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DEPORTES

NFL se queda en familia

Existen diferentes clanes que han sobresalido en la NFL no solamente por su calidad, sino también por su número de integrantes.
Alfonso Mancilla
08 noviembre 2017 23:11 Última actualización 09 noviembre 2017 5:0
NFL

(Ismael Ángeles)

Cuando a Archie Manning le preguntaban a cuál de sus hijos apoyaría, hubo un silencio acompañado de un resoplido y una sonrisa. “Supongo que a Eli porque es el más pequeño”, resolvió a decir quien fuera quarterback de los Santos de Nueva Orleans durante los años 70.

El 10 de septiembre de 2006, Archie atendió a los reporteros previo a lo que será la primera edición del bautizado Manning Bowl, en el que Peyton y Eli, quarterbacks de los Potros de Indianápolis y los Gigantes de Nueva York, respectivamente, se enfrentaron por primera ocasión.

Ambos muchachos se inclinaron por el futbol americano y se desempeñaron como mariscales de campo después de que vivieron sus años de infancia en el patio trasero de su casa en Nueva Orleans, emulando los encuentros de su padre al frente de la ofensiva de los Santos. De tan bien que lo hicieron, Peyton e Eli le dieron al apellido Manning lo que su padre no pudo: cuatro títulos de la NFL.

Dicho nivel de excelencia le permite a los Manning ser considerados como una de las familias más representativas en la historia de la NFL, aunque están lejos de ser los únicos con más de un representante, ni los únicos con un buen desempeño en los emparrillados.


LUCHA DE GIGANTES
En enfrentamientos directos, Peyton no tuvo ninguna consideración con su hermano pequeño, al llevarse el triunfo en los tres encuentros que registraron en su carrera.

Y aunque ellos mismos han declarado que nunca les gusta comparar sus logros, hubo otros rubros en los que quedaron empatados o en los que incluso el menor superó al mayor.

Ambos ganaron dos Super Bowl, pero a Peyton le tomó más años obtener el segundo de éstos, pues lo consiguió en su último juego como profesional, mientras que Eli se dio el gusto de hacerlo en las ediciones XLII y XLVI, derrotando en ambas a los Patriotas de Nueva Inglaterra.
Hay otro rubro en el que están empatados y es el que más le agrada a Archie, su padre: cualquiera de los dos era el prorrista número de su hermano si le tocaba estar en las gradas.

UN CLAN NUMEROSO
En las cenas de la familia Matthews seguramente sólo se habla de un tema: futbol americano. No es para menos, ya que suma tres generaciones de hombres entregados al deporte de las tacleadas a nivel profesional.

El abuelo, Clay, fue liniero ofensivo y defensivo los 49’s de San Francisco de 1950 a 1955. Le siguió Clay Jr., quien es uno de los defensivos más recordados en la historia de los Cafés de Cleveland. Su hermano, Bruce, se desempeñó como tacle ofensivo de los Petroleros de Houston y le tocó el cambio a los Titanes de Tennessee.

En la actualidad, Clay Matthews III brilla como linebacker con los Empacadores de Green Bay, con los que incluso ganó el Super Bowl XLV.

Casey, su hermano, tuvo menos suerte en la NFL: fue reclutado por las Águilas de Filadelfia, pero luego de sólo dos temporadas fue dado de baja y no halló acomodo en ningún otro equipo.

Kevin y Jake son hijos de Bruce. El primero formó parte de los Titanes dos temporadas, mientras el integra la línea ofensiva de los Halcones de Atlanta de 2014 a la fecha.

LA EXCELENCIA


De tanta expectativa que causó el tema, hubo quienes a la edición XLVII del Super Bowl lo renombraron como el Harbaugh Bowl. John y Jim lograron lo que ninguna otra familia había hecho en la historia de la NFL: que dos hermanos disputaran el título comoentrenadores en jefe.

Como jugador, Jim tuvo más renombre que su hermano: fue quarterback para seis equipos de la Liga entre 1987 y 2001, teniendo sus mejores años con Indianápolis.

Luego se hizo coach y emprendió una exitosa trayectoria al frente de Michigan, en el futbol americano colegial, la cual le abrió las puertas para ser entrenador de San Francisco entre 2011 y 2014, entregando un balance positivo.

John no tuvo el talento como jugador para llegar a la NFL, lo cual no le impidió involucrarse como coach, carrera que inició con los Acereros de Pittsburgh en 1987. Su primera oportunidad como responsable de un equipo se la dieron los Cuervos de Baltimore en 2008, franquicia con la que ganó el Super Bowl XLVII, juego en el que derrotó precisamente a su hermano.

Al final de ese partido, y a pesar de lo apretado del marcador, ambos se abrazaron en el centro del campo y se estrecharon la mano, al final, un Harbaugh era campeón de la NFL.

HIJOS DE LEYENDAS SIN BRILLO
Existen otros casos en los que el apellido del padre no le garantizó a sus hijos el éxito en la Liga.

Algunos de los ejemplos de esto lo son la familia Griese, en la que el padre, Bob, forjó una leyenda y ganó un Super Bowl con los Delfines, mientras que su hijo, Brian, apenas alcanzó un nivel de regular a bueno durante sus 11 temporadas como profesional.

También están los casos de los hijos de Tony Dorsett y Walter Payton.
Tony fue por varios años el líder corredor de todos los tiempos de los Vaqueros de Dallas y ganó un título, mientras que su heredero, Anthony Dorsett, apenas estuvo de 1996 a 2003 en la NFL como safety, pero sin relevancia.

Jarrett Payton, hijo de Walter, el mítico corredor de los Osos de Chicago, llegó al nivel profesional en la misma posición, pero apenas formó parte un año de los Titanes en 2005 y luego fue dado de baja.