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Ni Messi, ni Suárez, la figura del Barcelona se llama Luis Enrique

Poco importó a Luis Enrique su pasado madridista y en el verano de 1996 protagonizó la incredulidad del futbol mundial. Tras cinco temporadas en el Real Madrid, su nueva aventura se teñía blaugrana. Sin contrato de por medio, el último 10 español del Madrid sonreía al Barcelona.
Carlos Zulbarán
19 octubre 2014 23:49 Última actualización 20 octubre 2014 5:0
Luis Enrique pisará la que alguna vez fue su casa como jugador, abucheado como rival y ahora odiado como estratega. (Archivo)

Luis Enrique pisará la que alguna vez fue su casa como jugador, abucheado como rival y ahora odiado como estratega. (Archivo)

Como en la vida, en el futbol el corazón manda. Poco importó a Luis Enrique su pasado madridista y en el verano de 1996 protagonizó la incredulidad del futbol mundial. Tras cinco temporadas en el Real Madrid, su nueva aventura se teñía blaugrana. Sin contrato de por medio, el último 10 español del Madrid sonreía al Barcelona.

Conseguir tres títulos con el conjunto blanco o humillar 5-0 a los de Cataluña en la temporada 1994-95, donde colaboró con el cuarto gol, no la saboreó tanto como aquella campaña 1997-98, en la que, ya con los catalanes, derrotó a domicilio a los de la capital española 2-3. En la memoria del madridismo aún queda el gol de Lucho, su celebración retando a la tribuna y agitando la camiseta al grito de “¡Toma!”.

Lorenzo Sanz, entonces presidente de los merengues, reprochó la actitud, ante lo que el jugador contestó: “Si quieren, lloro cuando marco un gol”. Fueron 300 encuentros oficiales de Luis Enrique Martínez con la casaca del Barcelona hasta el momento del retiro en 2004. Cuatro años después regresó a la institución para dirigir divisiones inferiores.

Su travesía como técnico comenzó en el Barcelona B, al que consiguió ascender a la Segunda A de la liga española en la temporada 2009-2010; a la siguiente obtuvo el tercer lugar de la competencia. Sus resultados lo llevaron a la Serie A de la liga italiana con la Roma, conjunto al que ubicó en séptimo lugar al término de 2012.

La pelota rodó para él de nuevo en España en 2013 con el Celta de Vigo, que lo llevó a rencontrarse con el ayer y regresar después de 10 años a Chamartín. Luis Enrique llegaba al Bernabéu para la jornada 18, se iría con un 3-0 en contra. Pero el futbol da revanchas y la cobraría caro al cuadro blanco.

La jornada 37 era el último suspiro para el Madrid que peleaba por la liga. Ese partido, el ex capitán blaugrana lo convertiría en pesadilla al derrotar 2-0 al cuadro de Ancelotti que significaba el adiós al campeonato y, para el Celta, estar dentro de los primeros 10 de la liga española.

La campaña concluyó y Luis Enrique apuntó al banquillo del Nou Camp. Después de ocho jornadas de la presente campaña, Barcelona llega invicto al clásico español ante un Madrid que ha perdido dos encuentros en la liga. Otra vez, el de Gijón pisará la que alguna vez fue su casa como jugador, abucheado como rival y ahora odiado como estratega.

Sin embargo, Lucho no es el único caso. Bernhard Schuster primero se vistió de blaugrana, luego se enfundó la casaca blanca y posteriormente dirigió al Madrid en 2007-2008. El alemán consiguió doblegar a los entonces dirigidos por Frank Rijkaard 4-1 y 0-1 en los encuentros de la liga. Al final, los merengues levantaron el campeonato.

Luis Enrique tiene 30 jornadas para lograr lo que Schuster bajo la dirección del eterno rival: ganar los dos clásicos y terminar con la liga en las manos. Asimismo, puede sumarse a la octava de técnicos barcelonistas que han ganado en su primera visita al Santiago Bernabéu.