AFTEROFFICE
deportes

Patrick Loliger se prepara solo para Panamericanos de Toronto 2015

La mira está puesta sobre Toronto para el próximo 10 de julio. Sin embargo, Río de Janeiro 2016 es la meta más llamativa: serían los terceros Juegos Olímpicos del remero mexicano y quiere llegar para disfrutar de la competencia. Confía en la experiencia que ha adquirido y entrena solo, ya que no cuenta con un instructor.
Domingo Aguilar Mendiola
03 marzo 2015 22:54 Última actualización 04 marzo 2015 5:0
La mira está puesta sobre Toronto para el próximo 10 de julio. Sin embargo, Río de Janeiro 2016 es la meta más llamativa. (Cortesía)

La mira está puesta sobre Toronto para el próximo 10 de julio. Sin embargo, Río de Janeiro 2016 es la meta más llamativa. (Cortesía)

Patrick Loliger confía en la experiencia que ha adquirido a bordo de su bote. Actualmente no cuenta con un instructor. “Soy autodidacta. Después de 16 años remando sé lo que necesito, sé lo que me falta. Debido a los problemas que hay en la Federación (Mexicana de Remo) yo no tengo entrenador y la Conade me está apoyando en eso”, explica el atleta olímpico y panamericano.

La Federación Mexicana de Remo atraviesa momentos turbulentos y no sé sabe quién está al mando. José Cuervo Aja, quien renunció a la presidencia de la instancia desde el 17 de enero, tiene una denuncia en su contra desde 2011, interpuesta por el entrenador en jefe Daniel Jurado. En esta querella el ex técnico involucró a Analicia Ramírez y Leopoldo Tejada, quienes fungían como vocales. Los exponentes de esta disciplina no mantenían una buena relación con este preparador y se negaban a ejercitarse con él.

El escenario ha desgastado a los remeros mexicanos. ¿Te gustaría preparar jóvenes en un futuro?, se le cuestiona a Loliger. “No, la verdad no. Nada. En cuanto me retire del remo me retiro por completo. No me gustaría seguir en este medio. Sí en el medio del deporte, pero no en el remo”, afirma el ganador de dos medallas (plata y bronce) en los pasados Juegos Panamericanos de Guadalajara en 2011 y que actualmente se encuentra preparándose para la justa continental de Toronto.

Aunque el mexicano de 29 años quiere alejarse de los circuitos acuáticos en cuanto deje el alto rendimiento, asegura que buscará mantenerse ligado al mundo deportivo con alguna marca. El gusto por la actividad física le fue heredado. Su abuelo y tío fueron jugadores del Basilea de Suiza; su padre prefirió los guantes. La admiración por su progenitor hizo que el boxeo fuera una de las primeras prácticas de Patrick, e inclusive llegó a entrenar con El Ratón Macías en Chapultepec.

El ring le llamaba la atención hasta antes del contacto. Admira el trabajo de los pugilistas, pero los golpes le hicieron cambiar de disciplina, una que le ayudara a “ponerse fuerte”, dice el atleta perteneciente al Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento: CIMA.

Nunca tuvo una embarcación propia, sino hasta este año. Durante su carrera, Loliger entrenó con material prestado por la Federación. “Un bote, lo más barato que te va a salir es en 70 u 80 mil pesos, incluso puede alcanzar los 300 mil. Es un deporte caro, pero la gran ventaja en México es que no necesitas tener un bote propio para poder entrenar (…) Todos los clubes tienen, también la federación. Las mensualidades van de los 300 hasta los mil 500 pesos”, dice el último representante nacional en 20 años capaz de conseguir un par de preseas en Juegos Panamericanos.

Diversas empresas apoyan el desempeño de este hombre que entrena de lunes a domingo y que a la par estudia la Licenciatura en Negocios Internacionales. “Red Bull es mi patrocinador principal, ellos son con lo que me mantengo. Garmin puso la mitad de mi bote (…) Cada uno te apoya de diferente manera, normalmente es en especie. Red Bull lo hace con una mensualidad para que pueda yo dedicarme a entrenar y no tener que trabajar”, expresa Loliger.

La mira está puesta sobre Toronto para el próximo 10 de julio. Sin embargo, Río de Janeiro 2016 es la meta más llamativa: serían los terceros Juegos Olímpicos del remero mexicano y quiere llegar para disfrutar de la competencia, pues tanto en Beijing como en Londres sufrió una depresión por no haber conseguido ninguna presea.