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Oscar Wilde: más allá de ‘El retrato de Dorian Gray’

Una vez aclamado como el mejor dramaturgo de sus tiempos, Oscar Wilde falleció de meningitis y en completo estado de pobreza el 30 de noviembre de 1900. ¿Quién fue el hombre que escandalizó a la sociedad de su tiempo?
Redacción 
30 noviembre 2017 1:31 Última actualización 30 noviembre 2017 5:0
Oscar Wilde

(Tomada de facebook.com/pg/OscarWildeAuthor)

De ser considerado el mejor dramaturgo de la época victoriana, se convirtió en un rechazado y paria de la sociedad británica; de vivir en la opulencia, Oscar Wilde murió, un 30 de noviembre de 1900 a los 46 años, prácticamente como indigente. ¿Quién fue este hombre que osó alterar las buenas costumbres victorianas?

Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde nació en Dublín Irlanda, el 16 de octubre de 1854, hijo del cirujano William Wills-Wilde y de la escritora Joana Elgee.

Entre 1874 y 1878 estudió en Oxford, una de las prestigiosas universidades británicas; al mudarse de Dublín a Londres, conoció a Constance Lloyd, con quien contrajo matrimonio en 1884.

Wilde consiguió demostrar un talento innato para los efectos teatrales y la farsa, el cual desplegó en comedias como El abanico de Lady Windermere, Una mujer sin importancia y Un marido ideal, escritas entre 1892 y 1895.


La importancia de llamarse Ernesto, escrita también en 1895, fue un ejemplo de su talento para la ironía y el sarcasmo, aplicados en sus ingeniosos diálogos. 


Además de El retrato de Dorian Gray (1890), Wilde también escribió historias como El fantasma de Canterville en 1887 El crimen de lord Arthur Saville en 1891.

En su producción, también destacan cuentos para niños como El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa y El gigante egoísta.


En 1895, en la cima de su carrera, se vio involucrado en el escándalo que marcaría su vida al ser llevado a un proceso judicial debido a su relación homosexual con lord Alfred Douglas, en el cual expresó su famosa frase sobre "el amor que no osa decir su nombre".
 
Debido a que la homosexualidad en el siglo XIX en Gran Bretaña estaba prohibida, se le declaró culpable en mayo de ese año, por lo que fue condenado a dos años de trabajos forzados en la cárcel de Reading, de donde salió arruinado material y espiritualmente y de donde tomó la inspiración para escribir su poema Balada de la cárcel de Reading.


Tres meses antes de que Wilde fuera liberado de prisión en febrero de 1897, su esposa Constance obtuvo la separación legal y la custodia completa de sus dos hijos.

En las discusiones, ésta accedió a darle un subsidio anual de 150 libras anuales con la condición de que no la contactara a ella ni a los niños sin su permiso, de acuerdo a un artículo publicado este jueves en el periódico The Guardian.

El dramaturgo, una vez que se lavó, se afeitó y se puso un traje nuevo, tomó un barco hacia Dieppe, Francia, donde lo esperaban sus amigos Robert Ross y Reggie Turner. Antes de su partida, escribió una carta a unos jesuítas buscando guía espiritual; cuando éstos se negaron, "Wilde se quebró y lloró amargamente".

Entre este suceso y su muerte, ocurrida el 30 de noviembre de 1900, Wilde fue considera una persona a evitar. "Mi existencia es un escándalo", escribiría a Ross, señala el periódico.

A su llegada a Dieppe, le entregó a Ross una de sus últimas obras, De Profundis, las 50 mil palabras distribuidas en cientos de cartas que mandó a su amante, lord Alfred Douglas, Bosie, mientras cumplía su condena.


Publicado en 1095, es sin duda, el texto epistolar más íntimo de Wilde que marca el punto culminante no sólo de su vida sino también de su filosofía personal.

Los últimos años de Wilde en París, en donde vivió bajo el seudónimo de Sebastian Melmoth, se caracterizaron por la precariedad económica, la fragilidad de su salud derivada de su alcoholismo y un acercamiento de última hora al catolicismo.

El 30 de noviembre de 1900, Oscar Wilde murió de meningitis en estado de indigencia en la capital francesa, y sus restos fueron enterrados en el cementerio de Pere-Lachaise.