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No está 'de moda', pero el arte victoriano es el mejor negocio en estos días

En un tiempo, el arte victoriano no sólo fue referencia de toda una época de opulencia, sino también fue una buena inversión; hoy, es superado por los representantes del arte contemporáneo, lo que movió a la baja los precios del resto de las tendencias artísticas.
Bloomberg
20 marzo 2017 13:25 Última actualización 20 marzo 2017 14:55
La Oficina de Correos. Un minuto para las seis de George Elgar Hicks (Cortesía Richard Green)

La Oficina de Correos. Un minuto para las seis de George Elgar Hicks (Cortesía Richard Green)

La primera regla de coleccionar es que a uno le debería gustar lo que compra. Después de todo, uno vivirá con ello.

Pero la gente no compra arte simplemente porque cree que es bonito; también lo compra basada en el principio de que su valor se mantendrá o aumentará. Y debido a los montos pagados a veces superan las nueve cifras por obras de arte del siglo XX, muchos aspirantes a compradores suponen que las mejores oportunidades de inversión están en ese sector: ¿dónde más se puede conseguir una utilidad del 350 mil por ciento en 25 años?

Pero esa clase de historias de éxito representa una pequeña fracción del mercado, y con frecuencia resulta del trabajo esmerado de coleccionistas y marchantes poderosos que se han pasado años engrosando los precios de un artista.

Es difícil de cuantificar, pero es una buena apuesta que menos de uno por ciento de todo el arte contemporáneo que se vende más de una vez.

Por ende, ¿dónde existen también oportunidades de que una compra de arte se aprecie en valor?

Una era donde se puede buscar este tipo de ‘valor’ es el menos de moda: arte victoriano, una designación general para obras inglesas de mediados hasta fines del siglo XIX, que eran con frecuencia pinturas y dibujos exuberantes.

Las fervientes representaciones en esta categoría de la sociedad, los paisajes, los animales y los temas morales como el trabajo arduo, la caridad, y la fidelidad se contradicen con el sutil desapego que caracteriza el arte contemporáneo de hoy.

Sin embargo, “si a alguien en verdad le gusta esta clase de arte, es un muy, pero muy buen momento para comprarlo”, dijo Polly Sartori, directora de Gallery 19C en Los Ángeles y anteriormente fue la responsable de pinturas europeas del siglo XIX de Sotheby’s.

La próxima semana, un paisaje de 1.8 metros de ancho pintado por Benjamin Williams Leader en 1874 sale a la venta en Christie’s con una estimación que va de los 22 mil a los 30 mil dólares; un paisaje similar se vendió hace 13 años en Sotheby’s por 293 mil 400 dólares.

“Algunas de las mejores obras de artistas victorianos son de un valor fantástico comparado con otros sectores del mercado”, dijo Matthew Green, director de la galería Richard Green, de Londres.

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EL FACTOR ‘DE MODA’


Peace de Benjamin Williams Leader (Cortesía Christie's)


“La gente aún usa ’victoriano’ como un término peyorativo”, dijo Rupert Maas, negociador de Londres que se especializa en arte del siglo XIX. “Hay dos guerras mundiales entre nosotros y el periodo victoriano. Aún no podemos contemplarlo de manera desapasionada y comprenderlo como el periodo extraordinario de esfuerzo que en verdad fue”.

El arte victoriano se vendía por sumas inmensas cuando se creó por primera vez y luego fue barrido por los impresionistas y los modernistas que vinieron a continuación. Por décadas, todo el género fue consignado al basural de la historia.

Sartori señala las pinturas 'deportivas' victorianas de artistas como John Frederick Herring Sr. “Había un mercado increíble para pintar los caballos de personas ricas”, dijo. “Herring es fabuloso, y esos cuadros se vendían por millones, pero ahora están muy abajo”. Retratos que podrían haberse vendido por 70 mil ahora pueden conseguirse por 20 mil dólares.

