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Paco Ignacio Taibo II y su fascinación liberal

Llegó la hora de revisar la más alta etapa de la historia de México: la mitad del siglo XIX. Cuando salen a cuento los liberales (esos gigantes), la mirada de Paco Ignacio Taibo II se parece a la de los niños cuando se les pregunta por Messi, Xavi o Busquets.
Mauricio Mejía
01 junio 2017 21:9 Última actualización 02 junio 2017 5:0
"Se trata de una generación de combatientes orgullosos, muy leídos, muy leedores; ilustrados, grafómanos", dice el escritor. (Alejandro Meléndez)

"Se trata de una generación de combatientes orgullosos, muy leídos, muy leedores; ilustrados, grafómanos", dice el escritor. (Alejandro Meléndez)

No bebe café. Sí mucha Coca-Cola. Fuma con el mismo esmero con el que investiga. Trabaja a diario, pero sin horario. Ha vivido casi siempre en la Condesa, de la que no le molestan los demasiados restaurantes, ni el ruido. Cuando salen a cuento los liberales (esos gigantes) del siglo XIX su mirada se parece a la de los niños cuando se les pregunta por Messi, Xavi o Busquets. Ha tenido la fortuna de escribir sobre ellos. No sólo eso. Retratarlos con genuina objetividad. El tomo uno de Patria parece la selección resto del mundo del pensamiento mexicano hace siglo y medio. Paco Ignacio Taibo II quiere que mañana gane el Real Madrid en la Champions. Recuerda con cariño los días en los que, con su padre y sus hermanos, asistía a CU y la tribuna les gritaba: “¡Ora, esos Taibo!”. ¡3-2-1... Q!

___Soñé con este libro durante muchos años. Le daba vueltas. Me preguntaba por qué no me han contado bien esta parte de la historia. Entonces, leía, acumulaba y guardaba documentos, obras completas, de Zarco, de Juárez, del Nigromante, muchos archivos. Tengo muchos años armando la biblioteca del liberalismo rojo. De repente dije: ahí está. Necesitaba, ahora, darle forma. Me tomó dos años -de tiempo completo- armar la historia que va de la caída de Santa Anna y la Revolución de Ayutla al fusilamiento de Maximiliano. No es la biografía de Juárez; él entra en el capítulo 24 de los 200 que tiene el libro. Es la historia de una generación a la que entre más leía, más me apasionaba. Tiene dos colas este asunto. La primera: mirar el pasado para contarlo. Y la segunda: mirar el pasado para observar el presente.

__¡Qué tristeza de presente contra estos gigantes tan fascinantes del siglo XIX!
__Al mismo tiempo: ¡Qué iluminador el pasado para mirar el presente! Hay cosas maravillosas que hacen pensar: ¿Juárez tenía escolta? !No, no tenía! Ahora vemos a un gobernador de un estado minúsculo con 32 guaruras, helicópteros y siete cargaportafolios. Aquella era una verdadera humildad republicana. González Ortega entraba a las ciudades donde triunfaba el ejercito liberal a pie; Zaragoza murió por visitar los hospitales de campaña y por tratar de conseguir velas de barro para hacer sábanas y camillas. Era tremenda la humildad del liberalismo. Se basaba la idea de servir al pueblo y no servirse de él. El poder no vale para nada. El fenómeno mas brutal que ilumina el pasado al presente es la corrupción. Juárez tuvo a lo largo de esos años 50 ministros. Ninguno fue acusado de robarse un lápiz. Cuando entierran a Prieto, dos veces ministro de Hacienda, le faltan botones a su saco.

__Había horizontes, lenguaje y letras. Había preparación; impensable en los políticos mexicanos del siglo XXI...
__Se trata de una generación de combatientes orgullosos, muy leídos, muy leedores; ilustrados, grafómanos, todo el tiempo escriben cartas o discursos. Zarco daba el testimonio de una reunión parlamentaria en 27 cuartillas a mano. Una locura. Tenían una idea de patria. Sí, esos tipos tenían noción muy elevada de la palabra patria.

__De República, de nación, de país...
__Un antiimperialismo furibundo, una independencia nacional valorada por encima de cualquier cosa. Una terquedad que daba gusto y un heroísmo inigualable.

