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Óscar Pérez... cerca del silbatazo final

Disfruta del futbol desde antes de ser profesional y por su buen estado físico, a los 44 años, el retiro aún no tiene fecha para Óscar 'El Conejo' Pérez, aunque sabe que está cerca.
Rosario Reyes
23 febrero 2017 22:30 Última actualización 24 febrero 2017 5:0
“Voy a dejar de hacer algo que me encanta, me pone nervioso porque siento que todavía puedo hacerlo", dice'El Conejo'. (Alejandro Gómez)

“Voy a dejar de hacer algo que me encanta, me pone nervioso porque siento que todavía puedo hacerlo", dice'El Conejo'. (Alejandro Gómez)

De niño, Óscar Pérez jugaba hasta detrás de la iglesia los días de fiesta patronal, donde los vecinos improvisaron una cancha. Si lo invitaban a ver un partido por televisión, él se aguantaba unos minutos y, al poco rato, se salía a la calle. Lo suyo ha sido siempre la pasión por la acción.

Nacido en el barrio de San Andrés Tetepilco, en Iztapalapa, Pérez desarrolló un gusto especial por la pelota, que superaba, desde luego, al de la escuela. El mismo día que tenía que inscribirse al segundo semestre en el Colegio de Bachilleres tuvo su primera cita con el Cruz Azul y esa decisión decantó el rumbo de la vida de uno de los porteros más queridos de México. Hace rato que se le considera un veterano. “No me pesa, al contrario, es como un reto para mí y tomo con orgullo que todavía a mi edad pueda seguir compitiendo y rindiendo en buen nivel”. Se ufana: si al principio no me intimidaba ser bajito para el cargo, ahora no me espanta ser viejo.

Esta conversación sucede mientras juega el Cruz Azul, equipo en el que dejó una huella imborrable. Pérez mira y mira la pantalla; le distrae el pasado. Sigue siendo aficionado a La Máquina, no tiene que afirmarlo.

“A mí el equipo me dio la oportunidad de desempeñarme en lo que más me gusta y le tomé un cariño muy importante. Y soy Azul desde siempre. Tuvo su época de triunfos, hoy no ha podido ser, pero la gente lo sigue apoyando”. Fieles, aunque hace 20 años Cruz Azul no gane un campeonato; el último Pérez estuvo bajo el arco, ante el León.

PERFIL
Fecha y lugar de nacimiento: 1 de febrero de 1973, Ciudad de México
Estatura: 1.72 metros
Peso: 76 kilos
EN CLUB
Equipos: Cruz Azul, UANL, Chiapas, Necaxa, San Luis y Pachuca
Debut: 21 de agosto de 1993
Partidos disputados: 714
Tarjetas amarillas/rojas: 41/2
EN SELECCIÓN
Debut: 16 de diciembre de 1997
Convocatorias/Partidos disputados: 89/56
Tarjetas amarillas/rojas: 3/0
PALMARÉS
3 Mundiales (Francia 1998, Corea-Japón 2002, Sudáfrica 2010)
2 Ligas mexicanas (Invierno 1997 y Clausura 2016)
2 Campeón de Campeones de Concacaf
1 Copa Confederaciones (1999)
1 Copa México (1996-97)

Por su habilidad para saltar, en las fuerzas básicas de Cruz Azul le pusieron el tan conocido apodo. Descubrió la fuerza de sus piernas en la cancha de basquetbol a la que iba a jugar después del entrenamiento cuando era adolescente. A pesar de su estatura, de 1.72 metros, lograba rebasar la canasta.

Esa forma de saltar llamó la atención del hijo de Enrique Meza, quien ya lo había descartado en una primera prueba. En el segundo intento, El Profe armó otro equipo más débil, ante un rival que atacaba constantemente. Cada intento fue atajado por El Conejo. Y así entró al equipo de su alma.

Si bien reconoce que admiró a otros porteros legendarios de Cruz Azul como Miguel Marín, a quien conoció cuando ya estaba retirado y era entrenador de Gallos Blancos, o Pablo Larios, Pérez advierte que nunca ha tenido ídolos.

“Igual admiraba a Héctor Miguel Zelada, del América, o al Zully Ledesma, de Chivas. Me motivaba que se vestían diferente que los jugadores, que hacían cosas increíbles como Marín, que se tiraba de cabeza sobre las piernas, pero a mí me gustaba el futbol más que los futbolistas”.

Luego de una trayectoria como portero de Cruz Azul, UANL, Chiapas, Necaxa, San Luis y Pachuca, Óscar El Conejo Pérez sabe que el retiro está cerca, pero se niega a ponerle fecha. Será un gran cambio en su vida.

“Voy a dejar de hacer algo que me encanta, me pone nervioso porque siento que todavía puedo hacerlo, sigo compitiendo, mis facultades no se han mermado y me permiten seguir desempeñándome bien, pero todo tiene su fin”, reconoce.

¿Qué hará entonces? “Sin duda estaré relacionado al medio, me llama mucho lo formativo, poder ayudar a los jóvenes, guiarlos de la mejor manera, a eso me dedicaré”.