Sartori especuló que el reciente ascenso y caída de Herring fue resultado de “ese aspecto Ralph Lauren”, dijo. “Pero ese aspecto, en verdad, no es popular o de moda ahora mismo”. Una obra de Herring sale a la venta la próxima semana con una estimación de tres mil 700 a seis mil 100 dólares.

El género experimentó un breve resurgimiento a fines de la década de 1980 y en la de 1990. Coleccionistas como Andrew Lloyd Weber y la familia Forbes, junto con compradores japoneses, competían por la banda máxima e intermedia del mercado.

Las obras de los prerrafaelistas —artistas como John Everett Millais, William Holman Hunt, y Dante Gabriel Rossetti— empero, aún tienen demanda. "Cuando se trata de la fraternidad prerrafaelista, cuando aparecen ellos, les va bien, créame”, dijo Sartori.

"Hermanas", un óleo sobre tela de 1869 de Millais, se vendió por 3.5 millones de dólares en 2013; ese mismo año, "Un villancico", de Rossetti, se vendió por 7.5 millones en Londres.

Pero esas son las excepciones. El mercado de arte global ha estado principalmente dominado por el arte contemporáneo, en detrimento de la mayor parte de cualquier otro periodo.

“Es una especie de tsunami contemporáneo”, dijo Sartori. “Incluso con el diseño. Todos quieren ese estilo Ikea, ese atractivo minimalista, y si uno contempla el arte victoriano, no cuadra con ello”.

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SU VALOR HISTÓRICO


Rocas de las Sirenas de Lord Frederic Leighton (Cortesía The Maas Gallery)


Una cosa a favor del arte victoriano es que tiene apoyo institucional, un término amable que significa que aún consigue espacio en las paredes de museos. Muchos de los museos del mundo fueron fundados durante el apogeo del movimiento, y este sirve de cimiento para muchas de estas colecciones.

El Tate Britain exhibe decenas de obras victorianas, en tanto el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York acogió en 2014 una muestra de pinturas, textiles, y cerámica de la era.

“Si uno está por comenzar a coleccionar algo, tiene que fundamentar por qué le gusta”, dijo Sartori. “La idea de que estos artistas están albergados en museos de todo el mundo es una marca a favor en la columna correcta”.

También se toma en cuenta la valuación histórica del género.

Si a una clase de obra de arte le fue bien antes, las subastas, los comerciantes y los coleccionistas pueden justificar cobrar precios similares por piezas similares. Esto es particularmente bueno para el mercado victoriano, porque un grupo selecto de artistas consigue buenos precios.

“El segmento superior siempre retiene su valor”, dijo Green, el comerciante de arte británico. “Si es una buena pieza, sea de Lawrence Alma-Tadema o uno de los prerrafaelistas, hay una competencia tremenda”.

En 2010, por ejemplo, una obra de Alma-Tadema se disparó a más de su estimación máxima de cinco millones de dólares para venderse en 35.9 millones, un récord para el artista.

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LO QUE EN REALIDAD SE PAGA


Beechwood de John Atkinson Grimshaw (Cortesía Richard Green)


Para artistas como Edward Burne-Jones y John William Godward, se contempla un rango de cotizaciones 30 mil dólares, dijo Maas. Pero no compre una pintura complicada, exagerada, por un artista victoriano muy conocido. “Si quiere un (Frederic) Leighton, compre un dibujo”, aconsejó. “Se los consigue por nada”.

Un dibujo de Leighton se vendió por cuatro mil 644 dólares en una subasta de Sotheby’s en Londres el año pasado. Ese mismo año, un óleo se vendió por 4.3 millones en Christie’s.

Si insiste en una pintura, "Los cosechadores", una tela escénica de 1879 de campesinos felices, sale a la venta en Christie’s el 22 de marzo en South Kensington y se prevé que se venda entre los 12 mil y los 18 mil dólares.

Los precios pueden bajar aún más. El 21 de marzo en Bonham’s, sale a la venta una pintura de una playa en Norfolk por Edward Duncan por entre 990 y mil 500 dólares.