__En ello se junta la prosa, la poesía, el relato, intentos de novela. ¿Son los formadores de la nación mexicana?
__Son los forjadores de la verdadera independencia. La independencia traicionada por Agustín de Iturbide no acaba de ser independencia. Estos 14 años de liberalismo son la verdadera independencia mexicana.

__En 2011 un candidato a la presidencia dijo que había leído un puñado de libros -alguno sin terminar- y en 2012 se convirtió en el presidente Enrique Peña Nieto...
__En los últimos 40 años ha crecido un posibilismo facilón en el que el objetivo es volver propios los recursos de la nación. El “uca uca, el que lo encuentra se lo emboruca” como máxima ideológica. La sumisión al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial. Pervive la ausencia de dignidad, de decoro, de orgullo nacional. La mentira, el doble lenguaje; estamos plagados de bífidos por todos lados. El contraste es muy, muy brutal. Me reí muchas veces escribiendo sobre Santos Degollado, general clave para los ejércitos en la Guerra de Reforma, que cosía el uniforme a sus soldados por las noches. Si uno tenía una chaqueta desgarrada a causa de un lanzazo, le decía: “¡Venga, que yo se la arreglo!”. ¡Es increíble! Yo me alimento de esta gasolina, francamente.

__Se nota. Pero no construye personajes de cartón piedra, dice en el prólogo.
__No. Si hay cosas que no me gustan de ellos también las cuento. Si hay contradicciones entre ellos, las señalo. Que el lector inteligente se forme su propia opinión. Uno no tiene que traerlo de la oreja.

__Otra de las grandes preocupaciones de los liberales del siglo XIX es la libertad de prensa. Hoy en México esa libertad es un arma caliente. La nueva 'Alteza Serenísima' no dicta desde la presidencia; hay decenas de lugares en la República en los que el censor es el poder político, la delincuencia organizada o grupos de poder económico...
__Las trabas de la libertad de expresión obsesionaron a los liberales. Era un tema sagrado para ellos. Y esto tenía mucho que ver con la no injerencia del poder. Nunca practicaron la injerencia desde el poder en todo este larguísimo periodo. Incluso en momentos crudos -como cuando se produce el principio de la intervención anglo-franco-española-, la prensa mexicana le zumbaba a Juárez con alegría. Y lo criticaba duramente.

__Liberales al fin...
__Los liberales tenían mano dura para todos lados. Una pregunta: ¿La estructura de comunicación del México del siglo XXI está repleta de negocios, compromisos, negociaciones turbias con el poder? ¿Algún día vamos a conocer lo que se llamaba “el callejón de los sapos”, que era el dinero que pagaba Gobernación sistemáticamente, por nóminas, a periodistas conocidos? El “chayote” en México. Algún día seguramente lo vamos a conocer. Y nos vamos a sorprender por las dimensiones del fenómeno. Pero ojalá fuera sólo eso. Hay algo peor: el teléfono que suena entre el dueño de un medio de comunicación y la Secretaría de Gobernación. Es decir: favor te hago, favor me devuelves. Hay una negociación continua con el poder. La publicidad que el gobierno imprime en los medios. La libertad de expresión en México no sólo está acosada por la virulencia y la violencia del narco, que algunos gobernadores estimulan y animan. También está hostigada por este tramado de basura que domina el ambiente. Cuando se ve periodismo honesto y sin un milímetro de censura por lo que se dice o escribe, se agradece un montón. Porque el periodismo es trinchera. Zarco dijo: “la libertad de expresión no se pide, se ejerce”.

__No sólo gusta lo que dice, gusta que lo haga con toda libertad aquí en El Financiero. Su libro deja en claro que, desde Santa Anna, la libertad de prensa en México ha sufrido de constantes atentados...
__SÍ. Para construir un libro como éste se necesita una clave complicada. Tenía que contar la gran historia. Una época. Sucedieron hechos todos los días. Tuve que dar forma a 25 personajes, la columna vertebral de los acontecimientos. Debí narrar sus némesis: el banquero corrupto, el general reaccionario, el Tigre de Tacubaya y el embajador francés transa. Y luego tuve que salpicarlo de anécdotas que dieran dimensión a las grandes historias que estaba contando. El montaje de la obra tiene 200 capítulos.