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CULTURAS

Oscuridad real en un universo de fantasía

En 'Vuelven', Issa López lleva la orfandad de los niños mexicanos afectados por el crimen a un oscuro universo fantástico, aquellos que se quedan solos y caen entre las grietas de la desestructura de este país.
Rosario Reyes
12 octubre 2017 23:24 Última actualización 13 octubre 2017 5:0
Vuelven

Vuelven tendrá una premiere en la clausura del Mórbido Fest de la Ciudad de México, el próximo 31 de octubre. (Cortesía)

Hay unos seres silenciosos, víctimas invisibles en la marea de violencia que arrastra al país. Nadie habla de ellos, pero sus historias son de terror, dice la cineasta mexicana Issa López. Son los niños, los huérfanos del crimen que sobreviven en ciudades abandonadas. Los mismos que inspiran su más reciente filme: Vuelven, con el que ganó el premio a la Mejor Directora de la sección de Terror del Fantastic Fest de Austin, Texas.

En esta cinta, la oscuridad de la vida real es llevada a un universo fantástico. “Esta historia trata de los menores que se quedan solos y caen entre las grietas de la desestructura de este país”, comparte en entrevista.

Vuelven tendrá una premiere en la clausura del Mórbido Fest de la Ciudad de México, el próximo 31 de octubre, antes de su estreno comercial en salas mexicanas, el 3 de noviembre.

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La trama se ubica en alguna ciudad del país, en tiempos actuales. Estrella, la protagonista, es una niña de 10 años que pide con tanta vehemencia el regreso de su madre desaparecida, que ésta, muerta, retorna a esa geografía abandonada.

Junto con cuatro niños también huérfanos a causa de la violencia, Estrella descubre que los muertos nunca quedan atrás y que, donde la brutalidad manda, los deseos no se cumplen. Así es el horror que sucede en la vida real, pero también en ese mundo paralelo, habitado por monstruos, que es la fantasía infantil.

“El terror es el género ideal para enfrentar lo que pasa en nuestra realidad, que ya es terrorífica en sí misma, ya estamos llenos de fantasmas”, explica la directora, sobre su primera película de este género, luego de haber filmado dos exitosas comedias: Efectos secundarios y Casi divas.

En el equipo de esta producción colabora Fátima Toledo, quien se encargó del casting de la cinta brasileña Ciudad de Dios, de Fernando Meirelles, y la mexicana La jaula de oro, de Diego Quemada-Diez, largometrajes que abordan, desde una perspectiva realista, la violencia que padecen los niños en una favela de Brasil y en la frontera México-Estados Unidos, respectivamente.

El terror es el género ideal para enfrentar lo que pasa en nuestra realidad, que ya es terrorífica en sí misma


Trabajar con niños implicó un reto para ella como directora, reconoce la también coguionista de 600 Millas -ópera prima de Gabriel Ripstein- y escritora de Ladies night, que dirigió Gabriela Tagliavini.

“La infancia frecuentemente aparece en las películas del género por la vulnerabilidad de los niños. También, de niños tendemos a crear universos fantásticos que nos ayuden a entender el mundo real, que es lo que hacen estos huérfanos, que de pronto se encuentran completamente solos”.

A las audiciones se presentaron 600 niños. En el primer filtro quedaron 200, de los que se seleccionaron 100. Finalmente, 20 tomaron los talleres de actuación antes de la selección final de los cinco protagonistas.

Además del trabajo actoral, recibieron apoyo sicológico, comparte la realizadora. “En la historia se tocan emociones muy difíciles: miedo profundo, rabia, pérdida. Enfrentarlos a eso y que después de filmar se vayan a su casa como si nada, es complicado; si lo es para un adulto, mucho más para un niño. Tuvimos que ser muy cuidadosos, muy cariñosos, y establecer una relación de verdad, de corazón a corazón, para que confiaran en mí. Ahora somos muy queridos amigos estos cinco escuincles y yo”.

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UNA HISTORIA PERSONAL

López comenzó a escribir el guion en 2012 en Los Ángeles, donde ha residido los últimos cinco años. A principios de 2016 inició la filmación de la cinta, que cuenta con el diseño sonoro de Martín Hernández, música de Vince Pope (uno de los compositores de la serie Black Mirror), y efectos especiales creados por Raúl Prado, de la firma Flipbook. El crew es mayoritariamente mexicano.

“Pensé que era una película muy distante a mi experiencia personal, pero al venir a México con el guion y enseñárselo a un par de personas que me conocen muy bien, me dijeron, ‘esta es tu historia personal’, y yo no lo había visto”, comparte la realizadora. Su madre murió cuando tenía ocho años.

“Muchos de los personajes femeninos que he escrito han perdido a su madre, sí hay un punto de relación, es muy interesante darme cuenta, en la escritura y en la pantalla, que hay algo de mí ahí. Vuelven es tremendamente poderosa a nivel emocional, tiene el lado fantástico y de terror, con el que el público conecta, pero en lo emocional los sacude.

Al venir a México con el guion y enseñárselo a un par de personas que me conocen muy bien, me dijeron, ‘esta es tu historia personal


Eso no pasa con frecuencia en las películas de terror. Plantea una pregunta que se puede hacer con respecto a los miedos de la vida real: ¿qué pasa cuando las fantasías se salen de control y vienen por ti?”.
Una de las pocas películas del género fantástico que sí establece esa doble conexión emocional, dice Issa López, es El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro.

“Es mi referente, con todas las distancias guardadas: en ella, una niña se enfrenta a una realidad histórica y política a partir de sus fantasías. Estos niños también sobreviven a través de su imaginación”, comparte.

Filmada con un presupuesto de sólo 26 millones de pesos, la cinta cuenta con efectos visuales de primer nivel, destaca la cineasta. “Fue un reto tremendo, porque el eje de las películas mexicanas no es el género fantástico, los efectos visuales no son característicos del cine nacional y era muy importante para esta obra, que cabalga entre la extrema realidad y la extrema fantasía, que las criaturas fueran verosímiles; y sí, se sienten de verdad, tienen texturas y casi olor”.

Vuelven, resultado de un meticuloso trabajo de tres años, está siendo seleccionada para festivales de terror importantes, y compite al mismo nivel que las superproducciones fantásticas de otros países.

“Sabíamos que si no se ve brutal en pantalla, se pierden la narración y el involucramiento del espectador. Cuando nos otorgaron el apoyo de Eficine a mí y a Filmadora Nacional para hacer esta producción fue como sacarse al tigre en la rifa, pero logramos hacer la película que tenía en mente: aterradora y emotiva”.