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Osuna… al lado del camino

Roberto Osuna cerró la victoria de los Azulejos de Toronto, que se mantienen con vida en la serie de campeonato de la Liga Americana (1-3) ante los Indios de Cleveland; esta es la historia del sinaloense que se soñó en las Grandes Ligas. 
Alain Arenas
18 octubre 2016 22:16 Última actualización 19 octubre 2016 5:0
Roberto Osuna fue firmado por la novena canadiense por 1.5 millones de dólares. (AP)

Roberto Osuna fue firmado por la novena canadiense por 1.5 millones de dólares. (AP)

El hotel Doux, en el que Joaquín El Chapo Guzmán fue retenido para luego ser trasladado a la Ciudad de México, se encuentra en la carretera Navojoa-Los Mochis, ubicada en el noroeste de Sinaloa. 21.6 kilómetros hacia el sur, sobre esa vía , se encuentra la entrada a Juan José Ríos, localidad agrícola de unos 30 mil habitantes, en la que, en 1995 (7 de febrero), nació Roberto Osuna, hoy cerrador de los Azulejos de Toronto.

Osuna creció en ese estado hasta 2010, el beisbol lo llevaría a Oaxaca, a la capital y a Ontario. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registró ese mismo año su mayor índice de inseguridad (80.8 por ciento) y el porcentaje más alto de delitos no denunciados (92.2 por ciento) en lo que va de la década.

“Lo firmamos en Juan José Ríos. Estábamos Roberto Castellón -director deportivo de los Diablos Rojos del México- y yo. Nos dirigíamos a Guasave. Escuchamos que su padre, don Roberto, aseguraba que era muy bueno para la pelota. Íbamos en la carretera y por casualidad nos encontramos a los dos. Nos dijeron que él iba a lanzar en tres días. Pero advirtieron que, si queríamos, ahí mismo podría dar forma a un bullpen y el chico lanzaría unos cuantos disparos. Nos negamos, esperamos hasta el domingo para verlo lanzar y, entonces, lo contratamos”, recuerda Roberto Mansur, presidente ejecutivo de la novenna escarlata. Osuna tenía 15 años.

Castellón explica que la región que comprende Ciudad Obregón, Sonora, y Los Mochis, Sinaloa, es la que produce la mayor cantidad de peloteros mexicanos. “El béisbol es una opción muy grande para que los jóvenes de esa zona se alejen de las malas compañías. Aunque cabe aclarar que el béisbol es un tema completamente diferente a cuestiones negativas que se desarrollan ahí”, señala.

Osuna sólo estuvo dos años con la organización escarlata. En 2010 fue llevado a la Academia del equipo en Oaxaca. Un año más tarde fue considerado en el primer equipo. “Era un diablo. Sumamente inquieto, juguetón y siempre tenía una sonrisa. A veces era rebelde. Pese a todo, siempre nos respetó”, agrega Castellón.

En ese mismo año llegó el debut con el México. Tuvo participación en 13 juegos, en los que lanzó 19 entradas y dos tercios. Recibió 25 hits, otorgó 11 bases por bolas y ponchó a 10. “Cuando se subía a la loma, no parecía un joven de 16 años el que iba a lanzar. Tenía la presencia y la frialdad de un veterano de diez temporadas de experiencia. Esa ha sido una cualidad que no ha perdido y que lo ha llevado a las Grandes Ligas. Además tiene la capacidad de tirar el pitcheo adecuado en el momento idóneo”, completa Mansur.

Al final de esa campaña, los scouts de diferentes organizaciones de las Grandes Ligas se interesaron en él. Tanto Castellón como Mansur recuerdan que a principios de enero de 2012 hicieron un tryout para que se mostrara, pero el sinaloense no lució en su nivel y no pudo firmar con ninguna de las franquicias. Ambos directivos decidieron que lo tomarían en cuenta para la siguiente temporada con el México, pero al día siguiente, un visor de Toronto pidió ver al lanzador. Osuna ofreció una buena actuación y la novena canadiense lo firmó por 1.5 millones de dólares.

“Cuando llegó con los Azulejos no fue sencillo. En 2014 tuvo una cirugía Tommy John –una intervención para reconstruir el ligamento colateral del codo- que podía orillarlo al retiro si se practicaba mal. Pero se recuperó y en 2015, no solo debutó, sino que se adueñó del puesto de cerrador con Toronto e incluso rescató juegos de postemporada. Muchos pensaron que en su segundo año iba a bajar su nivel, pero superó sus números de su campaña como novato”, explica Castellón.

Beisbol en el ADN
Roberto Osuna no es el único que practicó el beisbol en su familia. Antonio, su tío, participó en 11 temporadas (1995-2005) en la MLB, en las que incluso jugó con Dodgers y Yanquis. Su padre no llegó a las Grandes Ligas, pero fue lanzador de Diablos Rojos, en la Liga Mexicana de Beisbol.

“En la misma época que firmamos a Roberto Osuna, también escuchamos de su primo Lenix, quien es hijo de Antonio El Cañón. También lo fichamos, pero no tenía el nivel que nosotros esperábamos. Tuve algunas pláticas con Roberto Mansur y coincidimos en que teníamos que esperar a que explotara su nivel. Así lo hizo y posteriormente firmó con los Dodgers, donde juega en la sucursal de ligas menores”, dice Castellón.

Toronto se acuerda de cómo se gana
Los Azulejos de Toronto descifraron el pitcheo de los Indios de Cleveland para quedarse con el cuarto juego de la serie por el campeonato de la liga americana. El momento cumbre del partido se dio en la tercera entrada, cuando el jardinero derecho Josh Donaldson conectó un cuadrangular solitario por el jardín derecho –el primero de Toronto en la serie- para romper el cero en el marcador.

A diferencia de los primeros tres juegos, los Azulejos, por medio del abridor Aarón Sánchez, limitaron a Cleveland a dos hits. Posteriormente, los relevistas Brett Cecil, Jason Gill y el cerrador Roberto Osuna –quienes lanzaron una entrada cada uno- no permitieron hit que le diera esperanza a los Indios de iniciar la remontada. Hoy, los Azulejos tratarán de repetir la victoria que les permita soñar con el boleto a la Serie Mundial.