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Nunca voy a traicionar mi cine: Michel Franco

Tres veces triunfador en Cannes, asegura que Hollywood no está en su agenda; su interés radica en consolidar su propia mirada. "Todo lo bueno que ha llegado ha sido por seguir mi instinto y ser fiel a mi visión", dice en entrevista para 'El Financiero'.
Rosario Reyes
21 junio 2017 21:47 Última actualización 22 junio 2017 5:0
El cineasta recibió el Premio Especial del Jurado en la pasada edición del festival de Cannes por 'Las hijas de Abril'. Nicolás Tavira)

El cineasta recibió el Premio Especial del Jurado en la pasada edición del festival de Cannes por 'Las hijas de Abril'. Nicolás Tavira)

“Hollywood no. Para nada”.

Michel Franco es categórico al defender la idea de cine que le interesa desarrollar: uno intimista, hecho en México y primordialmente en español. La misma propuesta que lo ha llevado a triunfar en Cannes en tres ocasiones desde 2014.

“Nunca voy a traicionar mi cine. Todo lo bueno que ha llegado ha sido por seguir mi instinto y ser fiel a mi visión. Incluso si trabajo con actores muy famosos como Tim Roth, los incorporo a mi visión. Nunca haría una película con efectos o cosas así, tratando de llamar la atención, soy muy respetuoso con el público. Eso me parece que sería condescender y nunca lo he hecho ni lo voy a hacer”.

Alguien como él, que escribe, produce y dirige sus proyectos, tampoco haría una película por encargo. “Ni sabría cómo hacerla, más allá de mi disposición o falta de ella”.

Para él, la manera de hacer cine es muy personal.

Su mirada está puesta en las historias. En particular, dice, aquellas que tocan temas universales, con los que se pueden identificar todos los espectadores.

LA RUTA DE LAS PALMAS
El caso de Michel Franco es singular en la industria cinematográfica nacional.

Daniel y Ana, su ópera prima, basada en un caso real de secuestro y violación, fue la única que representó a México en Cannes en 2009. El tibio recibimiento a ese título contrasta con lo que sucedió en la Riviera Francesa con sus posteriores producciones.

Su segunda cinta, Después de Lucía, una cruda historia de maltrato escolar y aislamiento en la adolescencia, fue ganadora como Mejor Largometraje de la sección Una cierta mirada en 2014, y Chronic, su tercera entrega -la única que ha filmada en inglés, en Estados Unidos- recibió el premio al Mejor Guion, también en Cannes.

Gracias a Chronic, reconoce, hoy tiene una mayor visibilidad. “Ahora que fui a Cannes, no voy a decir los nombres, pero fue increíble ver cuántos actores muy talentosos se me acercaron para decir: ‘me gustaría trabajar contigo’, por lo que hice con Tim Roth en esa película”. El actor inglés protagonizó una trama sobre la relación de los enfermos terminales con sus cuidadores.

El cineasta también recibió el Premio Especial del Jurado en la pasada edición del festival francés por Las hijas de Abril, que se centra en el universo femenino. La cinta -que se estrena en salas mexicanas mañana con 264 copias- aborda los conflictos que generan a la mujeres las presiones sociales en torno a la maternidad.

INDIE EN EXPANSIÓN 
A partir de su reconocimiento internacional, sus creaciones de autor han rebasado las limitaciones del cine de nicho, que en México se exhibe, en promedio, con apenas 12 copias. Un éxito que le ha motivado a fortalecer su relación con los espectadores.

“Para mí eso es clave: tener cada vez más popularidad, construir una base más sólida; ya hay interés del público en mi cine, pero me gustaría que siga creciendo”, comparte.

Como productor también ha sido reconocido en festivales del mundo. Un quehacer que rige bajo la misma máxima de privilegiar el peso de las historias. “Sólo produzco películas de los directores en los que confío”, destaca.

Así fue que su productora, Lucía Films -que fundó en 2005, en un principio dedicada a la publicidad- realizó la cinta Los de allá, de Lorenzo Vigas, que ganó el León de Oro en el Festival de Venecia, y 600 Millas, de Gabriel Ripstein, ganadora del premio a la mejor ópera prima en la Berlinale, ambas en 2015. En noviembre próximo comenzará la producción de La caja, un largo del mexicano Jorge Hernández.

También prepara su incursión en tele con la serie El que se enoja pierde, para Televisa, que será protagonizada por Eugenio Derbez.

“No es que tenga una visión comercial, que busque proyectar mi empresa ni llevarla a los mercados internacionales. Sí hemos coproducido con otros países y estamos abiertos a crecer el tamaño de nuestras producciones, siempre y cuando el guion lo requiera; no buscamos crecer por crecer. Creo que cuando tomas decisiones por ese tipo de ambición puedes hacer las peores películas”, comenta.

Como ejemplo de la consistencia creativa que persigue dentro de la industria a gran escala menciona los casos de Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu.

“Su obra vale mucho la pena porque han hecho un cine muy personal casi siempre. Cuarón sí ha hecho algunas películas por encargo, pero en el caso de sus producciones más personales, como Y tu mamá también, e Iñárritu prácticamente en todas, han ganado muchísima popularidad sin dejar de ser quienes son; creo que eso es lo que los vuelve fenómenos del cine internacional. Almodóvar es otro buen ejemplo de un director que nunca ha dejado de ser quien es y es muy relevante a nivel mundial”, considera.

Concentrado en contar historias, Michel Franco reconoce que es poco estratégico en cuanto a los negocios. Pero no le preocupa. “Ya es suficiente labor hacer una buena película”.