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CULTURAS

Araiza busca rescatar la canción de concierto

El tenor Francisco Araiza es uno de los más connotados 'liederistas' de la segunda mitad del siglo XX. Este domingo protagonizará en Bellas Artes la Gala Richard Strauss.
María Eugenia Sevilla
28 mayo 2014 22:56 Última actualización 29 mayo 2014 5:0
Araiza

El tenor Francisco Araiza posee una gran voz. (Cortesía)

Dice el dicho que de lo bueno poco, y el lied -la canción de concierto-, considerada una de las más excelsas formas de canto, suscribe bien el refrán. Es un género para pocos, cuyo cultivo en México va en franca desaparición, a pesar de que esta tierra genera voces que, afirma el tenor Francisco Araiza, han dado frutos muy buenos. Como la suya.

Araiza no sólo ha sido el cantante mexicano que logró abrir, de forma pionera, las puertas de los más importantes teatros de ópera europeos, en la década de los setenta; es uno de los más connotados liederistas de la segunda mitad del siglo XX y está en México para protagonizar la Gala Richard Strauss, que para conmemorar el 150 aniversario natal del compositor alemán, se llevará a cabo este domingo en el Palacio de Bellas Artes.

El programa, bajo la batuta del serbio Sbra Dinic, promete ser un agasajo para los amantes de la ópera y de la canción de cámara, pero también para quienes no están tan familiarizados con la obra de Strauss, explica el tenor en entrevista. La idea, detalla, fue dar cuenta de lo más representativo de su repertorio.

“Tenemos su aspecto sinfónico, con el poema de Don Juan, que es una obra sublime, y desde luego las dos grandes disciplinas: del lied y la ópera”, precisa el cantante.

La música vocal de Richard Strauss (1864-1949) tiene la particularidad de conjuntar el dramatismo y fuerza de la gran ópera alemana, y la delicadeza propia de la canción o lied, puntualiza Araiza. “Es la mezcla perfecta entre lo que llamamos el tono de cámara y el tono operístico”.

A lo largo de 40 años de carrera, Araiza ha abarcado un amplio repertorio que ha pasado por las diversas etapas de maduración de su voz: comenzó con obras más ligeras de autores como Mozart o Donizetti -el repertorio propiamente del belcanto-; más tarde se afianzó en la tesitura lírica -cantando obras de compositores como Verdi-, hasta culminar en la cuerda dramática, que permite interpretar la mayor parte de las óperas de Strauss y de Richard Wagner.

“Llegar a Strauss fue un desarrollo lógico”, dice quien en su juventud interpretó al tenor italiano en El caballero de la rosa, un rol casi obligatorio para los tenores llamados belcantistas.

Fue hasta la madurez que abarcó otros títulos, el más difícil, considera, La mujer callada. “Me enfrentó a un desafío enorme porque por primera vez, al leer la partitura, no se me quedó pegado nada. Eso me hizo consciente de la complejidad de la escritura de Strauss”. Después vinieron Dafne y Ariadna en Naxos. En la gala interpretará una escena de La mujer sin sombra.

Estos títulos son parte del repertorio que ha cantado últimamente, ya en la cuerda de tenor heroico, poseedor de toda la capacidad de volumen, fuerza y dramatismo que requieren; una tesitura en la que incursionó en torno a 1990, recuerda, cuando cantó por primera vez Lohengrin, de Wagner, un rol que, además de fuerza exige desempeñarse con la finura de línea que distingue a los liederistas como él, quien al llegar a Europa fue considerado por la prensa “el sucesor” del gran Fritz Wunderlich (1930-1966).

Durante la segunda mitad del siglo XX, el lied tuvo buena escuela en México,
principalmente a través de dos pilares: Erika Kubacsek –quien formó a Araiza en el género entre 1969 y 1974- y el fallecido Ernesto Roemer; pero prácticamente ha desaparecido desde hace dos décadas.

“Es un bache dramático porque es una disciplina tan necesaria para el joven cantante y de los pianistas concertistas también. Nadie tuvo la visión de seguir con esta tradición que ya tenía muchas raíces en México y había dado muy buenos frutos”, considera.

Araiza destaca la creación del festival Ars Vocalis, en Zamora, Michoacán; una iniciativa de su alumno, el tenor Carlos Sapién, para rescatar la enseñanza del lied en México, con personalidades del extranjero. Asegura que tiene planes de participar en una nueva iniciativa en este sentido, que prefiere reservarse por el momento.

“Es también mi labor personal, tratar de implementar esa disciplina en México otra vez”, dice el maestro, quien dedica buena parte de su tiempo a la enseñanza vocal en el Estudio Internacional de Ópera de Zúrich, donde ahora da clases de técnica vocal y estilo y donde ha formado cantantes reconocidos como el mexicano Javier Camarena.

A su juicio, no sólo el lied está en declive en México, sino también la ópera. “Si ya nos dimos cuenta de que el ciclo de vida de ésta ha llegado prácticamente al ocaso, es necesario buscar conceptos para darle una vitalidad nueva. La descentralización es necesaria”, concluye Araiza.