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Paralímpicos: justa devaluada

Con más incertidumbres que certezas, hoy arrancan los Juegos Paralímpicos de Río 2016, los cuales recibieron un apoyo de último minuto de Petrobras, que podría manchar su desarrollo.
Alain Arenas
06 septiembre 2016 22:21 Última actualización 07 septiembre 2016 5:0
La falta de patrocinios para los Paralímpicos es un espejo de lo que se pudo ver también en el Mundial de futbol. (Erick Retana)

La falta de patrocinios para los Paralímpicos es un espejo de lo que se pudo ver también en el Mundial de futbol. (Erick Retana)

Los 3.2 millones de dólares que aportó Petrobras hace apenas una semana al comité organizador de los Juegos Paralímpicos de Río 2016 que se inauguran hoy, tienen un doble objetivo: permitir a la petrolera redimirse respecto a los escándalos de corrupción por los cuales es señalada y asegurar la realización de la justa, de acuerdo a especialistas.

“El patrocinio no tiene que ver con el aspecto económico, sino con mejorar la imagen corporativa de la paraestatal y la del mismo Brasil. En los negocios no todo es dinero”, explica Juan Carlos Minero, analista de Black Wallstreet Capital México.

La empresa, que tiene una deuda de 127 millones de dólares, se convirtió de último minuto en el décimo séptimo patrocinador de la justa el pasado 31 de agosto. Antes de que se hiciera el convenio, había el rumor de que el Comité Paralímpico Internacional (CPI) buscaba una sede alterna, ya que la ciudad brasileña corría el riesgo de no poder solventar las competencias por la falta de apoyos gubernamentales y privados.

“El gobierno actual tiene la necesidad de cubrir el compromiso internacional y ellos consideran que sería peor no dar el apoyo, es por eso que entra el patrocinio de Petrobras, que hay que recordar que una parte de ella depende del gobierno. Lo que hace el estado brasileño, para que los gastos no sólo recaigan totalmente en la petrolera, es que otras instituciones gubernamentales también patrocinen el evento, como la lotería Caixa, el banco Bradesco y los servicios de mensajería Correios”, menciona Milton Muñoz, internacionalista de la UNAM, especializado en Brasil.

El comité organizador publicó el sábado pasado que los espectadores habían adquirido el 78 por ciento del boletaje disponible (4.8 millones de entradas), un porcentaje menor si se toma en cuenta que en las últimas dos semanas se redujo cuatro veces el precio, de acuerdo al diario español El Mundo, que publicó también que un ticket promedio cuesta alrededor de 3 dólares, mientras que a principios de agosto tenía un valor de 12.

Para la organización de Río 2016, el CPI liberó el mayor boletaje de su historia (6.1 millones). La intención, según dijo presidente del organismo, Philip Craven, en noviembre de 2013, era que el evento fuera visto por una mayor cantidad de personas y recolectar más fondos en comparación con Beijijng 2008 -para la cual se vendieron 1.6 millones de las 1.8 entradas disponibles- y de Londres 2012 -en la que se agotaron 2.7 de los 2.9 millones de boletos a la venta-. Pero esto fracasó incluso al bajar el costo y regalar algunos boletos a los estudiantes de educación básica del país en los últimos días.

“El patrocinio de Petrobras, por la mala imagen que tiene, puede dejar mal parada a la organización de los Juegos Paralímpicos. Hay que recordar que a la par de su realización, la petrolera está en juicios por casos de corrupción; además, la misma paraestatal no ha explicado de qué parte sacará el dinero para patrocinar este evento”, agrega Muñoz.

DESPRECIADOS POR PATROCINADORES
Para la presente edición de los Juegos Paralímpicos, la justa tendrá el apoyo de 17 patrocinadores (10 de ellos internacionales) y nueve colaboradores. La cifra contrasta con las marcas que apoyaron a los Juegos Olímpicos, la cual fue financiada por 18 patrocinadores (13 internacionales) y 12 colaboradores.

Las firmas que invirtieron en los Juegos Olímpicos y que no repiten en los Paralímpicos están la llantera Bridgestone, la empresa de químicos Dow y la cadena de restaurantes McDonald’s. “Tradicionalmente se destinan más recursos a los Olímpicos y ahora con la situación económica que vive Brasil queda marcado en mayor medida. Al final de cuentas, la falta de patrocinios para los Paralímpicos es un espejo de lo que se pudo ver también en el Mundial de futbol, que fue una desorganización en la realización del evento”, finaliza Muñoz.

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