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"Narco América", el 'Hades' está aquí

Alejandra Inzunza, José Luis Pardo y Pablo Ferri, jóvenes periodistas premiados por una serie de trabajos que reúnen en el libro de lectura urgente "Narco América" (Tusquets Editores), viajaron de Buenos Aires a Manhattan para adentrarse en la industria continental del tráfico de drogas.
Ma. del Refugio Melchor S.
04 marzo 2015 21:1 Última actualización 05 marzo 2015 5:0
Los autores retratan un mundo caótico en el que los sicarios pierden su humanidad y la corrupción gobierna. (Braulio Tenorio)

Los autores retratan un mundo caótico en el que los sicarios pierden su humanidad y la corrupción gobierna. (Braulio Tenorio)

Sus rostros denotan las huellas de 55 mil kilómetros. Viajaron de Buenos Aires a Manhattan para adentrarse en la industria continental del tráfico de drogas. Alejandra Inzunza, José Luis Pardo y Pablo Ferri, jóvenes periodistas premiados por una serie de trabajos que reúnen en el libro de lectura urgente Narco América (Tusquets Editores).

A bordo de un Pointer 2003 azul, del que sólo guardan una placa como recuerdo, porque el motor dejó de funcionar en Honduras, recorrieron un territorio en el que el negocio ilegal constituye un poder económico de grandes alcances. Trabajo intenso, que duró dos años; el auto hacia las veces de redacción ambulante. “En realidad tuvimos muchos retrasos, lo que intentamos era que dos personas escribieran y el tercero editara, nos repartíamos las entrevistas”, explica Alejandra Inzunza.

José Luis Pardo es un reportero español que se ha adentrado en territorios peligrosos, como las favelas de Río de Janeiro. Es la pareja sentimental de Alejandra, con quien compartió el momento que más lo impactó en el viaje.

“Ale y yo fuimos a las favelas de Río de Janeiro y era impresionante ver cómo muchos de los entrevistados ya no eran personas; no podían hablar. El libro muestra el punto extremo del consumo. Había cientos de personas consumiéndolas durante 24 horas. Fue muy difícil reportear. Salimos con el alma en los pies”, relata Pardo.

Su compatriota Pablo Ferri repara en otro hecho: “Me acuerdo mucho de las mulas bolivianas que estaban presas en Chile, gente muy humilde de pueblos del oriente y el altiplano a quienes les ofrecían cientos de dólares para que transportaran en sus cuerpos 700, 800 gramos de cocaína en huevos plastificados. Fue interesante escuchar cómo fueron detenidos y estaban presos en otro país. En la mañana y tarde que estuve en la cárcel de Arica lloraron todos”.

En carne propia
Alejandra Inzunza
decidió experimentar en su propio cuerpo los efectos de la coca. “La probé por primera vez durante el viaje, igual José Luis y Pablo. Era un poco ilógico hablar de esto, ver que hay tanta demanda sin conocer sus efectos. Algo que tratamos en el libro es la funcionalidad de la cocaína, la utilizan muchos empresarios, banqueros de Wall Street, va muy en el ritmo del propio sistema capitalista”.

Los autores retratan un mundo caótico en el que los sicarios pierden su humanidad y la corrupción gobierna. Es un infierno -exclama Ferri- pero en el sentido menos maniqueísta de la palabra, en el que se mezclan el bien y el mal. Europa es muchas veces un purgatorio donde parece que todo está hecho, que uno no es capaz de llegar al fondo, que todo es economía. La intención de sus crónicas periodísticas es demostrar que el narco debe entenderse como un problema global.

El capítulo mexicano no podía dejar de lado la tragedia de Ayotzinapa, cubierta por Inzunza. “En algún momento pensamos hacer el libro sobre los 43 estudiantes, no se pudo por el tiempo”, explica. Hace una pausa. “Fue bien difícil, en realidad José Luis tenía que hacer las preguntas porque yo estaba un poco en estado de shock, me daba vergüenza preguntar, no me sentía cómoda de estar invadiendo la intimidad, la confusión de los padres, gente que te hablaba en pasado y de repente aseguraba que sus hijos estaban vivos. Era esquizofrénico”.

Lo triste, consideran los periodistas, es que los latinoamericanos no encuentran soluciones para resolver el problema ni para paliar sus efectos. “Ya existe una narcocultura en películas, libros, música, moda. Ya es una cuestión más social que un tema de violencia o de seguridad”, destaca Inzunza.

Narco América es la compilación de los reportajes que merecieron el Ortega y Gasset de Periodismo 2014. También fueron distinguidos en México con el Premio Nacional de Periodismo en 2013 en la categoría de reportaje por la pieza Narcotráfico en América Latina. Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia y Venezuela, aparecida en la revista Domingo de El Universal.

Los periodistas dicen que utilizarán el dinero de sus premios para emprender nuevos viajes. “El proyecto es que en 15 o 20 años podamos tener un libro por cada continente”, advierte Pardo.
Ferri se apartará un poco: “Sería una cagada, perdón por la palabra, caer en la indolencia. Ahí están los premios, no todos te dan dinero, pero te abren puertas. A mí me interesa experimentar con la crónica multimedia”.