AFTEROFFICE
deportes

Padilla: nunca salgo a retar a la muerte

Juan José Padilla afronta los retos con entereza, como el domingo cuando salió a hombros de la Plaza de Toros México tras indultar a "Sonajero" en la cuarta corrida de la Temporada Grande 2014-15.
Francisco Arredondo
17 noviembre 2014 23:25 Última actualización 18 noviembre 2014 5:0
Colocar su nombre entre los 28 matadores que han indultado en el ruedo de la colonia Noche Buena, es un logro que no tiene precio para Juan José. (Eladio Ortiz)

“Pero no salgo a retar la muerte, salgo a entregarme, salgo a dar todo, porque conozco esta profesión con una identidad muy propia", dijo Padilla. (Eladio Ortiz)

Juan José Padilla es un convencido de la vida. Con ese afán se viste de luces y realiza cada uno de sus actos. No se concibe de otra forma. Afronta los retos con entereza, como el domingo cuando salió a hombros de la Plaza de Toros México tras indultar a Sonajero en la cuarta corrida de la Temporada Grande 2014-15.

El Ciclón de Jerez, quien consiguió el indulto número 28 en 68 años de historia de la Monumental de Insurgentes y en 2011 perdiera el ojo izquierdo al banderillear un astado en la Plaza de la Misericordia de Zaragoza, España, dice que pese a los percances sufridos en toda su carrera, jamás ha retado a la muerte. Su único objetivo en los ruedos es triunfar.

“Pero no salgo a retar la muerte, salgo a entregarme, salgo a dar todo, porque conozco esta profesión con una identidad muy propia. Aquí se siente de verdad, se sufre de verdad, se muere de verdad, pero los toreros no salimos pensando que vamos a morir, salimos pensando que vamos a triunfar”, señala el diestro nacido en Jerez de la Frontera, Cádiz, en 1973.

Todavía con la adrenalina corriendo por todo su cuerpo y sin haber podido conciliar el sueño, tras su enorme tarde en el embudo capitalino, Padilla fue a visitar a los corrales a Sonajero, a quien le agradeció su colaboración para redactar su nombre en la historia del toreo mexicano.

Sonajero resultó ser un buen ejemplar por su ritmo y calidad, variado y vistoso en los primeros compases, el jerezano banderilleó con facilidad de nuevo antes de una faena emotiva por su entrega y corazón. “Vengo a saludarte y a darte las gracias, por el comportamiento de ayer, vamos a compartir la historia”, le dijo el jerezano metido entre las tablas al astado de la ganadería de Villa Carmela. “Era un toro que se había ganado, desde las primeras tandas se había ganado el toro ya, el derecho a volver al campo, además existió una transmisión de sensibilidad con el toro cuando le he visto, le he mirado a los ojos y el animal me ha mirado y como que me ha dicho qué bonito lo que ayer realizamos”, agregó el matador que se ganó al respetable con voluntad, enjundia y sobrada gallardía.

___¿Cómo pasó la noche de ayer?

___Solitaria y casi sin poder dormir, porque cuando intentaba dormir, me senté en la cama y sólo pensaba en el regalo tan grande que me había hecho Dios; esto lo concibo como un regalo de Dios.

Colocar su nombre entre los 28 matadores que han indultado en el ruedo de la colonia Noche Buena, es un logro que no tiene precio para Juan José y a cada momento repite que haber logrado conmocionar con su toreo al público capitalino, es el mejor premio que ha podido recibir en casi dos décadas de carrera. “Lógicamente te llena de orgullo, reconocer y saber que toda la afición en la historia recordará y tendrá quizá un maravilloso recuerdo del día 16 de noviembre de 2014, cuarta corrida de la temporada cómo envistió un toro a Juan José Padilla”, añadió el Torero Pirata. “De la Plaza México he salido tres veces a hombros y luego de que Dios me dio la oportunidad de indultar un toro aquí, es un sueño de verdad cumplido”. El apunte le llenó el corazón de alegría.

___¿Qué pensaba mientras decidía si indultaba o no?
___Se puede pensar poco, pero el tener al público tan motivado y entregado sentía que ya era el mejor premio que uno como torero puede recibir, y que siempre quedara escrito en mi currículum.

Pero Juan José Padilla no sólo se echó a la bolsa a un público inquieto con su faena. También ventiló su sensibilidad ante los problemas sociales que vive México, como el caso de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, pues brindó la muerte de su primero a los familiares de las víctimas: Dice, emocionado: “Me conmueve el sufrimiento de esas familias, pero no sólo México está consternado, sino también en muchas otras partes del mundo como es en España, y con ese brindis sólo se trata de dar un pequeño homenaje con todo mi amor y mis oraciones para cada alma. Seguimos todos apoyando e intentando hacer pasar lo mejor posible este trago amargo a esas 43 familias”.

La plaza fue una fiesta en medio de la preocupación de estos días.