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Ochento's, infalible cocina italiana con sazón bajacaliforniana

Instalado en una terraza con vista al Valle, el comedor está ambientado con decoración de más de 100 años de antigüedad, evocando la fiebre del oro de finales del siglo XIX. Es atendido por Jacqueline De Gracia, en la Ruta del Vino del Valle de Guadalupe.
Rosario Reyes
08 julio 2014 0:4 Última actualización 08 julio 2014 5:0
De acuerdo con la dueña, Jacqueline De Gracia, el secreto de su éxito está en el sabor. (Rosario Reyes)

De acuerdo con la dueña, Jacqueline De Gracia, el secreto de su éxito está en el sabor. (Rosario Reyes)

La única pizzería rústica ubicada en la Ruta del Vino nació a partir de una tragedia. La familia De Gracia sufrió un incendio en 2003 que arrasó con su repostería. Además de la pérdida de su casa y la sensible muerte de la abuela, a causa de la impresión, el incidente los despojó de su fuente de ingresos.

Al jefe de la familia, Juan Julián, apodado Ochento, se le ocurrió volver a levantar el negocio haciendo galletas y, como el equipo que utilizaba para ese fin servía también para preparar pizzas, pronto amplió su oferta de servicio a domicilio. Finalmente, en 2009, se transformó por completo en la primera (y hasta hoy única) pizzería de San Antonio de Las Minas, poblado del Valle de Guadalupe, ubicada en lo que fuera la residencia familiar.

Instalado en una terraza con vista al Valle, el comedor está ambientado con decoración de más de 100 años de antigüedad, evocando la fiebre del oro de finales del siglo XIX. “Nos quedamos sin trabajo y sin casa, pero el negocio es primero”, dice una de las propietarias, Jacqueline De Gracia, hija de un bajacaliforniano y una italiana, cuyo esposo es músico y se encarga de amenizar las noches de Ochento’s los sábados y domingos.

“Poco levantamos el negocio de las galletas y mi papá siempre quiso hacer pizzas. Con el equipo que teníamos lo podíamos hacer y empezamos con servicio a domicilio, pero San Antonio es chico, no hay mucha gente, entonces pensamos que si viene gente de fuera, gente de Ensenada, con las 10, 15 pizzas que vendemos en fin de semana, podemos vender otras tantas acá; cuando la abrimos al público ya llegó más gente”.

En Ochento’s también se comercializa vino de la región y si bien la familia incursionará pronto en la vinicultura, su primer caldo aún no está listo. Abajo del restaurante, la bodega De Gracia está añejando en sus barricas una primera cosecha.

De acuerdo con la dueña, el secreto de su éxito está en el sabor. Son alrededor de 15 variedades de pizza, entre las que se encuentran especialidades como la de tres quesos, la ochento’s o la griega. El fundador de la pizzería, que preparaba en sus inicios las delicias de la carta, ahora está retirado y se dedica a la carpintería.

“Mi papá, mi mamá, mis hermanos y yo también, hemos hecho todo, son recetas nuestras. Tenemos un terreno en la carretera y mi papá desde siempre había tenido la idea de abrir un negocio ahí, pero no hay nada, ni electricidad y acá tenemos todo, aquí vivimos. Nos sobraba espacio de todo el edificio que se quemó, así que lo acondicionamos; a pesar de que estamos escondidos, no estamos cerca de la carretera, la gente empezó a llegar. Bajamos el piano de la casa, invitamos amigos a escuchar música y de paso, a comer pizza”.

La carta se complementa con entradas, pastas, ensaladas y de postre, las galletas que se siguen comercializando en restaurantes y hoteles. El servicio a domicilio continúa, con el sabor de la receta de la familia De Gracia, que supo sacar ventaja de una pérdida.