AFTEROFFICE
ESPECTÁCULOS

Ópera... ¡y olé!

La soprano mexicana Olivia Gorra graba Bésame mucho España,
un álbum que une el flamenco con el mariachi.
Rosario Reyes
28 enero 2014 22:23 Última actualización 29 enero 2014 5:0
La soprano Olivia Gorra está a punto de estrenar la ópera "Atzimba" (Cortesía)

La soprano Olivia Gorra está a punto de estrenar la ópera "Atzimba" (Cortesía)

Enfrascada en la escritura de un par de libros y a punto de estrenar la ópera mexicana "Atzimba", con música de Ricardo Castro y libreto de Alberto Michel, la soprano Olivia Gorra presenta el disco "Bésame mucho España".

“Me parece fabuloso cantar una ópera mexicana”, dice la soprano acerca de las funciones del 7 y 9 de febrero en el Teatro Ricardo Castro de Durango; “seguramente con el tiempo va a ir madurando, es una obra que nadie conoce, la trama es sobre una princesa tarasca que se enamora de un español en plena Conquista, que sufre porque es un amor imposible, un Romeo y Juliette mexicano, basada en una leyenda de la región de Michoacán”.

Para la artista, que debutó en la ciudad de México en la ópera "Ambrosia", de José Antonio Guzmán, “es importantísimo que se haga ópera contemporánea, pero más importante es que se presente, porque sí se hacen, pero no llegan a estrenarse, sufrimos de eso, incluso yo, que tengo también una obra que se llama "Chamánica" y hay otros autores, pero no hay foros, no creo que sea por presupuesto, y también tenemos que ir creando el público para este tipo de óperas. Poco a poco se va introduciendo la ópera contemporánea, cuando yo la he hecho ha tenido mucho éxito, yo hice por ejemplo La voz humana, de Poulenc, y fue muy linda, he hecho también "La hija de Rappaccini", preciosa, a mí me sorprende que no esté aquí en Bellas Artes o en otras partes de México, pero hay que seguir, porque iniciado ya está”.

Sin embargo, no es la falta de espacios para la ópera la razón por la cual Olivia Gorra ha grabado música popular, “aunque sí paga los gastos de la ópera, hacer una ópera lleva hasta dos meses de ensayo, tres, ya con las funciones, y mientras no puedes tener otro trabajo”, explica quien ha cantado prácticamente todos los géneros musicales y experimenta ahora con dos estilos cuya característica es la pasión.

“Yo le tenía miedo al flamenco porque es para gente que deja el corazón, no sé cómo le hacen, pero parece que están profundamente lastimados, con un sentimiento, un desgarre de garganta que nunca voy a poder hacer, a pesar de que la ópera es muy intensa también.

“El mariachi es perfecto para combinar con el flamenco, trabajé con una coach española para que me enseñara un poco de lo que ellos hacen, fue una aventura, ella fumaba una cajetilla cada vez que nos veíamos y para mí era un suplicio, pero le raspaba la voz precioso. Yo admiro mucho a esos gitanos que llevan la vida, el corazón al canto, ahí es donde casa bien con las canciones de José Alfredo, ´no vale nada la vida´, dilo de las dos formas, siempre va a salir algo muy profundo, hiriente”.

Ella reconoce en sí misma una sensibilidad para abordar estas corrientes. “Soy de las que se azota cuando algo me pasa, es parte de la vida, quizá para subir más alto o como aprendizaje”. Una sensibilidad vital para su mester, “incluso hasta la locura; yo no me considero loca para nada, pero yo creo que hay un poco de esa adrenalina en mí, porque si no, no podría con el reto de subirme a un escenario, para mí el cantar es mi vida, no voy a dejar de hacerlo nunca, no me importa la edad que tenga, lo he visto en mi maestra de canto en Italia, tiene 98 años y hay muchos cantantes famosos y de todo tipo, de todas partes del mundo, que van a tomar una clase con ella, hay que tomar un vuelo, luego un tren, es una desesperación llegar hasta ella, porque hay mucha conexión de transporte, eso a mí me anima y me llena de esperanza”.