Pasión a lo Loftus
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Pasión a lo Loftus

Con más de 30 años de entrenar a las seleccionadas nacionales de nado sincronizado, Adriana Loftus busca regresar al equipo mexicano a unos Juegos Olímpicos, algo que no sucede desde Atlanta 96.

Alain Arenas
19/12/2017
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Adriana Loftus no tenía esperanzas de ganar el Premio Nacional de Deportes (PND) 2017. La entrenadora de la Selección mexicana de nado sincronizado se decepcionó luego de que no lo obtuviera el año pasado, después de que sus alumnas Nuria Diosdado y Karem Achach consiguieron el undécimo lugar en los Juegos Olímpicos de Río 2016, la mejor actuación para un un dueto nacional desde Sidney 2000.

Loftus realizó el trámite burocrático y no supo del PND hasta la mañana del pasado 9 de noviembre. Se enteró mediante una llamada telefónica de Verónica Pavón -titular de nado sincronizado de la Federación Mexicana de Natación- que había ganado el diploma. La entrenadora dibujó una sonrisa en su rostro, mientras que las nadadoras se abrazaron y, posteriormente, la tiraron al agua para festejar el galardón.

“Es una líder, no sólo ha marcado mi vida como entrenadora, sino como persona. Te da la confianza para hablar y exponer tus ideas sobre la rutina o cualquier otro tema, es una consejera. Trabaja muy bien nuestra mentalidad, nos dice que nos creamos que somos de las mejores 10 del mundo y que no nos sintamos menos que las demás. El buen nivel del nado sincronizado en México se debe en gran parte a ella”, asegura Achach.

Loftus comenzó su carrera en el nado cuando tenía 12 años. Antes, practicaba gimnasia artística, pero su coach tuvo una lesión en los tobillos que impidió que le diera clases. La madre de Adriana decidió llevarla a la Alberca Olímpica para que experimentara la misma disciplina que su hermana gemela mientras se recuperaba su profesor.
“Guillermina Oteiza fue mi primera entrenadora.Vio mi desempeño, mi gusto por la disciplina y un día me dijo: ‘No vas a regresar a gimnasia, te vas a quedar en la alberca’. Tenía razón. Tenía planeado que sólo fueran tres meses y llevo aquí 47 años”, recuerda.

Su carrera como atleta de alto rendimiento sólo duró ocho años. El mayor de sus logros fue el noveno puesto en los Campeonatos Mundiales de Natación de Berlín 78. Un año más tarde se retiró porque no contaba con los recursos económicos suficientes para mantenerse. Pero quería continuar ligada a esta disciplina, por lo que se convirtió en entrenadora asistente de Oteiza y alternó su ocupación con sus estudios en Relaciones Industriales, en la Universidad Iberoamericana.

“Hubo la convocatoria para elegir al nuevo entrenador nacional al principio de la década de los 80, pero perdí la elección. Fue un golpe muy duro, porque me sentía capacitada para el cargo, pero no pude lograrlo. Poco tiempo después, en 1982, me notificaron que había sido seleccionada para dirigir a la Selección brasileña, que buscaba coronarse en el Campeonato Sudamericano que se realizaba ese año en La Paz, Bolivia. Lo logré. Ayudé a que ganaran su primera medalla de oro en esa modalidad”, menciona.

Loftus abandonó al seleccionado sudamericano en 1983 y dos años más tarde fue nombrada entrenadora del representativo mexicano. No pudo llevar al dueto a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, pero sí lo hizo a los de Seúl 88. Desde entonces ha calificado, al menos con el dueto, a cada edición de las Magnas Justas posteriores. Por ellahan pasado todas las ondinas nacionales de los últimos 30 años.

“La delegación de Seúl 88 sufría de muchas carencias. Recuerdo que tuve que suplir las funciones de médico, masajista y hasta psicóloga. Poco a poco gané, junto con mi equipo de trabajo, que me dieran un equipo interdisciplinario. Actualmente las nadadoras sólo se dedican a entrenar y competir”, señala.

Loftus dice que aún tiene un pendiente con la Selección: que el equipo y el dueto participen en una misma edición de los Juegos Olímpicos. La única ocasión que México fue a las justas veraniegas en equipo fue en Atlanta 96 –en la que que no participaron los duetos– y terminó en último lugar. Para calificar a Tokio 2020, el representativo nacional deberá salir campeón en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Nunca ha ganado medalla de oro en esa modalidad.

“Tendrá un doble grado de dificultad porque nunca hemos podido ganarle a las canadienses en Panamericanos, pero hoy más que nunca estamos cerca de superarlas. En Toronto 2015 ganamos la medalla de plata y estuvimos a siete puntos de ellas, que se colgaron el oro. Pero en el Campeonato Mundial de Budapest de este año nos superaron por milésimas de punto. Si logramos calificar a estos Juegos Olímpicos incrementaremos nuestro nivel y los jueces nos calificarán mejor. El nado sincronizado se califica por apreciación y, en muchas ocasiones, pesa más la experiencia y tradición de algunos países que algunas rutinas”, afirma.

El PND lo recibirá de manos del presidente Enrique Peña Nieto en la residencia oficial de Los Pinos en una fecha aún no confirmada. También se le entregará un premio económico de 764 mil pesos, una medalla de oro y una roseta.

“La idea es que en Tokio 2020 tengamos una buena rutina acompañada de música mexicana. Ese es el gancho con el que podemos tener un resultado histórico para nuestro país”, sentencia Loftus.

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