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Para verlo mejor...

La calidad de la imagen y el sonido es una de las principales preocupaciones para los amantes del cine que buscan prácticamente ser parte de la película.
Rosario Reyes
11 agosto 2016 23:53 Última actualización 12 agosto 2016 5:0
Originalmente, esta tecnología se aplicaba al lanzamiento de documentales en museos, centros científicos y otras instituciones. (Especial)

Originalmente, esta tecnología se aplicaba al lanzamiento de documentales en museos, centros científicos y otras instituciones. (Especial)

Más que nunca, las audiencias están buscando una forma de ver cine que no pueden conseguir en ningún otro lado, especialmente su casa. “Aun con televisores cada vez más grandes, ver una película como Star Wars o Gravity en IMAX es una experiencia completamente única que te mete dentro de la acción”, asegura Roger Pollock, vicepresidente y jefe de marketing de IMAX.

La diferencia entre simplemente ver una cinta y ser parte de ella está en la proyección, agrega. Esta pantalla, cuyas dimensiones abarcan de piso a techo y de pared a pared, surgió luego de que los realizadores canadienses Graeme Ferguson, Bill Shaw, Robert Kerr y Roman Kroiter diseñaron un sistema de gran formato para la EXPO 67 de Montreal, Canadá.

Tres años después se presentó el primer sistema oficial IMAX, así como la película Tiger Child para este formato en la EXPO 70 de Osaka, Japón.

“Para lograr esa proyección usaron un único y poderoso proyector, en vez de varios de éstos, como se hacía en ese momento”, menciona el directivo.

Originalmente, esta tecnología se aplicaba al lanzamiento de documentales en museos, centros científicos y otras instituciones. A principios de la década de 2000, una nueva técnica de remasterización permitió convertir los estrenos de Hollywood a este formato.
La industria se rindió ante la experiencia más envolvente del cine, que combina varias tecnologías y arquitectura patentadas, casi todas inventos exclusivos. El diseño de sus salas permite a los espectadores estar más cerca de la pantalla, de manera que la imagen cubre una porción mayor de su visión periférica. Por eso, se crea la sensación de estar dentro de la película.

“Además de ser una imagen más grande, es más brillante y más nítida, con mejor contraste y colores. Los espectadores pueden no ser capaces de captar cada una de las diferencias, pero cuando todas estas mejoras se combinan, el resultado final es muy poderoso e impactante”, explica Pollock. Otro detalle enriquecedor es el sonido, cuya sensación es más parecida a la de asistir a un concierto de rock.

“Siempre estamos buscando nuevas formas de actualizar la experiencia IMAX. Recientemente hemos lanzado nuestro sistema de proyección láser de última generación, lo que representó el proyecto más grande en investigación y desarrollo en nuestra historia. Es un salto cuántico en la tecnología del cine que proporciona al público imágenes digitales jamás vistas, combinadas con un nuevo nivel de audio envolvente de 12 canales”, destaca.

Sus avances científicos se extienden a las cámaras, los procesos de remasterización digital, sonido y monitoreo; éste último garantiza la misma calidad de proyección en cualquier sala del mundo. Cada vez más cinéfilos prefieren este formato, concluye el directivo. “Atraemos a un amplio espectro, por lo general, nuestros espectadores tienen pasión por el cine y quieren ser los primeros en ver una película, en el mejor entorno posible. También son conocidos por verlas más de una vez. Aunque es una experiencia premium y de tecnología avanzada, IMAX es un lujo asequible. Al final del día se trata de cómo te hace sentir la experiencia: ¿Quieres ver una película o ser parte de ella?”.

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