sorpresa, pero dijo que sería profesional y defendería con orgullo los colores de Boston.

En su primera campaña demostró su valía al ser seleccionado en el equipo ideal de novatos de la Liga. Al término de esa temporada se ubicó como el tercer mejor jugador en puntos y rebotes, sólo por debajo de los veteranos Ron Mercer y Antoine Walker.

“Todo pasó tan rápido, recuerdo haber visto mi ropa manchada, rota. Pero lo que me resultó imposible de olvidar fue mi cara, estaba ensangrentada. Recuerdo que les pregunté a los doctores si iba a morir. No sé qué me contestaron, lo único que quería era sobrevivir”, relató el basquetbolista a la cadena ESPN sobre las once puñaladas que le dieron el 25 de diciembre de 2000 en el Club Buzz -una discoteca de Nueva Inglaterra- y que posteriormente los médicos del New England Hospital le salvaron la vida.

Pierce -quien al final de esta temporada se retirará- cuenta que el incidente lo impulsó a cambiar sus hábitos, que incluyeron más horas dedicadas al baloncesto y menos salidas nocturnas. Con Boston permaneció 15 campañas, se convirtió en el jugador emblema del equipo y fue el eje principal de la tripleta denominada “monstruo de tres cabezas”, conformada por Kevin Garnett y Ray Allen. Ese equipo ganó la final de la campaña 2007-2008 a los Lakers. Él fue nombrado el Jugador Más Valioso de esa serie.

Salió de la franquicia al término de la temporada 2012-2013, pero dejó un legado que incluye ser su mejor encestador de triples, al igual que ser el número uno en tiros libres y robos. En puntos es el segundo mejor de la historia de la organización, mientras que en juegos disputados y minutos sobre la duela se ubica en el tercer puesto.

Entre 2013 y mediados de 2015 jugó en Brooklyn y Washington, escuadras con las que calificó a la postemporada, pero que fueron eliminadas en las semifinales de la Conferencia Este. El año pasado se rumoró que podría llegar a los Lakers, pero decidió firmar con los Clippers, el otro equipo que juega en Los Ángeles. En una carta publicada en su cuenta de Twitter, explicó que jamás podría firmar con el 16 veces campeón de la NBA, pese a ser su fanático hasta la adolescencia, debido a los éxitos que vivió con Boston.

“Es por gratitud y lealtad. Los Clippers se convirtieron en mi mejor opción para que me vean jugar mis amigos y familia”,
explicó Pierce.

La temporada 2016-17 de la NBA –que comienza mañana- será la número 19 para el jugador y la segunda en la que defiende el jersey de los Clippers. Fungirá como un revulsivo que vendrá de la banca y complementará el ataque del equipo que es liderado por el base Chris Paul, el delantero Blake Griffin y el centro DeAndre Jordan. El jueves, en Portland, comenzará su última campaña, y en Navidad se enfrentará a los Lakers, equipo ante el cual no pierde desde el 27 de noviembre de 2013.