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Oliver Pérez, con la mira en la Serie Mundial

El pitcher sinaloense busca conquistar el único galardón que se le ha negado hasta ahora en su carrera. 
Alain Arenas
02 abril 2017 21:49 Última actualización 03 abril 2017 5:0
Oliver Pérez firma que Washington tiene el material humano para lograr llegar a la Serie Mundial. (Agencias)

Oliver Pérez firma que Washington tiene el material humano para lograr llegar a la Serie Mundial. (Agencias)

Óliver Pérez llegó a mediados de la temporada de 2006 con el Mets de Nueva York. Su firma –por tres años y 36 millones de dólares- se dio para afianzar la rotación abridora de la organización, que entonces sufría para encontrar un pitcher que no exigiera tanto dinero como en aquel momento lo hacían Derek Lowe y Randy Wolf, los otros dos jugadores que peleaban por la posición.

El sinaloense tuvo marca de cero victorias, tres derrotas y dos salidas sin decisión en la temporada regular. Pero en los playoffs tuvo su revancha. En el juego 3 de la serie de campeonato de la Liga Nacional contra San Luis obtuvo su primer triunfo. En el juego 7, definitivo para avanzar a la Serie Mundial, permitió una carrera en seis entradas y dejó el partido empatado. Pero en el noveno inning, el Cardenales anotó dos carreras que con las que eliminaron a los neoyorquinos.

“Esa fue la campaña que más cerca me quedé de disputar el título. Me dolió mucho que no pudiéramos avanzar, porque había subido mi nivel en el momento en el que más se había criticado mi cambio y en la parte más importante de la temporada”, recuerda el pelotero en entrevista con El Financiero.

En 2010, aún con contrato vigente, vivió otra situación dolorosa con los metropolitanos, al ser cortado por el equipo. “Fue el momento más difícil de mi carrera, nunca había vivido una situación así. Que te despidan de un trabajo, sea cual sea, es de las peores sensaciones que un hombre puede sentir. Para mí no era importante el dinero que dejaría de recibir, sino que me desecharon”.

La trayectoria del zurdo se dividió en dos partes desde entonces. De 2012 (en 2011 no lanzó en las Mayores) a la fecha, actúa como relevista. Su función consiste en sustituir al abridor entre la quinta y séptima entrada, según cuenta el mismo jugador, mientras que desde su debut en 2002 con San Diego hasta 2010 -su último año con el Mets- se desempeñó como abridor.

Pérez –quien hoy enfrentará con el Nacionales de Washington al Marlines de Miami en el arranque de la temporada 2017- jugará su décimo quinta campaña en las Grandes Ligas. Se convirtió en el séptimo pelotero –tercer pitcher- mexicano en la historia en alcanzar ese número de años en la MLB.

“Jugué Series del Caribe, Clásicos Mundiales de Béisbol y también en los dos circuitos de México. Me coroné en algunos. Enfrenté y ponché a los mejores bateadores del momento, pero lo que me hace falta en mi carrera es ganar un anillo de Serie Mundial. Esa es mi motivación para seguir en activo en las Mayores, mi asignatura pendiente. En Washington tenemos el material humano para lograrlo, pero debemos reflejarlo en la postemporada, algo que nos faltó la campaña pasada”, reflexiona.

Con su llegada al Nacionales, asegura el sinaloense, encontró estabilidad. En sus últimas cinco temporadas en la MLB estuvo en cuatro organizaciones. En la campaña de 2015 vivió un momento complicado porque arrancó en Arizona, donde jugaba regularmente, pero luego fue transferido a Houston, franquicia en la que sólo participó en cuatro encuentros.

“Fue una gran alegría que Dusty Baker, mánager de Washington, y el resto de la directiva pelearan por mí. Y fue más importante que me ofrecieran un contrato por dos años. Tuve mucha responsabilidad el año pasado, porque no quería decepcionarlos. Afortunadamente tuve un buen desempeño y no tuvieron dudas para que regresara esta temporada”, comparte.

Amor guinda
Óliver Pérez es uno de los tres peloteros sinaloenses que actuaron la temporada pasada en las Grandes Ligas. Aun así, el pitcher dice que jugar en el Tomateros de Culiacán, de la Liga Mexicana del Pacífico, ha sido el logro más importante de su carrera.

“Cuando era niño soñaba con saltar a la loma en el estadio del Tomateros con el uniforme guinda y lo pude cumplir en más de una ocasión. Lanzar para el equipo del que eres aficionado no tiene comparación, pese a que jugué en equipos de Grandes Ligas y en otras organizaciones. Si me lo volvieran a ofrecer al final de esta temporada y me encontrara sano, aceptaría sin dudarlo”, destaca.